.org/?p=845El bolígrafo de gel verde – Eloy Moreno
Soy de los que creen que los libros nos encuentran. Esto me sucedió el pasado verano con el libro, El bolígrafo de gel verde de Eloy Moreno. Tras leer el libro, La mano de Fátima
de Idelfonso Falcones, buscaba un libro no tan denso, sencillo, de
fácil lectura y que, al mismo tiempo, transmitiera algo. Una vez leído
el “historial” del autor en la contracubierta y ojear unos párrafos allí
donde se abría el libro (pág.87, 105,162), decidí leerlo.
Como Socio del Club del libro Durmiente aconsejé la lectura de este
libro como propuesta del libro del mes. Nada más finalizar la
reunión/debate del mismo me han propuesto que escriba una sinopsis del
libro.
Sin ser un erudito en estos temas literarios intentaré transmitir la
“huella” que el libro de Eloy Moreno me ha dejado después de su
lectura.
Es un libro de lectura sencilla, escritura fresca, llana que,
utilizando palabras muy cotidianas, facilita la comprensión para
cualquier lector. El libro relata, en formato de diario personal, una
historia en un entorno muy común a la mayoría de seres humanos del mundo
“desarrollado”. Puede ser una historia real que esté pasando, en este
momento, muy cerca de nuestro entorno social.
La novela nos revela una historia, desde la perspectiva del
protagonista, contada en primera persona. Este ardid literario del autor
provoca que el lector se sienta identificado con el protagonista sin
nombre propio. Nuestro protagonista comienza su historia, desde la
inocencia de su alegre infancia disfrutando de las vacaciones en
Castilla la Mancha y el Valle de Arán, hasta la cobardía de un niño
adulto que no sabe afrontar con decisión los problemas cotidianos del
ser humano por la falta de comunicación personal y confianza en el
trabajo, pareja, hijos, amigos/as.
Desde su puesto de trabajo, como jefe de departamento de informática,
vive holgadamente teniendo todo lo que en la sociedad actual todos
deseamos alcanzar para mantener el estado del bienestar que nos han
inculcado: casa propia, BMW o similar, su mujer Rebeca que se decidió
por él y no por su amigo José Antonio, un hijo que apenas ve media hora
al día y algún fin de semana porque la dedicación al su trabajo para
mantener este estatus social no le permite disponer de más tiempo para
estar con los suyos.
¿Les suena familiar esta descripción?
El entorno social y laboral del protagonista nos comenta en su diario
que es repetitiva, monótona y aburrida. Su vida personal con Rebeca va
perdiendo chispa “- …..juntos en la cama y tan distantes al mismo tiempo ….-“. La llama incandescente que debería brillar en su coexistencia, como la pareja de los grandes logros de juventud, se va apagando.
A pesar de que el personaje de la novela ha triunfado en la vida
social no es feliz e inconscientemente entiende que debe cambiar, que no
puede seguir así. No sabe cómo, ni de dónde tomar ejemplo porque el
paradigma del éxito ya lo ha conseguido y no es feliz.
Parece ser que la educación que ha recibido desde su infancia ha sido
la de triunfar en la vida estudiando la carrera que aporte mayores
beneficios económicos, sin tener en cuenta la educación de valores
humanos tan olvidados en la enseñanza actual y trabajar en aquello que
le guste para desarrollarse en todos los sentidos, sean profesionales
como humanos.
En esta disyuntiva, como el personaje del libro es un muy “corto de
miras”, utiliza un fetiche en forma de bolígrafo de gel verde para
descubrir quién le quita o cambia sus bolígrafos en la oficina y quién o
quienes le intentan boicotear.
Gracias a esta “locuaz iniciativa” del protagonista sin nombre
propio, decide investigar al resto de la oficina para averiguar quién le
ha quitado su bolígrafo de gel verde.
De este modo, a medida que el protagonista se va enterando de la
“vida” de sus compañeros de oficina y de su jefe Don Rafael, el autor
del libro nos describe, de forma minuciosa, cual guión cinematográfico
se tratara, todo el entorno que ve el protagonista. Nuestro protagonista
consigue transmitir al lector esta obsesión, a modo de fijeza
maniática, por los detalles que va encontrando cuando se queda y
permanece en la oficina más allá de su horario.
La pareja está rota por el comportamiento infantil del protagonista.
No es consciente del mal que está haciendo a su alrededor y a su entorno
familiar; vive para él y sólo para él.
El protagonista refleja su cobardía en varios momentos del libro, en
los cuales, cualquier ser con valores humanos básicos no dudaría en
ayudar al prójimo. Mientras, el protagonista no sabe ver más allá de su
ombligo centrándose en su obsesiva desesperación para encontrar su boli
de gel verde perdido y descubrir quién o quiénes se lo esconden.
A semejanza de la cabaña que construyó en la infancia con su amigo
Toni, el protagonista, como es muy “corto de miras”, construye un plan
para dar a conocer al resto de la oficina el secreto que guarda Don
Rafael. Con ese fin avisa a todos los departamentos para que visionen un
enlace en tiempo directo en YOU TUBE (el protagonista es informático).
Después del escándalo, el protagonista sin nombre ya no puede volver a
la oficina ni tiene familia que lo quiera e inicia una escapada hacia
la autodestrucción personal.
