La solitaria Cataluña

 

. Una “histórica” cadena de parásitos con un 95% de la población catalana que se ha quedado tan ricamente en casa no debería ser noticia. Pero hacer ruido beneficia a los de siempre, a los que menos razón poseen y más cara dura exhiben.    Los alaridos impuestos son nocivos y siempre llegan de los mismos. España está minada de rémoras y politicastros que han lastrado nuestro porvenir.

   Una cadena parasitaria no es asunto benigno para el bienestar de España. De aquella cadena lo parasitario son los políticos que arrastran a una honrada y harta ciudadanía que busca soluciones. El problema es que los guías son perjudiciales para todos ellos.Siendo multicolor esa cadena de los políticos, arrastrando ciudadanos honrados,  es fácilmente avistada, como las alimañas reptantes con cromatismos que destacan para alertar su peligrosidad.

   El escalofriante gusano llamado solitaria, puede medir 10 metros y estar escondido en un cuerpo, camufladamente pese a la evidencia de su longitud. Esta cadena humana del independentismo es longitudinalmente proporcional a otros anélidos solapados.

http://www.escalofrio.com/n/Animales/La_Tenia_o_Solitaria/La_Tenia_o_Solitaria.php

   Una tenia, cuando se advierte en un organismo, es extirpada.  Hace mucho tiempo que está localizada la solitaria catalana pero no es intervenida. No podemos quejarnos del despilfarro económico provocado por políticos aldeanistas que buscan una puerta de salida a los muchos atropellos contra la misma Cataluña que una gestión tan nefasta ha evidenciado en detrimento de los propios ciudadanos catalanes. Hablamos de un parasitismo nocivo y no se combate; sólo queda convertirlo en independiente y que parasite de sí mismo.

   La salida para estos gorrones políticos que buscan la impunidad ante los muchos delitos cometidos, consiste en arengar a las enfervorizadas masas, con el orgullo de lo independiente, obviando  lo mucho chupado del bote con la excusa de lo subordinado a conveniencia con España cuando de pecunio se trata.

  Lo cierto es que unos sinvergüenzas tras la excusa del nacionalismo han despilfarrado dinero a espuertas endeudando a Cataluña con 65.000 millones de euros y buscan ser autosuficientes a base de un presupuesto aportado por españoles. La cara dura no tiene límites pero es la franca cara que ofrecen unos estafadores que merecen la suerte que ansían.

   Partiendo de la base de que el 60% de la producción catalana se comercializa en España, creo que sería harto necesario que estos sacacuartos permanentes se busquen otro mercado y dejen de parasitar con el generalista español. Son merecedores de llevarse la gallina y terminar de sacarle los huevos para degollarla, devorarla, comerse hasta los huesos y regresar para montarse un gallinero victimista desde el que suplicar ayudas cuando una riada obligue a declarar zona catastrófica a la Catalonia is not Spain.

   El problema de que Cataluña no sea independiente, estriba en que una minoría parasitaria aspira al oportunismo desintegrador mientras el 95% por ciento de los ciudadanos asiste sonrojado a la cadena de lo parasitario mirando hacia otro lado del que no avergonzarse.

  Una riada, inundaciones, hundimientos de bloques en la ciudad... unas tragedias futuribles harían comprender a esta cadena parasitaria que la soberbia de la autosuficiencia, a costa de los demás por supuesto, desemboca siempre en la dura lección de la solidaridad suplicada. Sólo en los momentos trágicos se advierte la importancia de la unión frente al egoísmo aldeanista. Dios no lo quiera que por allí cuando diluvia catastróficamente o lo pasan mal van implorando ayuda a España los mismos que la imprecan. Se sienten seguros, voraces, dependientes en la autodeterminación del Estado del que reniegan. Listos.

  Si delincuentes nacionalistas fueran juzgados más allá del conflicto de la política, el chollo del independentismo se convertiría en mal negocio que debería dar cuentas ante los tribunales. El problema es que el parasitismo se extiende a todos los campos sociales e instituciones catalanas  y en España se posee la tendencia a alimentar lo que la parasita en vez de extirpar el mal que nos lastra.

  Por eso sería de justicia una Cataluña independiente para ver cómo se devora la solitaria ya que no hay valentía para sacarla del cuerpo español y dejar que agonice sin que nos perjudique.

  Son minorías de politicastros desgañitándose por la  independencia y usando la demagogia para arrastrar ciudadanos hartos que claman por sus verdugos. Un chollo que será más lucrativo cuanto más dure con el chantaje permanente. Porque el negocio verdadero está en la reivindicación, no en el independentismo. El día que consigan esa independencia-lo dudo mientras sean minorías escandalosas-, conocerán verdaderamente el precio de la desparasitación y ya no estarán los españoles para alimentar esta gusanada permitida.

  ¿Catalonia is not Spain? Catalonia independiente…  escalofríos para los mismos catalanes.

UNETE



Compartir
Tu nombre:

E-mail amigo:
Enviar
PDF

  • linkedin facebook twitter
  • ©reeditor.com
  • Todos los derechos reservados
  • Avisos Legales