. En un encendido discurso, calificó a la
oposición (y por ende también a las personas que votaron por ellos) como
"el banco de suplentes" de los grandes poderes corporativos. Acto
siguiente, pidió discutir solamente con estos y convocó a discutir el modelo
económico y el rumbo a seguir a la Unión Industrial Argentina, a los banqueros
y a la Confederación General del Trabajo entre otros. Es evidente que para el
gobierno nacional, todo político de signo contrario no es un interlocutor
válido y que todos los votos que consiguieron son fruto de una operación mediática
que le ocultó la verdad al pueblo. Ante semejante cuadro de situación la
pregunta que debemos hacernos no es si las afirmaciones de la Presidenta son
verdaderas o no, sino si los famosos “titulares” a los que ella se refirió en
realidad no son socios de su gobierno.
Desde su nacimiento, el peronismo siempre
ha descalificado a sus rivales políticos. Velozmente se encarno a si mismo como
el pueblo y la nación argentina logrando que todo lo que se le opusiese pasase
a ser enemigo del país y de la democracia. Este fue uno de los peores rasgos
característicos de los dos primeros gobiernos de Juan Domingo Perón y el
kirchnerismo lo ha seguido religiosamente. Es algo habitual ver al gobierno
nacional imitar las cosas negativas del peronismo histórico, siendo su
represiva y facciosa política respecto a los medios de comunicación, otro
ejemplo de este erróneo accionar. Se pueden agregar a esta lista el uso del
Congreso Nacional como una escribanía del Poder Ejecutivo y la confusión entre
partido gobernante y Estado, aunque no son dos características que solamente
haya imitado el Frente Para La Victoria ( no hubo gobierno en la historia
reciente – y no tanto también- que haya hecho ninguna de estas dos cosas).
Dicho esto, no debería sorprender a nadie
la descalificación en la que incurrió la Presidenta Cristina Fernández de
Kirchner en su discurso del otro día. Aún así, es evidente que la derrota de la
mayoría de las listas del gobierno en las PASO tuvo un gran impacto sobre su
persona. Nunca antes se le había escuchado en público un ataque tan grave hacia
las personas que votaron a las diversas opciones opositoras ni semejante
desprecio a la idea de la democracia y todo lo que esta engloba. Su mensaje,
luego replicado por todos sus funcionarios, militantes y medios oficiales, fue
claro: todos los que no eligieron al Frente Para La Victoria fueron víctimas de
una operación de Clarín y van a lamentar el no darse cuenta que el gobierno es
perfecto y que es criticado por los grupos poderosos porque toca sus intereses
en beneficio de los que menos tienen. Ya había dado una pista el mismo Domingo
cuando no admitió la derrota y dijo que ellos eran David porque hacía diez años
que estaban al mando del país. No se entiende como semejante tiempo y espacio
para acumular poder los hace débiles, pero no se puede pedir coherencia a un
gobierno que - con el beneplácito de sus militantes- varía bruscamente de un
día para el otro el rumbo de sus decisiones.
Cristina siempre se jactó de ser una
valiente y feroz luchadora en contra de las corporaciones. Es un eslogan que el
kirchnerismo adoptó como propio en el año 2008 cuando rompió su larga - y
beneficiosa para ambas partes- sociedad con el Grupo Clarín debido a intereses
económicos y políticos contrapuestos. Desde entonces, pareciera ser que la
única corporación que existe en el país y en el mundo es el grupo mediático
dirigido por Héctor Magnetto, ya que nada se dice de las demás corporaciones
nacionales e internacionales con las que el gobierno negocia sin siquiera
ponerse colorado. Era lo que hacía con el mismo Grupo Clarín: desde 2003 hasta
2008 no hubo ninguna crítica o acción del gobierno nacional en contra del
multimedio, siendo este un medio para-oficial que recibía todas las primicias y
todos los beneficios económicos y legales posibles. Hasta que entraron en
conflicto, no hubo acusaciones por Papel Prensa ni por la cantidad de licencias
ni por los hijos de Ernestina Herrera de Noble. Cuestión de intereses le llaman
en casi todas partes del mundo. Aquí se lo disfraza de épica ideológica.
La naturaleza de los gobiernos kirchneristas
- tanto nacionales como provinciales- con respecto a los "grandes
poderes" de los que habló Cristina en Tecnópolis
no es ningún secreto. Basta recordar el lobby realizado por el ex-Presidente
Néstor Kirchner mientras era Gobernador de Santa Cruz para conseguir la
privatización de YPF y así alzarse con una millonaria suma de dólares que en
teoría invertiría en su provincia. Ni que hablar del lobby de Cristina Kirchner
en el Council Of The Americas (un
evento organizado y financiado por la familia Rockefeller para reunir a los
líderes mundiales con los empresarios más poderosos del mundo, de la que es una
asidua asistente año a año) con el objetivo de atraer a la empresa minera
Barrick Gold para que invierta en el país sin imponer ningún tipo de
condiciones o las restricciones legales que semejante caso amerita. Como bien
dijo Peter Munk, CEO y fundador de la mega empresa, los Presidentes le ruegan
que invierta en sus países. Al parecer, Cristina Kirchner es una de las más
entusiastas a la hora de realizar estas peticiones. A estas gestiones se le
deben agregar el veto a la Ley de Glaciares y las nulas restricciones en cuanto
a infraestructura, uso de recursos naturales y la posibilidad de liquidar todas
sus ganancias en el exterior (algo que se modificó ahora superficialmente ante
la falta de dólares, pero que en la letra chica sigue siendo igual). Los
acuerdos con la Barrick Gold datan de hace más de 20 años. Estamos hablando de
un marco que es la continuidad y la profundización de las políticas de Carlos Saúl
Menem respecto de las grandes corporaciones internacionales.
