Llevo poco tiempo en el mundo del periodismo, pero lo suficiente como para haberme topado con gran parte de los males de esta santa profesión. Somos el saco al que todo el mundo le gusta pegar, quienes siempre tienen la culpa de todo, los que enrollamos la madeja y a quienes se nos pone en el disparadero, generalmente cuando la clase política ha metido la pata.



