Reflexión sobre los choferes.

Hay de todo en el medio de los choferes públicos y privados, finos, corrientes, leperos, tramposos, educados, indecentes, mal hablado, ladrones, secuestradores y los menos son los decentes con carrera y sin cárcel.

 

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Difícil referirse a todos por igual por lo que es necesario solo tocar en este caso a todos aquellos que están en servicio público mal pagados, enojados, cargados de horas, y dedicados a prestar un pésimo servicio a la sociedad con sus raras excepciones.

La ciudad de México tiene dos servicios públicos muy atinados. Es mucha la prole que usamos el transporte público para evitar el tráfico serio de todos los días. Preferimos dejar nuestro Jaguar, Porche, Mercedes o camioneta en casa y llegarle a los olores sabrosos de los camiones gigantescos de color rojo llamados templadamente metro bus. No está de más decir que hay que respetar el camión en todos sentidos.

Otro servicio fabuloso es el trolebús. No contamina, no hace ruido infernal y se llena de gente solo a ciertas horas. Son os dos casos que vamos a criticar constructivamente para bien de las autoridades que están sedientas de soluciones rápidas, agiles y prácticas. METROBUS y TROLEBUS con sus flamantes choferes sin doctorado en ciencias pero posdoctorado en baque tonadas al público.

Los choferes o conductores de ambas unidades son la mayoría unos salvajes para conducir. En primera deterioran las unidades en su manejo sin destreza pensando que llevan un VW en el volante. Frenan constantemente de forma brutal con el fin de que el pasaje se de golpes con lo que sea, ya sea cosa o humano. Pitan como si fueran en carnaval, hablan con la gente como si fueran en tertulias, se distraen con todos y el último que les importa es el pasaje, sobre todo el adulto mayor.

Todavía no se sube uno bien y estos insensatos arrancan para ver quien cae primero. Hay que decirlo la educación para tomar este servicio de parte del público deja mucho que desear. Hombres y mujeres se enlatan a las horas pico y sobre pasando el cupo limitado de las unidades con la complacencia de los conductores empujan, meten mano, roban, insultan y deterioran el servicio en general al no obedecer las indicaciones de prevención que se dan para su uso óptimo. Salvajes conductores, publico desobediente son bálsamos pesados para echar por tierra 2 proyectos de transporte público en una ciudad cada vez más complicada, concentrada y pobre.

Hago un llamado muy serio a los conductores de las unidades de ambas empresas para que respeten los camiones, al público pero sobre todo a ellos mismos. Por otro lado llamo al público a serenarse, evitar accidentes, saturaciones innecesarias respetando las señales, avisos de precaución siendo más condescendientes con los demás, sobre todo con aquellos con capacidades diferentes. Recuerden que algún día serán como ellos y gritaran por respeto y les darán el mismo que ustedes dieron.

Si se hace caso omiso de esto, se lamentaran después. La autoridad debe endurecer su postura y pagar el costo político por la seguridad de los demás. Lo más valioso que los conductores llevan es el pasaje. Respétenlo por su propio bien y el pasaje respete a los conductores y sus unidades que nos benefician a la gran mayoría. No hay que ser.tículo
UNETE



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