La Edad Dorada — más tranquila y saludable
La Edad Dorada — más tranquila y saludable

.
Una fotografía de un amigo puede volverse amarilla y perder su color con el tiempo, mientras que los “colores verdaderos”, o las cualidades espirituales del amigo, tales como la generosidad y la disposición dulce y alegre de ayudar permanecen inalteradas en el tiempo – similares a los colores del arcoíris que son refractados a través de un prisma.La importancia que una disposición positiva pueda tener en nuestra salud fue el tema de una nueva investigación de la Universidad Johns Hopkins, que fue publicada en American Journal of Cardiology: “Las personas con temperamento alegre y que se sienten relajadas, enérgicas y satisfechas con la vida – son significativamente menos propensas a sufrir un evento cardiaco”. 1A su vez, una investigación realizada por el Instituto Nacional del Envejecimiento, reveló que “las personas que eran tanto calmadas como extrovertidas y que tenían vidas sociales activas, también tenían 50 por ciento menos probabilidades de desarrollar demencia que los que tenían niveles más altos de neuroticismo”.2Muchas voces se están uniendo a la discusión referente a la salud y el envejecimiento. Están afirmando que nuestros pensamientos y la espiritualidad tienen un impacto sobre nuestra longevidad y las condiciones físicas y mentales de nuestro diario vivir.Un trabajo titulado Espiritualidad en la Tercera Edad, de Cecilia San Martín Petersen (de La Universidad de La Frontera, Temuco, Chile), fundamenta “…la pertinencia de incorporar la dimensión de la espiritualidad en el buen envejecimiento, y en el buen asesoramiento o tratamiento de los adultos mayores que tienen creencias religiosas o espirituales. La psicología positiva nos recuerda que puede ser provechoso considerar, no sólo los indicadores de patología, sino también los indicadores de salud, de modo de lograr una mirada más equilibrada o más completa, que sepa reconocer tanto las riquezas como los padecimientos del envejecimiento”. 3Mary Baker Eddy, autora, reformadora religiosa y sanadora, que vivió en Nueva Inglaterra al final del siglo XIX, desafió a los grandes pensadores de su época al redescubrir y llevar a la práctica el elemento perdido de la sanación cristiana, que el Maestro Jesús empleó. 4 En uno de sus libros, Eddy escribe acerca de cómo las mediciones del tiempo nos tienden a limitar: “Si no fuera por el error de medir y limitar todo lo que es bueno y bello, el hombre gozaría de más de setenta años y aún mantendría su vigor, lozanía y continuidad, más bien que con vejez y decrepitud”.5Eso me hace recordar que en la Biblia, San Pablo señala que vendrá un cambio en la manera que percibamos a nosotros mismos y todas las cosas: “Ahora vemos las cosas imperfectamente, como extraños reflejos en un espejo, pero entonces, veremos las cosas con perfecta claridad. Todo lo que conozco ahora es parcial e incompleto, pero entonces, conoceré todo por completo, al igual que Dios me conoce por completo” (1 Corintios 13:12, traducción libre de New Living Translation (NLT).¿Quizás en este versículo San Pablo está presentando a los Corintios la imagen verdadera del hombre espiritual — ya completa y perfecta? (ver: Génesis, cap. 1).Al aceptar solamente esta imagen verdadera, viviremos una vida más tranquila y saludable, no importando la edad.Melanie Harrington de Alcázar es Comité de Publicación para Chilechile@compub.org(c) GLOW IMAGES1) http://www.ajconline.org/2) http://www.nia.nih.gov/3) http://www.palermo.edu/cienciassociales/publicaciones/pdf/Psico8/8Psico%2008.pdf4) http://www.cienciacristiana.net/marybakereddy5) http://www.cienciacristiana.net/cienciaysalud