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Para muchos es detestable, para otros es encantadora y único medio para quitar
obstáculos humanos del camino que permitan nuestros propósitos buenos o malos.
La verdad es que
muy poca gente sabe del tema. Los especialistas hablan, dan conferencias,
platicas, seminarios orientadores que muchos escuchan pero no aplican, no hacen
caso y solo improvisan como lo hizo un farsante durante 6 años. El mundo no
puede seguir así, tampoco México en toda su extensión. La corrupción va desde
el más lejano presidente municipal hasta la casa real de los pinos.
Internacionalmente los gringos espían a todo mundo porque sienten al enemigo
como sombra inevitable en la noche. Quieren justificar sus actos de violación a
los demás con actos por demás innombrables. Son amigos de ellos mismos y sus
intereses y enemigos de todos.
Esto nos lleva al
origen del hombre, que desde su creación fue frágil, débil, efímero, pecador,
torpe y simplón. Creyendo hasta el la adoración de los animales, colores, cosas
materiales y supercherías se desvió hacia el mal conllevando la violencia con él
a todas partes. Violentando la vida de los demás con tal fuerza que muchos han
optado por el camino del mal y la violencia su daga que se la clava al primero
que pueden.
Hay menos violentos
que inocentes o sea más violencia que inocencia provocada por pocos que parecen
ser muchos pero en realidad no lo son. La violencia sube y baja, se trata como
enfermedad que tiene remedio pero no extinción. Esta va a existir mientras el
hombre tenga vida terrenal. El mundo humano la recibe con gozo y la desparrama
a placer a base de fuerza, inteligencia, elegancia y cobardía.
Lo que ahora
vivimos de violencia es menor a la vivida en la II guerra mundial, aunque
parezca mentira. Había más ética en la guerra declarada por el mundo contra un
solo país que la que tenemos hoy. Improvisados, brutos con armas que matan,
secuestran y violan inocentes. Gente enferma de poder, dementes criminales con
un alto índice de maldad en donde las organizaciones internacionales pierden
más tiempo clasificándolos que castigándolos. Poniendo por delante los derechos
humanos para que criminales confesos anden libres en la las calles por errores
de procedimiento que los libritos señalan como ley inviolable. Así jamás
podremos alcanzar una paz ni siquiera moderada, más o menos equilibrada y
seguiremos viendo crímenes horripilantes cada vez peores hasta por la radio.
Señores expertos,
improvisados y sobre todo improvisadas, y vaya que abundan, dan discursos,
regañan y hacen justicia hasta ajena en lugar de cuidar nietos, mientras los
castigos no sean severos de verdad la violencia no va a bajar en ningún lado.
La maldad es la cuna de la violencia creada por el hambre, dinero, envidia,
celo, egoísmo, pobreza, desigualdad, falta de respeto, ética, valores y muchas
cosas más, esta va a seguir creciendo exponencialmente pues los castigos bajos
son directamente proporcionales a los violentos actos criminales que nublan a
la sociedad. De raíz debe resolverse el problema para que disminuya sin pensar
en que se pueda erradicar. La violencia estará para siempre en los corazones de
los hombres y será usada para mal.