Triste este México, de la chingada diría una de las mujeres de la casa que suele ser sincera en exageración y a la que hoy hay que secundar porque, ¿qué otra cosa se puede decir de un territorio donde puedes matar a una persona por unos pesos o te puedes pasar por muerto a un costo de 250 mil del águila?, peor aún nuestro asunto es que estando “muerto” un hombre “resucite”, compita para ser presidente municipal de su pueblo y, aun con todos los pecados que arrastra, se le elija por la mayoría de ciudadanos.



