. La holgura
antigua se ha trocado en estrechez, la energía para la lucha de la vida en
laxitud, la confianza en temor, las espectativas (sic) en decepciones. El
presente no es satisfactorio y el porvenir aparece entre sombras que producen
la intranquilidad.
No sería posible desconocer que tenemos más naves
de guerra, más soldados, más jueces, más guardianes, más oficinas, más
empleados y más rentas públicas que en otros tiempos; pero ¿tendremos también
mayor seguridad; tranquilidad nacional, superiores garantías de los bienes, de la
vida y del honor, ideas más exactas y costumbres más regulares, ideales más
perfectos y aspiraciones más nobles, mejores servicios, más población y más
riqueza y mayor bienestar? En una palabra, ¿progresamos?”
Enrique
Mac Iver, "La Crisis Moral de la República",
discurso que diera el 1º de agosto de 1900 en el Ateneo de Chile.
Me
animo a escribir esta reflexión luego de seguir a varios amigos en su
preocupación por el tema: . Y parto citando a Enrique Mac Iver quien el año
1900 se planteaba y le planteaba al país el dilema entre crecimiento económico
y felicidad.
Claudio
Orrego, alcalde de mi comuna (@orrego)
diciendo que es el tiempo de la sociología mas que de la economía para
entender ciertos fenómenos sociales que nos hacen menos felices. A lo cual Axel
Cristensen connotado economista le responde que hacen falta las dos; o Esteban
Valenzuela, ex diputado de la Republica quien avecindado en Guatemala propone
la creación de un movimiento por el equilibrio (le pongo yo a un concepto mas
complejo propuesto por él pero que se aterriza en la armonía y la paz), para
que citar a Eugenio Tironi que hace tiempo que viene con lo mismo. Y así, esta
ausencia de felicidad se describe y se observa desde distintos puntos de mira.
La mayoría ubicada en los anillos mas lejanos del poder, lo que podría explicar
esa mirada mas aséptica.
Mi
amigo Juan Vera siempre ha sido mas práctico y ha llevado a la realización de
talleres donde la gente pueda descubrir y vivenciar sus puntos de infelicidad y
por tanto, de felicidad.
Yo
no puedo no bajarme por el lado de la gestión. Para mi casi toda la diferencia
la hace una manera de gestionar versus otra. Por cierto cada modelo de gestión
obedece a un modelo de negocio y ello a un modelo ético y moral.
A
continuación tres conceptos de gestión para mirar la felicidad y ver como
medirla. Estos tres conceptos se los escuche por primera vez a Fernando Flores
en un Workshops leaders el año 1985 u 86, por ahí.
LA
EFICIENCIA
La
eficiencia es la relación que tenemos entre las actividades y los recursos. Se
es mas eficiente si con los mismos recursos podemos hacer mas actividades. Este
es el principal problema que le plantean a uno en economía I: Los recursos son
escasos y las necesidades infinitas.
Por
tanto, un tema serio es la eficiencia. El uso de todos los recursos: tiempo,
dineros, expertos, etc. La ineficiencia puede generar infelicidad. Miren si no
el Transantiago, que prometía un traslado mas seguro, mas cómodo mas rápido,
mas ordenado y al no poder cumplir esas promesas genera infelicidad en los
usuarios. Fíjense en los servicios de salud otorgados por el Estado: grandes
problemas de eficiencia (desde manejo de listas de espera, hasta el
cumplimiento de las garantías AUGE)
Pero
la eficiencia no es todo. Luego viene la pregunta por la EFICACIA. Y les propongo que acepten que así como
eficiencia es una relación entre recursos y actividades, acepten que la
EFICACIA es la relación entre
OBJETIVOS/recursos+actividades. Es decir, la gran pregunta de la eficacia es el
objetivo por el cual hacemos o no, ciertas actividades. Aquí los recursos y las
actividades deben responder a los objetivos. Y como bien sabemos, a la hora de
hacer un plan el hueso duro de roer son los objetivos. ¿El objetivo es resolver
el problema energético o es construir una solución hídrica?. La diferencia esta
puesta en el objetivo. Ponerse a discutir si tenemos menos recursos o si no
somos capaces de hacer todas las actividades que hay que hacer es poner la
carreta delante de los bueyes. Es cierto que plantear un objetivo lo lleva a
uno a la pregunta por los recursos y las actividades, pero lo fundamental
siempre es el objetivo. No la actividad. Otra vez Transantiago. Si el objetivo
era crear un hito comunicacional ¡háganlo! Pero no digan que el objetivo era
mas serio que eso. Esta parte siempre la confunde la gente de marketing y
comunicaciones. Confunden los objetivos de hito con los objetivos del proyecto.