Otro ejemplo es el reciente y – siendo generoso
y medido- polémico acuerdo entre YPF y la empresa norteamericana Chevron, que
casualmente es la Standard Oil de los Rockefeller. El mote de “polémico” se
refiere a las condiciones del acuerdo, ya que prácticamente el gobierno entregó
los recursos naturales propios (en este caso el yacimiento de Vaca Muerta en
Neuquén) sin imponer ningún tipo de control legal. Nuevamente leemos que la
empresa podrá liquidar ganancias en el exterior y no hay mención a los daños
ambientales y humanos que la actividad extractiva de recursos naturales genera. Debemos recordar que en
Ecuador hay un litigio millonario en contra de la empresa por destrucción y contaminación
por el que el Presidente Rafael Correa le pidió personalmente a Cristina que no
cerrase el acuerdo con la petrolera de los Estados Unidos (esta entrevista a Luis
Yanza, miembro de la Unión de Afectados por Chevron-Texaco en Ecuador
profundiza muy bien sobre el tema http://www.rebelion.org/noticia.php?id=172580).
Pero este desesperado pedido de un país amigo no fue suficiente, ya que la
Procuradora General de La Nación Alejandra Gils Carbó se encargó de destrabar
el embargo aduciendo – falsamente- que una cosa es Chevron Ecuador y otra
Chevron Argentina. El argumento elegido por el gobierno nacional fue que la
contaminación es un mito y que igualmente aquí no pasaría porque los controles
serán rigurosos, algo que no se condice con la realidad. Este artículo escrito
por el mismísimo establishment norteamericano, deja en claro que el ingreso de
Chevron se dio solo porque era un acuerdo “demasiado bueno para dejarlo pasar”
y porque “es idéntico a los de la década del 70’, cuando las empresas
petroleras dominaban el mundo e imponían sus condiciones sin oposición
gubernamental”: http://finance.fortune.cnn.com/2013/07/19/chevron-argentina-ypf/.
Demás está decir para explotar Vaca Muerta
hay varias corporaciones en la fila de espera: el Grupo Bridas controlado por
los hermanos Bulgheroni (socios clave de la dictadura militar y del gobierno de
Carlos Menem), la estadounidense Exxon y Sinopec de China que también han visto
una oportunidad que no debe dejarse pasar. No nos podemos olvidar que los testaferros del gobierno
nacional en YPF mientras era propiedad de la española fueron los hoy caídos en
desgracia Eskenazi, dueños de otro grupo empresario con mucho peso en el país.
Otro de los socios del gobierno nacional es
la semillera multinacional Monsanto, que ha logrado que Cristina Kirchner legitime
el reconocimiento de la propiedad intelectual – la patente- de sus semillas
modificadas genéticamente. Así mientras la Presidenta habla de la biotecnología
– le recomendaría que leyese a Michel Foucault que dice un par de cosas
interesantes sobre este tema- y la inclusión social, otro de los “titulares”
del kirchnerismo logra quedarse con todo el negocio de las semillas a lo largo
y ancho del país sin ninguna resistencia. Para entender quien es Monsanto y que
es lo que hace, este segmento de un documental acerca de la empresa es muy didáctico:
http://www.youtube.com/watch?v=8Dqp1zld2KI#at=139
así como este clarificador artículo: http://www.pararelmundo.com/opinion/la-sintonia-fina-del-modelo-sojero-cristina-kirchner-rockefeller-monsanto-y-la-nueva-oligarquia-agroindustrial/.
Se pueden nombrar a varias empresas y
grupos que tienen un gran poder alrededor del globo - y en nuestro país- que realizan
jugosos y millonarios negocios con el gobierno de Cristina Fernández de
Kirchner. Los ejemplos mencionados son apenas una pequeña parte de lo que
sucede detrás de los discursos y las declamaciones en nombre del pueblo y de la
patria. Por eso decir que la oposición - que no ha logrado construir seriamente
poder a lo largo de estos 10 años debido a su propia ineptitud y sus constantes
rencillas internas- es el “banco de suplentes” de los “grandes poderes
corporativos” es una gran mentira. Con sus acciones a través de estos 10 años,
el kirchnerismo ha dejado en evidencia que es el verdadero “banco de suplentes”
de los intereses corporativos nacionales y trasnacionales. Los famosos “titulares”
hace tiempo que están sentados a la mesa del gobierno “nacional y popular” y no
la han dejado nunca, aún en sus momentos más difíciles.