Viento Norte

El viento parece cambiar de dirección, el aire parece tener otro aroma, un olor lejano viene aterrizando, impregnándose en nuevos paisajes que salen a su andar, viene desde lejos, desde el norte, viene mezclándose con brisas marinas de dos océanos que parecen cubrir y abrazar una tierra que necesita cariño ante tanta desolación, una tierra querida por sus entrañas, una tierra que con coraje se mantiene viva.

 

.
Es este viento el que trae recuerdos, el que trae hermandad y humanidad, que entre brisas deja escapar un mensaje que mi corazón abre y descifra, como solo una madre podría entender los gestos de su propio hijo, como una tierra le habla a su ganado, como el viento hoy abre mi respiración.

El viento aparece en ráfagas que corrigen formas en el cielo, que agitan ramas y flores, que buscan cercanía en ríos y dunas, en todo un paisaje que resume lo que es, lo que somos desde que nacimos. 

Un aire seco que levanta tierra, que levanta hambre y penas, que levanta fuerza y esperanza, alegrías y rabias, un aire que más que brisa es un viento, una corriente que trae consigo un mensaje; desde la sangre piramidal azteca, quemándose el rostro en un desierto de surcos profundos, que más parecen cicatrices, un mensaje con cadáveres de ganados arrastrados por un agua que la dureza no supo filtrar, de historias llenas de fiereza y orgullo, de viajes malditos, de espiritualidad blanca, de la mujer con manos heridas, de color oscuro y pureza en su mirada, de comida que llena más el alma que el cuerpo, de un agua que arrastra saliva más que la sed quitar, de una cultura que habla por el planeta, de un conocimiento que embrutece al mal vecino.

El viento entonces se esparce, se abre por el mar tropical paseando por sus islas, por su baile, por su alegría y colores, su historia de abusos y despertares, por su separación, por su lejanía terrenal mas no emocional. Acá el viento trae un aroma a tormenta de sabores, de sonidos que abarcan callejuelas y se esparcen por una luminosidad que embauca a la luna para llenarla de espejitos, que cuelgan como gotas, y que brillan hasta devolverse por el camino, por donde regresa y se impulsa ese viento norte con dirección sur. Es así como viaja y se carga de vida este viento que hoy respiro, que hoy me llama y que mi corazón agitado necesita seguir, llenarse de él, ver lo que me comparte como un secreto para seguir haciendo de mi vida una profesión de palabras, de pensamientos y de acción. Y entonces sigo respirando, entendiendo, escuchando como un sonido acompaña su llegada, como me rodea en cada sensación que desde lo alto de una montaña, parte de una encrucijada de valles, empiezo a entender. 

Como viento, no trae divisiones ni colores, no trae más que una sola sensación recogida por distintos lugares que forman un gran sueño, una gran mansión de sentimientos, una guarida de rostros impacientes por ser lo que realmente deben ser, por escribir un futuro con la alegría de futuros niños y no son las lágrimas de los que están hoy durmiendo en el frío, el hambre y el abandono. 

Un viento empobrecido por la usurpación, por el abuso de los viejos que hoy se están pudriendo, y que cada día miran con mayor envidia, un suelo donde la alegría se vive y siente sin mayor necesidad, sin necesitar, sin ambicionar, y sin mucha más razón. Porque esta tierra nace en el viento y como tal se mueve sin preocupación, porque nace y porque aún mantiene viva la llama de la recuperación, una llama que viene del interior, del campo y su labor, del mar y su pasión. Una tierra que abarca montañas, historia e imaginación. 

Es viento es el que hoy me llama a caminar, a emprender un viaje para poder ser parte de su ser, de mi ser, de un suelo que reviste un pasado de tormentas, de poesía que aparece entre desiertos y llanuras, de montañas tan grandes como el corazón de quienes las habitan.

Me llega entonces esa historia, ese clamor, y llega acá al sur, desde lejos viene y cae en la tierra de las estaciones, del frio, del calor, de la lluvia, del desierto, del hielo, de la montaña y el mar, a esta tierra que entrega sangre entre sus vinos y que acompaña desde el otro lado con su argento color, porque de todos lados llega como una ola, para hacerme despertar y caminar. 

Entonces enlisto mis cosas, apretó los dientes, y miro al norte adonde todos están donde yo también estoy, para partir y para volver, para ser más de lo que ya es, para contarles que pasó acá con ese viento, su historia y su pesar.

UNETE



Compartir
Tu nombre:

E-mail amigo:
Enviar
PDF

  • linkedin facebook twitter
  • ©reeditor.com
  • Todos los derechos reservados
  • Avisos Legales