Se atribuye el fenómeno a una serie de causas combinadas, residuos tóxicos de pesticidas, efecto de las ondas electromagnéticas que alteran el sistema de orientación de las abejas, períodos de intensas sequías por el cambio climático. El hecho es que existe alarma en Canadá, EE.UU, España y ahora en Chile, en la Región del Biobío, por la muerte de millones de abejas. La tragedia ecológica podría significar que se corta el eslabón de polinización que engendra la vida en el reino vegetal. Albert Einstein hace cincuenta años sentenció “Si las abejas desparecieran del planeta, al hombre sólo le restarían cuatro años de vida”.




