. El modelo de país ya no alcanza para todos, urge una reestructuración.
En la semana, se conoció
el dato sobre el crecimiento de la economía mexicana en el segundo trimestre.
La cifra es triste, pues apenas alcanza para completar un crecimiento de 1% en
el primer semestre del año.
El control de daños no se
hizo esperar. A las pocas horas, la SHCP ajustó a la baja la expectativa de
crecimiento anual, de 3.1% a 1.8%, una reducción de 42%; y es que no tenía
opciones. Banxico ya había hecho lo propio días atrás.
Se trata de un escenario que
ya se esperaba. Con el inicio del nuevo gobierno federal, se presentó lentitud
en el ejercicio del gasto público, sobre todo en el primer trimestre. Esto
afecta la demanda interna, como la actividad en la industria de la construcción,
que para junio acumuló un declive cercano a 16%.
Hacia el exterior, el
escenario tampoco ha sido ideal. El estancamiento europeo y la moderada
recesión en China, generan contracción en la demanda global, afectando por
igual a países industrializados y emergentes. La buena nota es Estados Unidos
(USA), quien continúa recuperándose, aunque aún de forma lenta y pausada.
Así, en un contexto
externo de poca bonanza, aunado a la circunstancia de cambio de sexenio, no se
podía esperar más que una desaceleración significativa como tal. Incluso, los
sectores privado, académico e internacional, ya lo habían perfilado a últimas
fechas.
Para los próximos meses, la
expectativa está en que la economía estadounidense continúe recuperándose, inclusive
con mayor velocidad, lo que imprimiría algo de dinamismo en México, sobre todo
en las exportaciones no petroleras.
Hacia el interior del
país, parece que el subejercicio del gasto público ya se superó, por lo que la
actividad industrial deberá comenzar con el repunte. De igual forma, ayudará el
buen ánimo que se pueda generar con el impulso de las reformas estructurales.
No obstante, aún si se
presentan estos escenarios positivos, y ojalá que lo hagan, no resultarán
suficientes para recomponer los indicadores anuales, aunque sí para fortalecer
las tendencias hacia 2014. Y bueno, por supuesto que esto no es despreciable.
Este año, será uno más de
crecimiento económico insuficiente para México, igual que los últimos quince,
donde el promedio apenas supera el 3%. Ello tampoco resulta sorpresivo, pues no
se pueden esperar resultados distintos, si como país continuamos con el mismo
modelo ineficiente y premoderno.
Autoridades y
especialistas, coinciden en que no se logrará mejorar el bienestar de la
población, hasta que se alcance un crecimiento sostenido de al menos 5% o 6%.
Ojalá logremos la visión y el consenso político necesario, porque falta sí nos
hace.
Amable lector, recuerde que aquí le proporcionamos una alternativa de
análisis, pero extraer el valor agregado, le corresponde a usted.COLUMNA VALOR AGREGADO - Comentarios en Twitter: @oscar_ahp