Por
cierto que somos menos felices si los proyectos que queríamos hacer no se
concretan!! La gente culpa a la clase
política por estas cosas. La gente siente que los políticos le hacen promesas y
no las cumplen. Los políticos no ponen en la mesa los verdaderos objetivos. Son
muy íntimos.
Pues
bien, supongamos que tenemos una administración eficiente y eficaz. Una clase política
que da cuenta de sus promesas y de sus cumplimientos. Supongamos que hemos
alcanzado un grado extremo de sinceridad publica y sabemos cuan eficientes y
eficaces somos y la ciudadanía está enterada y por ello premia a los buenos y
castiga a los malos.
¿somos
felices con ellos?
Tiendo
a pensar que cuando Claudio Orrego planteaba que era el tiempo de la sociología
mas que de la economía no lo hacía solo por la lucidez extrema de Pedro Güel o
por las lecturas de su progenitor. Tiendo a pensar que falta un concepto que le
llamaré (tomándolo de Flores de nuevo, no se si en su esencia o
equivocadamente). Esto es la EFECTIVIDAD.
LA
EFECTIVIDAD tiene todo que ver con el modo de convivencia que hemos alcanzado
en esta aldea global. La EFECTIVIDAD pone en primer lugar los VALORES y EL
SENTIDO/objetivos+recursos+actividades.
Ya
tenemos súper claro que la gente no busca cosas. La gente busca valores. Es
cierto lo de la casa propia, pero no cualquier casa. Un hogar es un conjunto de
valores: pertenencia, barrio, vecinos, servicios, ¡buena vida!. La gente ya no solo quiere ser atendida
por un profesional de la salud, quiere tiempo, explicaciones, ser tratada como
persona…¿es mucho pedir?
Cuando
Pablo Longueira señala que el gobierno carece de “narrativa” lo que esta
gritando es que la gente quiere escuchar SENTIDO. Hacemos esto con ESTE
SENTIDO. Nadie, sensatamente, se opone a las centrales hidroeléctricas porque
si. Hydroaysen CARECE DE SENTIDO para una enorme cantidad de personas. No es
convincente decir que lo que se hace es lo que se puede. O que fueron los
antecesores los culpables. Eso ya no sirve.
La
labor fundamental de un líder a cualquier nivel, de un gerente o un dirigente
gremial es ser eficiente: medirlo todo. Ser eficaz: tener objetivos medibles y
evaluables. No es un buen objetivo APOYAR A LOS …. ¿cómo se mide el apoyo? Pero
por sobre todas las cosas un líder, un gerente, un dirigente un profesor es
alguien que le otorga valor al prójimo –ese que entra en mi proximidad- y le da
sentido a las actividades.
Termino
de escribir esta reflexión el 3 de junio, dia en que se ha comentado urbi et
orbe los resultados de la encuesta Adimark. Ningún referente sale bien parado.
La gente no encuentra valor y no encuentra sentido.
¿Se
puede crear un indicador de felicidad? Por cierto. Es un algoritmo complejo y
agregado. Es cuestión que nos pongamos de acuerdo en que medir en relación a
los valores y el sentido, pasando, claro esta por ser eficientes y eficaces