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Cancun la esperanza perdida


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09/06/2011


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Confesiones.


 

El ejercicio del poder puede transformar radicalmente al ser humano, pervertir sus intenciones y peor aun sus convicciones, para ceder ante sus veleidades y frivolidades, volverlo deshonesto. Desafortunadamente parece que la presidencia municipal de Cancún lleva implícita esa condición, que va convirtiéndose en una maldición para su sociedad, que cada trieno abriga la esperanza de tener un buen gobernante y lamentablemente una vez más confirma lo contario. La transformación de un candidato prometedor en un personaje pleno de ambición desmedida de poder, que  convierte su liderazgo en algo estéril.

 

En Julián Ricalde se habían cifrado muchas esperanzas, su arribo a la presidencia municipal de Cancún, parecía la oportunidad para romper con el oscuro pasado de subsecuentes administraciones ineficientes y corruptas, sin distingo de militancia partidista, que han caracterizado a ese ayuntamiento, sin embargo Ricalde Magaña, en ese sentido no es diferente a sus antecesores.

 

Si se considera el maltrecho estado de las finanzas municipales y el elevado endeudamiento al que tiene que responder, se esperaba de este gobierno una política de sobriedad y correcta aplicación del escaso recurso con el que cuenta, sobre todo honestidad como pieza fundamental para recomponer el camino, esa fue la oferta de la campaña política.

 

La embriaguez del poder ha hecho presa del alcalde y esta se expresa en diversos actos, tanto de corrupción, como de comportamiento personal, que no corresponden a la investidura del cargo que ocupa y que naturalmente son ofensivos para la comunidad.

 

A solo dos meses de asumir la alcaldía, Ricalde Magaña ha adquirido dos residencias en la ciudad, una en el fraccionamiento la toscana y la otra en la súper manzana diez y siete, en la cual habita actualmente y que contrastan con el estilo discreto de su forma de vida anterior, que incluso podría considerarse humilde, toda vez que sus ingresos eran bastante limitados.

 

Ha desarrollado una desenfrenada afición por la compra de relojes de complicada maquinaria, cuyos precios evidentemente son muy elevados, a la organización de celebraciones disolutas en residencias privadas y yates, en donde sobresale la compañía de mujeres de exigua moralidad, de las que incluso se ha hecho acompañar a eventos públicos, como en ocasión del concierto del cantante Nicho Hinojosa que tuvo lugar en el parque de las palapas, ante la mirada expectante de los diversos asistentes que pudieron percatarse tanto del estado etílico del presidente municipal, como de la calidad de sus acompañantes femeninas.

 

Estas fiestas, por llamarles de alguna manera, que no son más que el espacio para los excesos, son encargadas a Juan Novelo Góngora, director de alumbrado público de esta administración, el mismo que preparo la licitación por diez y ocho millones de pesos, de las luminarias amarillas en el gobierno de Gregorio Sánchez Martínez y quien enajeno a título personal las que fueron substituidas, sin ser demandado ni laboral o penalmente, bajo el amparo del propio Julián Ricalde.

 

Esta estela de impunidad y complicidad con el alcalde, permitió que Juan Novelo Góngora, por encima de la ley, haya designado como coordinadora administrativa de la dirección que ostenta a su propia hermana de nombre Lucia, en un acto público de nepotismo y de influyentísimo en el caso de  su yerno Julio Cesar Romero Rodríguez, nombrado como director de comercio en vía publica.

 

Adicionalmente y sin ningún recato Ricalde Magaña, coloco a su concubina en turno, de nombre Janet Espinoza como sub directora de relaciones públicas del ayuntamiento.

 

Para poder dar rienda suelta a satisfacer sus costosísimos  caprichos y desenfrenado estilo de vida,  Julián Ricalde ha implementado una red de negocios, sociedades y alianzas, mediante la prestación de servicios, construcción y proveeduría al mismo ayuntamiento, como por ejemplo por mencionar uno de ellos entre tantos, el contrato con la empresa construcciones y pavimentaciones zona norte s.a. de c.v. para la recoja y disposición final de la basura.

 

La empresa, que aparece registrada a nombre de los socios originales, es manejada abiertamente por Juan Carlos Cesar Saínos, quien es nada más y nada menos que el suplente del presidente municipal y quien ante cualquier eventualidad lo sustituiría en la alcaldía.

 

Cesar Saínos, recién llegado a Cancún enviado por la dirigencia nacional del partido de la revolución democrática, es el encargado de cobrar las facturas de la empresa en la tesorería del municipio, que rondan en el millón trescientos mil pesos cada quincena, bajo el concepto relacionado con el servicio de operación del relleno sanitario.

 

Circunstancia que ha llamado la atención en los empleados del municipio, en principio por la situación oficial de Cesar Saínos, tanto como por la forma de hacerlo, ya que textualmente y a voz en cuello exige estridente el pronto pago de las facturas de la empresa del jefe, del presidente municipal.

 

Julián Ricalde se ha encerrado en una burbuja, de la que forman parte el diputado Antonio Meckler, el regidor Rafael Quintanar y su oficial mayor María Eugenia Córdoba, todos de extracción perredista y quienes se han apoderado de su voluntad y son quienes orientan las decisiones.

 

Porque el alcalde todavía no logra transitar de la cancha de basquetbol en Isla Mujeres de su juventud a su condición real de gobernante del municipio más importante del estado, del muchacho bravucón y pendenciero, al hombre de estado, con las responsabilidades y compromisos que eso implica.

 

Sumiendo a Cancún en otro espacio de tiempo perdido, en donde las carencias de todo tipo que aquejan a su sociedad, no tienen la prioridad de atención que se requieren, debido a la distracción que generan los artificios que acompañan al poder.

 

Julián Ricalde no ha sido capaz de sobreponerse a ellas, demostrar el carácter y la voluntad necesarios para priorizar su agenda, la personal y la política. Se perdió en el marasmo y la intrascendencia, ante el reto mayúsculo de dirigir un ayuntamiento quebrado por la corrupción de su antecesor y darle viabilidad a un proyecto.

 

Se entrego a las bondades del abuso del poder, se abandono y abandono su responsabilidad a cambio del beneficio personal, perdió la calidad moral, sin que ello importe para  preparar en el previo, una aspiración mayor, que como en el pasado quedara solo en intención, un espejo en el que se miran quienes como él, tuvieron ante sí la oportunidad y la desperdiciaron, una historia que en Cancún es ya recurrente.

 

guillermovazquez991@msn.com

Twitter@vazquezhandall





Etiquetas:   Política

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