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Condena a Clases de Ética


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28/07/2013


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Cuando la Justicia, para dejar en suspenso por un año la causa, ha sancionado a diez directivos responsables de la colusión de las cadenas farmacéuticas que concentran el 90% de la distribución de medicamentos, a “clases de ética empresarial”, me imaginé a esos personajes haciendo sus tareas en ese curso de ética: A ver, jóvenes, escriban mil veces en su cuaderno “No debo robar a los consumidores poniéndome de acuerdo con mis competidores para fijar los precios de venta de los remedios”. Extenuante sanción para estos seguramente postgraduados en altas finanzas. Y los 25 millones por cabeza que fue la multa pecuniaria, equivalen quizás a apenas unos 3 meses de sus sueldos ejecutivos.


Sin duda, una burla gigante para los millones de pacientes que fueron esquilmados en sus escasos ingresos, obligados a comprar cada mes sus remedios en este oligopolio perverso.

Vivimos un mercado salvaje en materia de salud. Vemos saturadas las ciudades con farmacias apretujadas en cada cuadra concurrida, cadenas que se tragaron las viejas boticas de barrio y que son las bocas de expendio de uno de los negocios más rentables del planeta: la salud. En el encadenamiento productivo del sector, las farmacias son el último eslabón, donde se entrega al paciente el medicamento recetado por un médico, quien a su vez es visitado por los vendedores-promotores de los laboratorios farmacéuticos, que son, a su vez, filiales locales de gigantescas corporaciones multinacionales que realizan un marketing planetario. Esos laboratorios disputan con sus marcas, pero juntos presionan sobre los Estados para que respeten los derechos de propiedad industrial y no autoricen la producción de medicamentos genéricos en sus países.

Del mismo modo, esos grupos corporativos despliegan sus redes de contactos para realizar un permanente lobby sobre los representantes populares que tienen el poder de fijar leyes que pudieren perjudicarles. Como el sistema político no tiene transparencia en materia de financiamiento de campañas y de partidos políticos, el ciudadano difícilmente se entera de qué intereses está defendiendo en la práctica, con su voto, ese parlamentario a quien él mandató para defenderlo.

Este intríngulis oscuro difícilmente se resolverá, ya que los Estados son cooptados por esas corporaciones y el tráfico de influencias se practica sobre el Congreso de EE.UU, la Organización Mundial del Comercio, la Organización Mundial de la Salud y toda instancia nacional donde se traten temas que puedan afectar los intereses profundos de tales organizaciones.

Cuando ha habido investigaciones en medicina alternativa que propician la cura de enfermedades extendidas con tratamientos naturales de bajo costo, normalmente el sistema médico alópata se ocupa de descalificar tales opciones, ya que son parte de esas redes farmacológicas mundiales y las enfermedades catastróficas, como el cáncer, son para ese marketing planetario de los laboratorios farmacéuticos fuentes de multimillonarios facturados. En la práctica, hay una voz ortodoxa en materia médica que se alinea en lo que ofrecen y producen los laboratorios líderes del mundo. Desde el punto de vista de las relaciones internacionales, la acción de estos conglomerados es supranacional y los Estados han sido debilitados para poder fiscalizar sus acciones. La falta de legislaciones duras y efectivas que permitan sancionar las acciones monopólicas es un defecto del sistema neoliberal moderno y por eso en esta materia se producen en  verdadera impunidad este tipo de acciones ilícitas, delitos de cuello y corbata, que perjudican a las comunidades y que reciben sanciones irrisorias. En el hemisferio occidental en general, este delito de colusión no se paga con cárcel, en cambio en la cultura musulmana o china, suelen significar condenas a muerte.



Periodismo Independiente, 28 de julio de 2013.  @hnarbona en Twitter. tu artículo

Etiquetas:   Corrupción   ·   Política   ·   Salud   ·   Farmacéuticas   ·   Monopolio

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