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Destruyendo las costas a toda máquina


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10/08/2013


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Golpea de nuevo la gran máquina del sistema capitalista, ahora en Canarias y en su vertiente de colapso de la tierra. No resulta muy difícil comprender, cómo funciona un sistema que pone por encima de todas las cosas, los beneficios económicos. Hay que producir y para producir, hay que especializar a los diferentes territorios para generar el máximo, sin tener en cuenta las consecuencias.


Cuando se creó la Unión Europea, los arquitectos de la estructura, sabían muy bien lo que hacían y fomentaron en cada territorio, las cualidades que ya poseían. Algunos de los lectores podrán pensar que esto, no es algo malo. Pero vamos a analizarlo un poco (si alguien quiere profundizar sobre este tema, le recomiendo la lectura del gran libro, “Las venas abiertas de América Latina” de Eduardo Galeano. Expone el mismo tema, pero centrándose sobre todo en la agricultura). Cuando el “gran experimento” de la Unión Europea se creó, como he dicho antes, potenciaron en cada lugar lo que creían su vellocino de oro. Dejando de lado muchos de los recursos con los que contaba cada área de la Unión. Así por ejemplo, a los países del norte, les dotaron con más capacidad y facilidad, para potenciar su industria, pues eran los motores del proyecto. A las zonas del sur, garantes de sol y playa, debían ser el reposo del resto de europeos. El lugar de ocio gratificante (de consumo, claro está), buen tiempo, actividades al aire libre, etc. Esto tiene unas consecuencias devastadoras en cada lugar. Primeramente, cuando existe un crecimiento económico correcto, los diferentes lugares realizan inversiones, crean proyectos y montan infraestructuras, dedicadas al sector en el que les ha tocado especializarse. Esta forma de actuación, genera en la mayoría de los casos:

  • Diferenciación en los niveles de vida de las personas. En las zonas industriales, se potencia la investigación, el trabajo en masa, se generan residuos y se crea una población absolutamente consumista.

  • Destrucción del medio ambiente. Por ejemplo, las lluvias ácidas, se veían principalmente en países como Polonia, y eran como consecuencia de la industrialización del país vecino Alemania. En España, por ejemplo, potenciar el ocio, contribuyó a la construcción sobredimensionada del parque urbanístico. Grandes hoteles, campos de Golf, destrucción costera, etc, etc.

  • Trabajo cualificado en unos casos, trabajo precario en otros.

En definitiva, se crea lo que se llama un centro y una periferia. Ciudadanos de segunda y ciudadanos de primera. Una zona en la que la mano de obra, pueda ser más barata y otra en la que se consuman productos. Además de las consecuencias ecológicas que conlleva el especializar al máximo un territorio, explotando unos recursos hasta agotarlos. En zonas donde existan bosques, se talará; en zonas donde exista pesca, se esquilmará; en lugares donde sea barato construir, no se dejará un metro cuadrado de tierra libre; en territorios propicios para tener industrias, la contaminación de aire y agua, será espectacular. Así hasta la redundancia.

Pero esto no es todo, cuando el crecimiento económico se frena. Cuando, debido a los diferentes ciclos de producción, se entra en una crisis económica, los problemas se agravan aún más. (Las crisis, no nos olvidemos que son intrínsecas al régimen económico actual. Léanse, “Las Crisis del capital” de Karl Marx. Un librito de muy fácil comprensión, para entender cómo la búsqueda del máximo beneficio, trae como consecuencia, periodos de bonanza y periodos de escasez). Si resulta que, por ejemplo como ha ocurrido con la vivienda en España, la población no puede consumir un cierto producto o servicio, el territorio que había invertido todo en el mismo, se hunde. Ocurriendo lo que ya todo el mundo conoce, generación de un paro elevadísimo, bajada del nivel de vida, resentimiento aún mayor del potencial económico de un territorio.

Pues bien, en Canarias, esta especialización de la economía se basó, en el turismo de consumo e irracional. Se comenzó a construir desaforadamente. Sin respetar leyes de costa, sin tener en cuenta los recursos hídricos viables para poblaciones flotantes grandes, sin infraestructuras de reciclado de residuos. Ahora, años después y con una perspectiva diferente, otorgada por la recesión económica, nos damos cuenta.

Greenpeace, ha sacado un informe desolador que aporta las cifras de la “dolce vita” canaria, en concreto, desde el año 1987 hasta el 2005. Quiero aportar alguno de estos datos, pues son la evidencia de lo que ha supuesto la especialización, propia del capitalismo, en esta parte del mundo.

Canarias ha sido la segunda comunidad autónoma, que más aumentó su ocupación en la franja de los 500 metros pegados a la costa, un incremento del 36%. Siendo además también la segunda que más aumentó la superficie artificial en términos absolutos (10.931 ha).

Si hablamos de términos municipales, Santa Cruz de Tenerife tiene una superficie total de 200 ha, dentro de esos 500 metros de la franja costera, de los cuales se encuentra ocupados, el 100%. En Las Palmas de Gran Canaria, la extensión es de unas 1.000 ha, de las cuales, están ocupadas más del 60%.

Si se mantiene la tendencia de construcción, algo que afortunadamente y debido a la crisis, parece que después del 2008 no ha sido así (aunque faltan datos), el incremento anual de ocupación sería del 0,26%

Pero aún hay más…, uno de los datos que “más me gusta”, pues pone de manifiesto, como el poder político ha estado y estará, supeditado a las órdenes del mercado. Quebrantando leyes de costa, creando leyes nuevas como la actual, en definitiva, corrompiéndose hasta el punto de que arruinen sus propios pueblos con tal de llenarse los bolsillos, es el gasto público que ha supuesto la mala gestión en las costas españolas en general, ha sido de 140 millones según un informe de Europa Press.

Con este artículo, el autor pretende hacer una reflexión para todas aquellas personas, que viéndose en estos momentos sufriendo, que piensen con cautela, si lo que quieren es volver 10 años atrás, o realmente, esa forma de vida es lo que nos trajo aquí. No hay solución fácil, pero desde luego, esa solución no se encontrará dentro del régimen económico actual así como en el político. La salud de la tierra, depende de nuestra concienciación, economía local, no especialización de los territorios, consumo racional y en definitiva, ruptura con el sistema.  



Etiquetas:   Ecología   ·   Inmobiliario   ·   Medio Ambiente

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