Ser Feliz

Las modas no se circunscriben solamente a las ropas que nos ponemos, ni al diseño de los autos que conducimos, ni en general al diseño de los objetos que usamos y adquirimos. 

 


También existen modas del pensamiento. Es decir de respuestas armadas con formas de pensamientos que las personas adoptan y copian de un emisor jerarquizado que las emite y a las que se somete. Contagiando del mismo pensamiento-respuesta al entorno que la rodea, circulando de ahí en más, de boca en boca. 

Es así como se ha adoptado y generalizado como objetivo a lograr por parte de los hijos, que estos sean felices. No definiendo concretamente que se entiende por felicidad. La inmensa mayoría entiende por felicidad a la falta de conflictos, a la satisfacción de los deseos de forma ininterrumpida y al estado de ánimo que se identifica dibujando una sonrisa permanente en el rostro de las personas. Los demás estados de ánimo como el de preocupación, enojo, tristeza, etc. que no dibujan una sonrisa en el rostro, son identificados como de ausencia de felicidad, es decir, como estados de infelicidad. 

Es así como se entiende que para ser feliz se tiene que hacer lo que más le gusta a cada uno durante todo el tiempo, sin que nada ni nadie se lo impida. Esto puede ser logrado en algunas etapas de la vida donde los deseos y necesidades están al alcance de la mano de quienes pueden brindarlos. 

Luego con el correr de los años las personas tienen deseos que no están al alcance de la mano obtener con la facilidad de las primeras experiencias de vida. Donde bastaba con llorar o hacer cara de insatisfacción para que las personas al cuidado de los más chicos de la familia corrieran a satisfacer sus demandas. Por otro lado es bueno señalar que la gran mayoría de las veces cuando las personas se manifiestas felices, porque han alcanzado grandes objetivos en el que han puesto todo el esfuerzo, la dedicación y el sacrificio, es el llanto el que aparece como exteriorización y coronación del estado de felicidad. Ese mandato, de que los hijos alcancen la felicidad es un enorme mandato muy difícil de lograr, si el destinatario del mismo está en la búsqueda de grandes objetivos de realización en su vida. Mucho más fácil es la cuestión para quienes entienden por felicidad a la satisfacción de necesidades de todo tipo. 

Que las empresas, también de todo tipo, se encargan de ofrecer  en el mercado de objetos y servicios, para que las personas las adquieran y sean “felices”. En ese caso, quienes tienen posibilidades económicas para acceder a todo tipo de consumos, ese tipo de felicidad, muy parecida a la satisfacción, a la distracción y al entretenimiento, está disponible. Quienes hemos vivido gran parte de la vida sabemos perfectamente que por distintas razones los estado de insatisfacción, contrariedad y frustración, se suceden de continuo. Es decir que nos acompañan permanentemente por estar viviendo en una sociedad donde las satisfacciones de algunos se consiguen a costa de la insatisfacción de los otros. Y muchas veces del arrebato de los bienes y derechos de los demás, por medio de distintos artilugios. En ese caso, quien no esté entrenado en sufrir y superar frustraciones, contrariedades y disgustos, seguramente se sentirá insatisfecho, habiéndosele borrado la sonrisa característica de los “más felices”. Existiendo al alcance de todos las posibilidades de volver a alcanzar el estado de satisfacción y de “felicidad” para lo cual las empresas colocan en el mercado sustancias de todo tipo que diluyen momentáneamente los estados de infelicidad, preocupación y disgusto, por otros lleno de risas y satisfacciones. Estados que desaparecen inmediatamente de metabolizada la sustancia que lo produjo, reclamando otra dosis de lo mismo para continuar siendo “felices”. A veces se me ocurre que las usinas de determinados pensamientos que se lanzan al universo de las personas, que estas terminan adoptando, es decir haciendo suyos, salen del mismo lugar donde se encuentran los que se terminan beneficiando de quienes no soportan las frustraciones y las insatisfacciones corriendo a adquirir una nueva dosis. En este caso los beneficiarios de que las personas adopten determinadas formas de pensar son los mismos que comercializan las sustancias que proporcionan la felicidad efímera. Habiéndose comportado ese pensamiento, como un boomerang que proporciona enormes dividendos y ganancias. Tanto a las empresas ilegales ligadas al comercio de sustancias prohibidas, como a las empresas legales proveedoras de psicofármacos. Ambos tipos de sustancias cada vez más consumidas por una población que desea mostrarse, pudiendo “ser feliz”.

Eugenio García

http://garenioblog.blogspot.com.ar

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