Red de publicación y opinión profesional
Política · Economía · Sociedad · Cultura · Ciencia · Tecnología ·
Últimas etiquetas:   Poesía   ·   Libros   ·   Lectura   ·   Lectores   ·   Andrés Manuel López Obrador   ·   Periodismo   ·   Escritores   ·   Reseña   ·   Novela   ·   Cultura



Urge cortar las cabezas de la Administración Pública


Inicio > Política Nacional
31/07/2013


1258 Visitas






  Con la victoria electoral del Partido Popular, por puro agotamiento y hastío del maldito zapaterismo inaugurado con la matanza del 11-M, llegaron muchos chulos dispuestos a explotar inquisitorialmente la muy mermada economía de los ciudadanos.

   Algo debe de andar muy mal en las previsiones cuando al paso del semestre se calcula que el déficit para este año será de un 8%, con un gasto superior de 80.000 millones de euros más que lo ingresado. Menos chulería y más eficiencia sería más que deseable.

   No saben qué multas más imponer o impuestos sacarse de la manga. Lo cierto es que estos miserables ni estrujando los hígados a los gobernados, son capaces de mostrar unas cuentas acordes a lo que roban legalmente.

   Ilusos fuimos al pensar que peores males no podían acontecer y que la claridad del gobierno, en manos de un docto y calibrado Rajoy, nos sacaría de los derroteros de la angustia permanente y nos dejaría a buen recaudo con una gestión acorde a lo que se podía esperar de quien tanto prometía, siendo consciente de la cruenta sangría practicada durante ocho años de corrupción y oscurantismo que llevó a España a la cola de Europa.

   Dimos un voto de confianza a Rajoy, conscientes del monstruo hereditario de unos majaderos que bajo las siglas del PSOE alardeaban vilmente de 100 años de honradez. Pensábamos que las cuentas claras nos sacarían del abismo ante un amenazante rescate y apoyamos las duras iniciativas de quienes dirigían nuestros destinos, lejos de la rendición de nuestro potencial económico entregado ya entonces a los presupuestos europeos. En Europa  ya habían vendido nuestro futuro, supeditando nuestras vidas al embargo de una inmerecida autonomía económica que al día de hoy está salvada, pero con la espada de Damocles de la inestabilidad económica, social y política.

   En absoluto se han cumplido los deberes que se esperaban de gobernantes responsables y subsiste el riesgo de que los vaivenes económicos nos vuelvan a colocar en una posición poco soportable y bajo la rígida observación de los preceptos macroeconómicos con que nos controlan los socios europeos.

   Chulos de la talla de Montoro dan una idea de la ineficacia del despotismo que pretende sanear las cuentas del Estado recortando las prestaciones para el bienestar de los ciudadanos a base, precisamente, de afligir impositivamente a las víctimas lastradas de la inoperancia del Gobierno. No basta con ser chulo para convencer mediante el temor de que las medidas restrictivas y saqueadoras son necesarias para salir de este atolladero que va ya para largo con demasiadas oportunidades perdidas desde que el PP accedió al poder. No basta la chulería para imponer drásticas medidas contra el ciudadano que ha de pagar los perjuicios de la corrupción política, además hay que ser efectivo siendo Ministro de Hacienda y Administraciones públicas. De lo contrario el ciudadano se harta y termina por revolverse contra el inútil que látigo en mano pretende imponer un orden sin demostrar que sirva para algo. Lo cierto es que hasta este momento, Montoro ha demostrado ser un influyente inquisidor sin el menor atisbo de eficiencia como para seguir confiando en sus severas maquinaciones que, ahí está lo grave, pretenden esquilmar al ciudadano con tal de no tocar un ápice de la infraestructura montada, parasitariamente, con las Administraciones públicas.

   La economía se sanearía si los miles de paniaguados, familiares, amigachos  y demás fauna vampírica, fueran extirpados de empresas públicas que están siendo las verdaderas causantes de que nos arrastre el peso de las rémoras que llevan aprovechándose décadas bajo las siglas políticas; múltiples son los reinos de taifas conformados tras el paripé democrático de los 30 años en que muchos, los mismos, han vivido a tutiplén con la excusa del servicio al pueblo. Un germen de corrupción que aflora ahora de manera inevitable al faltar esas riquezas de las que se acostumbró a vivir el pesebre de los carnés políticos y sindicales.

   La mejor prueba de que se acabó el chollo está en los radicalismos independentistas que piden aún más que lo mangado, sencillamente porque de algún sitio hay que sacar para seguir viviendo del cuento. Las formas pueden diferir a la hora de seguir exigiendo la sopa boba, pero el fondo es el mismo para todos los haraganes empleados en las empresas públicas que Rajoy no toca, aunque tenga que mostrar a payasos recaudadores montándose el circo desde instituciones cuyo carácter cobrador es tan elementalmente vergonzante que poco importa la imagen de latrocinio; no hay disimulo del repugnante afán saqueador con tal de mantener intacta la manada carroñera que se escuda tras las siglas políticas para vivir a costa de los demás.

   La gangrena es evidente en la Administración y no basta con amputar las extremidades de los que mangonean los viáticos de nuestras resistencias económicas. Hay que separar la cabeza del tronco y solo hay una manera de conseguirlo: Meter un hachazo a las subvenciones y que los políticos y sindicatos vivan solo de las cuentas de los afiliados. Son los políticos y sindicatos los que han arruinado España y son esos los que pretenden ahora que mantengamos el alto nivel de vida a base de penalizarnos brutalmente las nuestras.

 Decapitados los burdos parasitismos se notaría una mejora espectacular desmontando el Estado articulado de la holgazanería de altos costes, controlando el gasto público y convirtiendo a los partidos políticos en ciudadanía sin privilegios y al servicio del único poder soberano que reside en el pueblo. No como ahora que ser político se basa en el privilegio soberano de poder contra el pueblo.

   La Administración Pública es una monstruosa y deficitaria Hidra a la que crecen cabezas por doquier sin necesidad de cortar ninguna. Es un monstruo abastecido de nuestras vidas y devora la oportunidad de un futuro.



   Sin acometer una profunda reforma de las cuatro Administraciones, jamás habrá una mejora económica porque el endeudamiento y el déficit serán permanentes. O se corta la cabeza de la estafa administrativa o sucumbiremos todos intentando alimentarla mediante los, cada vez, más escasos recursos con que nos jugamos nuestra supervivencia como país.

   Europa estará al quite y no perdonará una.









Etiquetas:   Corrupción   ·   Mariano Rajoy   ·   PP   ·   PSOE   ·   Administración Pública

Compartir
Tu nombre:

E-mail amigo:
Enviar
PDF

0 comentarios  Deja tu comentario




Comienza
a leer


Un espacio que invita a la actualidad e información
 

Publica tus artículos


Queremos ser tus consejeros y tu casa editorial

Una comunidad de expertos


Rodéate de los mejores y comienza a influir
 

Ayudamos a tu negocio


El lugar y el momento adecuado donde debes estar
Secciones
22235 publicaciones
5301 usuarios
Columnas destacadas
Los más leídos
Mapa web
Categorías
Política
Economía
Sociedad
Cultura
Ciencia
Tecnología
Conócenos
Quiénes somos
Cómo publicar en Reeditor
Contacto
Síguenos


reeditor.com © 2014  ·  Todos los derechos reservados  ·  Términos y condiciones  ·  Políticas de privacidad  ·  Diseño web sitelicon.com  ·  Únete ahora