. Antes de entrar
en materia pondré un ejemplo de cómo va y en qué sentido es la reflexión sobre
este tema. Usted juzgue lo expuesto después.
Una minoría de
buenos maestros enseña en unas cuantas de buenas aulas a una minoría de buenos
alumnos la cultura necesaria para preparar mejor a jóvenes que provienen de una
minoría de buenas familias con buenos padres y buenas madres. Estas minorías
ven como ejemplo primario la sede de sus familias que son minoría, después ven
en una minoría de buenas escuelas con una minoría de buenos maestros una buena
cultura que los hace interesarse en su historia pasada, presente y futura.
Los sentidos de
estas minorías ven en sus autoridades que los buenos diputados son una minoría,
lo mismo sucede con los senadores, jueces, ministros, funcionarios de alto,
mediano y bajo nivel. Siempre lo bueno se percibe en las minorías en todas las
sociedades. Vea porque. No todos somos sabios, ricos, deportistas, autoridades,
jefes, patrones, empresarios, etc. La mayoría somos lo contrario en la locura
del mundo humano carente de humanidad, definida como el amor por los demás.
Siempre la ayuda a las mayorías viene de las minorías sabias, aunque no todo el
tiempo.
Después de leer que
las mayorías no son mejores que las minorías, la reflexión se presenta para
voltear hacia las minorías sabias que dirigen las mayorías hacia puertos
seguros. Para poder entender mejor lo anterior voy por un ejemplo particular
que nos atañe a todos los mexicanos en este caso: las elecciones.
Debemos recordar
que hay minorías que no son sabias. Reformas van y vienen. Consejeros van y
vienen, instituciones se agrandan cada vez más, los expertos se multiplican
matemáticamente y los opositores exponencialmente sea el caso que sea. La idea
básica es no darle a razón al contrario aunque la tenga por los cuatro
costados. El argumento miope es que hay que enriquecer el debate aunque no se
llegue a nada en concreto. Tenemos un padrón electoral de 77 millones de
electores que son la mayoría, manejados, manipulados por una minoría no muy
sabia de acuerdo a los resultados. Perdón sabedor pero la ley la hacen las
malas minorías, por ende no está bien. Si hacemos cirugía mayor al padrón desde
el punto de vista de las buenas minorías educadas, cultas con la mínima
preparación lo primero con lo que topamos es con el descomunal ahorro que
representa. Al racionar el padrón, sucede lo mismo con las autoridades,
sueldos, presupuestos pero sobre todo cambiamos de la incertidumbre parcial o
total a la certeza justa determinada por una minoría sabia, culta y preparada
que elige a los mejores diputados, senadores y sobre todo presidentes del país.
Dejemos de engañar y sobre todo engañarnos. La locura electoral está en las
urnas cada 3 o 6 años pero nosotros todo el año en muchas partes del país.
El que no sabe leer
escribir ni leer no pierde el derecho a votar, sencillamente le está pidiendo
al que sí sabe, tiene escuela y es de buenas familias que lo haga por él. Tiene
más valor ese voto educado que los actuales en permanente duda y discusión por
las trampas viejas con cara nuevas. Dejarse de babosadas y recurrir a la
minoría valiosa que tenemos es ahorro nacional, decisión racional, certeza
jurídica y tranquilidad.