Trauma acumulativo y ciclo del dolor

El proceso de trauma acumulativo comienza mediante la exposición del trabajador a esfuerzos manuales que son frecuentes (repetitivos) o prolongados. Esta aplicación repetitiva de fuerzas puede afectar a los tendones o a la musculatura del cuerpo.

 

. Esta aplicación repetitiva de fuerzas puede afectar a los tendones o a la musculatura del cuerpo.
Si los tendones son los afectados, ocurre la siguiente secuencia. Los tendones están sometidos a irritación mecánica cuando son repetidamente expuestos a altos niveles de tensión y los grupos tendinosos pueden rozarse unos con otros. La reacción fisiológica a esta irritación mecánica puede dar lugar a la inflamación e hinchazón del tendón. Esta hinchazón puede estimular a los nociceptores que rodean la estructura e informar al mecanismo de control central (cerebro) vía percepción del dolor que existe un problema.

En respuesta a este dolor, el cuerpo intenta controlar el problema a través de dos mecanismos. Primero, los músculos que rodean la zona irritada se activan en un intento de estabilizar el movimiento de los tendones o estabilizar la estructura. El movimiento estimulará aún más los nociceptores y provocará más dolor, por lo que evitar el movimiento es frecuentemente signo del inicio de un trastorno por trauma acumulativo. Segundo, con el objetivo de reducir el roce entre tendones, el cuerpo aumenta la producción de líquido sinovial en la vaina tendinosa. Sin embargo, debido al reducido espacio disponible entre tendones la producción de líquido sinovial aumenta el problema mediante la expansión de la vaina tendinosa, lo cual estimula los nociceptores que están alrededor. Esto inicia un círculo vicioso donde la respuesta del tendón al aumento del roce resulta en una reacción (inflamación y aumento en la producción de líquido sinovial) que aumenta aún más el problema.

Una vez que se inicia este ciclo es muy difícil detenerlo y normalmente se necesitan agentes anti-inflamatorios. Este proceso deriva en dolor articular crónico y en una serie de respuestas musculoesqueléticas como la reducción de fuerza, reducción del movimiento de los tendones y reducción de la movilidad. En conjunto, estas reacciones originan una discapacidad funcional.

Un proceso similar ocurre cuando los músculos son expuestos a traumas acumulativos. Los músculos pueden ser fácilmente sobrecargados cuando están fatigados. La fatiga puede disminuir la tolerancia al estrés lo que puede derivar en microtraumas de las fibras musculares. Estos microtraumas representan una ruptura parcial del músculo y el desgarro causa ruptura de capilares, originando hinchazón, edema o inflamación en la zona cercana al lugar del desgarro. Este proceso puede estimular a nociceptores y provocar dolor.

Al igual que en el trauma acumulativo en los tendones, el cuerpo reacciona a través de la cocontracción de la musculatura periférica y, por lo tanto, disminuyendo el movimiento de la articulación. Dado que los tendones no están involucrados con el trauma acumulativo en los músculos no se produce un aumento en la producción de líquido sinovial. Sin embargo, el resultado final es la misma serie de reacciones musculoesqueléticas que ocurren en la irritación de los tendones (p.e, reducción de la fuerza, reducción del movimiento del tendón, y reducción de la movilidad). El resultado final de este proceso es nuevamente la discapacidad funcional.

Bibliografía:

Marras W., Karwowski W. (2006). Fundamentals and assessment tools for occupational ergonomics. Ed. Taylor & Francis. 

UNETE



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