No sé si a estas obras se las podria encuadrar dentro de la denominada pintura moderna u otro calificativo más acorde con los tiempos que corren, pero creo que, eso, a las alturas que estamos, no tiene la mínima importancia, sobre todo para alguien que su aspiración dentro de este quehacer artístico sería vislumbrar parte de esa misteriosa corriente para la que no existen normas o códigos fundamentales, pero que emociona desde el momento de su ejecución, y que cuanto más se intenta desentrañar más huidiza se torna, en ese enigma que desprende la veladura sobre un trazo empastado, en ese movimiento que emerge del bloque de mármol, o en la piedra que sobre la piedra levanta el arco. Creo que da igual si es pintura moderna, escultura contemporánea o arquitectura de vanguardia, porque lo que esencialmente me atrae de una obra artística es ese misterio que no tiene ni necesita explicación alguna, que no se circunscribe a un tiempo o a una tendencia estética determinada, tal vez, porque es algo insondable y eterno.