El protagonista huye de forma inconsciente para recuperar su pasado
de felicidad hacia una meta situada en el Valle de Arán donde pasaba
sus vacaciones de verano junto su amigo Toni.
El autor nos describe, magistralmente en forma de guión
cinematográfico, el viaje del protagonista, un hombre de ciudad sin
preparación física alguna, en su huida a un lejano lugar. Para ello
debe adentrarse en unos senderos tortuosos para llegar a su “meta”.
Sufrirá para alcanzar la meta (refugio) donde pasar las gélidas noches,
ya que no va preparado para las bajas temperaturas. Por el camino se
encuentra con otros viajeros que ya no desean seguir el camino de la
vida y se quedan por falta de fuerzas.
El autor nos describe la similitud del viaje del protagonista del
libro con el símil del viaje a nuestro interior que debemos hacer si
queremos conocer el motivo de nuestra existencia. Nos recuerda que
muchas veces debemos viajar sin estar preparados para ello porque hay
vida antes de la muerte, y como es obligado hacer este viaje, mucho
mejor hacerlo antes de dejar de existir.
El protagonista no va preparado para la sobrevivir en la alta
montaña. Perdido y sin luz ya no puede más, las fuerzas le abandonan, se
encuentra al borde de la muerte o del suicidio. Una muestra de su
cobardía y cinismo la vemos cuando es ayudado por personas sin nombre ni
apellidos, debido a su estado de “shock”, y él cree que le van a robar
porque nunca ha tenido el valor de querer ayudar a los demás. Su
actitud es el producto del paradigma del triunfo social en una sociedad
que pregona el estado del bienestar material.
Finalmente, el protagonista debe “soltar” el lastre de la mochila de
toda su vida anterior para reencontrase con el valor de la amistad y del
amor que ya había olvidado. De igual manera, habrá de recordar otros
tantos valores básicos que se olvidan en el camino de la vida,
circundado en unos pocos kilómetros cuadrados que, a veces, limitan
nuestra propia existencia.
El final del libro resulta un tanto cinematográfico (podría decirse
al estilo yanqui). Aunque, personalmente la lectura del final del libro
me tocó la fibra emocional. Leyendo el guión cinematográfico de Eloy
Moreno lo estaba viendo como un película.
“…..mudo, le miré a los ojos ……….. fuera seguía lloviendo y dentro también ……..-”
Bajo mi punto de vista, el mensaje del libro refleja que cualquier
idiota, como el protagonista sin nombre del libro, puede salir de la
espiral del paradigma del estado del bienestar material para ser
plenamente feliz y hacer feliz a los demás, sin más pretensión que el
vivir plenamente.
“-……… Cuando las cosas no van como esperamos, nos empecinamos en
cambiar de personajes, cuando lo único que hay que hacer es cambiar de
historia …………. Desgraciadamente, hay demasiadas personas que, por las
noches, cuando se acuestan y apagan las luces, son incapaces de encender
el silencio ………-“
Gracias Eloy por encender la voz del silencio.
Diógenes cada vez que pasaba por el mercado se reía porque decía que
le causaba mucha gracia, y a la vez le hacía muy feliz, ver cuántas
cosas había en el mercado que él no necesitaba.
Un libro jamás debe dormir en una estantería; un libro, cuando lo abrimos, es vida.
Salut. Jordi Gurrera
“El bolígrafo de gel verde” es la primera novela de Eloy Moreno. Es
una de esas novelas que todos tenemos dentro, un relato lleno de
experiencias y de emociones que el común de los lectores pueden entender
muy bien.
En primera persona, y sin que el lector llegue a conocer su nombre,
el protagonista nos cuenta la historia de cómo se vio atrapado en la
rutina de una vida cotidiana, previsible, neurótica que lo ahogaba hasta
el punto de tener la necesidad imperiosa de romper con todo y comenzar
de nuevo.
Estamos ante la historia de una crisis de un hombre de mediana edad
que se da cuenta de que su vida se reduce a madrugar, viajar en coche en
medio de un atasco, llevar a su niño a casa de los abuelos, trabajar
muchas horas en una oficina casi sin comunicarse con nadie y llegar
agotado a su casa donde su mujer, también agotada, le recibe con
bastante indiferencia. En esas circunstancias no consigue valorar lo que
tiene, pero sí echa en falta todo lo que no tiene. Día tras día,
nuestro protagonista sigue haciendo su rutina diaria aparentemente sin
cambios, a no ser por su fijación por el bolígrafo que le ha
desaparecido de su mesa y que él intenta encontrar de forma obsesiva, lo
cual provocará una mirada a su entorno y el comienzo de todo.
Narrada en forma de diario, de lectura fácil y entretenida, el autor
consigue sumergirnos en la vida de este hombre desesperado, haciéndonos
cómplices, interlocutores y confidentes suyos. Páginas y páginas de
rutina y cotidianeidad que podrían resultar tediosas, pero que no
aburren en absoluto a pesar de la repetición previsible, y que acaban
por convertirse en una historia de intriga y suspense.
La narración se divide en tres partes: los recuerdos de la infancia
que entroncarán con su vida reciente, la crisis propiamente dicha, y la
huida de su realidad y posterior desenlace, todas con una lograda
conexión entre ellas. El final sería tema de debate, muchas preguntas
quedan en el aire y muchas dudas sobre si se puede o no comenzar de
nuevo.
Cristina Calvo