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Incluso en ocasiones y esta no es la excepción, esa
necesidad puede impulsar cambios positivos, no solo porque al variar un formato
tradicional se obtenga el propósito, sino porque eso es una muestra de
oportunidad.
Evidentemente nos referimos a la presentación del informe de
gobierno del mandatario estatal, Roberto Borge Angulo, que ante la coyuntura
actual, tomo una decisión que es práctica e inteligente.
El Gobernador envió el documento que guarda el estado de la
administración al Congreso del Estado, cumpliendo con la obligación
constitucional y cancelo la ceremonia en la que daría su mensaje, para
transmitirlo ayer a través de la televisión y la radio locales.
En ambos casos se cumple el precepto que da origen a
informar, primero al entregar a la cámara de diputados la glosa de la acción
gubernamental para su respectivo análisis, tanto como en la emisión del mensaje
a través de los medios masivos de comunicación.
Si bien es cierto que así, se limita la consecución de un
protocolo ornamental, también lo es que hay que reconocer en ello, prudencia y
como apuntábamos al principio congruencia con las condiciones actuales.
Como antecedente habría que apuntar que el formato
tradicional, ha venido transformándose acorde a las necesidades políticas nacionales,
para dejar de ser un evento político promocional y convertirse en un acto
estrictamente republicano.
De tal suerte que en primera instancia, hay que recordar que
antes de que se cancelara la ceremonia en el centro de convenciones de la
capital del estado, el Gobernador ya había informado que este evento a
diferencia del pasado, sería diferente.
Porque en atención a las condiciones económicas del
gobierno, el acto se planteo sobre la base de la austeridad, lo que conlleva un
importante ahorro económico.
Sin embargo las manifestaciones de los maestros, que
independientemente del origen y sentido de sus demandas, hacían suponer la
posibilidad de actos vandálicos, fueron argumentos de peso para no propiciar un
desaguisado.
Siendo así, la modificación de suyo se tiene que ver como
una medida oportuna en consideración de los dos aspectos mencionados
anteriormente, la austeridad y la prudencia para evitar que los maestros
aprovecharan la ocasión para generar el caos.
Porque la obligación del estado es mantener la estabilidad
social, más allá de cualquier concepto, por tanto la intención no solo se
justifica, se aprecia en toda su dimensión.
Claro que esto significa un antes y un después, un
parteaguas del ejercicio del poder, porque con el antecedente en adelante las
cosas deberán seguir por la misma ruta.
La ocasión independientemente de sus motivaciones y
características, habrá de imponer una transformación hacia el futuro, mediante
la cual, este tipo de eventos, deberán regirse por preceptos acordes a los nuevos
tiempos.
Esto tiene que verse como un elemento positivo, no porque
implique una disminución de la simbología que acompaña a la investidura del
poder, simplemente porque se trata de una adecuación conducente.
Porque eso supone que los objetivos que realmente importan,
están por encima de los formatos establecidos, sobre todo cuando estos se van
agotando y dejan de aportar sentido.
Visto así, es una coyuntura que necesariamente tendrá efectos
que seguramente además se multiplicaran en otras acciones y actitudes, lo cual
infiere un comportamiento diferente de la clase política y más aun en su
relación con la sociedad.
Reforma hacendaria.
Finalmente y después de la expectación previa a su
presentación, la propuesta de reforma hacendaria del gobierno fue dada a
conocer, mediante su entrega al legislativo para su análisis, discusión y
aprobación.
Naturalmente el primer esbozo ha causado polémica aun y
cuando los conceptos todavía tendrán que ser explicados con más detalle, como
era de esperarse sus detractores han comenzado a señalara ya sus
inconformidades.
Porque en términos reales, la propuesta de reforma no es tan
profunda como se pudo esperar, de tal suerte que puede correr el riesgo de
quedarse en una miscelánea fiscal solamente.
En esta ocasión a la discusión, se incorpora además de los
partidos políticos con sus respectivos posicionamientos el sector empresarial,
en voz de su principal dirigente Gerardo Gutiérrez Candiani, Presidente del
Consejo Coordinador Empresarial.
El dirigente empresarial que hasta ahora había mantenido una
postura favorable a todos los proyectos gubernamentales, ahora ha cambiado el
tono y fondo de sus expresiones.
Gutiérrez Candiani se ha vuelto el principal crítico de la
reforma, lo cual implica un cambio notable en la agenda de la relación entre el
sector y el régimen.
Mucho se había especulado que la excelente disposición de
Gerardo Gutiérrez en apoyo del gobierno, tenía su origen en la posibilidad de
convertirse en candidato a la gubernatura de su estado Oaxaca.
Sin embargo sus recientes declaraciones en todo caso echan
por tierra la creencia de un pacto político en ese sentido, toda vez que en
esta oportunidad a diferencia de las anteriores, es Gutiérrez Candiani quien se
asume en su condición de máximo líder empresarial del país, como el más
acérrimo opositor a la reforma.
Esto es sin duda una complicación para el régimen, porque
ahora no solo tendrán que negociar como es habitual en los equilibrios
legislativos con los partidos políticos, por obligación tendrán que hacerlo
también con el sector productivo.
Si bien es cierto que las cámaras no votan en el congreso,
el peso de su veredicto en la opinión pública es de la mayor trascendencia
y este régimen como ya se vio, tiene un
poderosa tendencia a buscar sino la
unanimidad, si al menos los mayores concesos.
Habrá que ver entonces si la reforma tendrá las
modificaciones que solicitan tanto los partidos políticos como el sector
empresarial, si realmente llegara al proceso final como reforma integral o se
quedara como siempre sucede en una simple miscelánea fiscal.
twitter@vazquezhandall