"...Porque el exceso de poder siempre enloquece, toda asimetría de poder engendra patologías: un padre excesivamente severo con sus hijos, un marido violentamente dominante con su esposa, un jefe insensiblemente autoritario con sus conducidos o un duopolio abusador de sus privilegios son ejemplos de cuán enfermiza es la concentración de poder en todos los ámbitos. El efecto enloquecedor del poder es para todos, para el que lo sufre pero también para el que lo ejerce. Por eso todos los sistemas ponen límite de tiempo a su ejercicio y divisiones de poder mientras se lo actúa. Y los poderosos nunca deberían olvidar que Hegel explicaba que siempre el esclavo mata al amo. No hay que ser amo si no se quiere ser asesinado..."




