.
Cuando la descompensación entre
lo exigido y lo aportado, deja en evidencia la ineficacia de de un Gobierno;
cuando las directrices de mandato se basan en la imposición subyugando a
quienes mantienen la estabilidad social en silencio… esa inmensa mayoría que no
se desgañita en las calles con argumentaciones demagógicas o sectariamente
parasitarias; cuando se desoyen las advertencias del sufrimiento y las
protestas de la mermada paciencia, es cuando el pueblo decide en la rebelión el
destino de sus esperanzas.
Si quien manda desobedece el consejo de la gente-
harta de las presiones-, redundando en
las estrategias de la explotación, la ciudadanía ha de ser consciente de su
poder exigiendo en la desobediencia civil el sacrificio de sus políticos. Esa
rebelión es su poder y su derecho.
La Administración pública en
España es un objetivo muy a propósito para defenderse con la rebeldía y obligar a los políticos a
desmantelar la corrupción que se financia, mediante la insoportable presión
fiscal y la persecución conminatoria contra el ciudadano.
La corrupción política no tiene
fondo, el bolsillo de los gobernados, sí.
Sin embargo, España no es un país
que se deba regir por la apariencia sutil de las condiciones socio económicas
que padecemos saliendo del abismo al que nos abocó Rodríguez Zapatero. No
podemos dejarnos llevar por la ira ahora, sin reflexionar sobre los orígenes de
nuestros males sobrevenidos en el 2004.
Montar en cólera acerca de
pecados menores prescritos en el 2001, y aún no demostrados porque los
originales de la contabilidad de Bárcenas carecen de pruebas de recepción del
dinero, podría ser la excusa perfecta para intentar derrocar un gobierno y soportar
el regreso de estos manipuladores del socialismo que son la verdadera y
fatídica consecuencia de que el golpe de estado que trajo el zapaterismo
tuviera triunfal engaño para desmantelar institucional y económicamente a España.
No hay que guiarse por las
apariencias ya que los parásitos verdaderamente dañinos, aguardan para roer los
huesos que descoyuntaron durante ocho años. La
pieza servida a la carroña nos metería en peores lodazales e inmundos
laberintos, con estos serviles hijos de Satanás prestos a seguir despiezando el
territorio nacional y sembrar un destructivo sectarismo del que ya fuimos
víctimas mediante el latrocinio y el crimen de sangre encubierto.No sería extraño que pretendieran una moción de censura por cuestiones menores frente a las criminalidades que ellos cometieron; sin parasitar desde el mandato nada es igual y el sectarismo ha de alimentarse de la demagogia hasta que se pueda instaurar la sopaboba permanente. En ello están.
Los males, al desaparecer el nefando Zapatero, se fueron paliando. Por lo pronto, Rajoy libró a los
ciudadanos de un rescate europeo que habría supuesto hipotecar nuestro potencial
económico sine die. En tanto se dirimen las responsabilidades judiciales, no
perdamos de vista la corrupción criminal e inmisericorde que el PSOE ha
practicado desde el poder contra la vida del pueblo. No caben estupideces,
ligerezas, sucias demagogias acostumbradas por criminales impunes. Mejor
guiados ahora que en manos de torpes, analfabetos, oscurantistas, necios y
estafadores sin ninguna vergüenza que durante ocho años nos llevaron a la
destrucción con el inicio de una matanza que, siendo un golpe de estado, algunos
se encargaron de encubrir en una sociedad enferma de ignorancia, cuyas
instituciones adolecen de pútrida naturaleza servil a intereses ocultos
practicados contra nuestras existencias.
Así que cuidado con los rebuznos
indignados de quienes más debieran callar la boca; los caraduras y criminales
que no enmudecen nunca, conscientes de
que la trampa al servicio de la política es un arte que dominan a la
perfección.
No más engaños ni estafas de los
mayores forajidos que jamás pasaron por el gobierno con tanta iniquidad como
impunidad, destrozando el PIB en el siglo XX del felipismo y el XXI del
zapaterismo, engañando a un país que se muestra asolado después del paso de un
socialismo acostumbradamente rastrero. No más ligerezas y mantengamos identificados
y sin olvidar a los causantes de nuestros males y la muerte de nuestras esperanzas
después de trabajar durante décadas para que unos miserables nos robaran lo
ganado a pulso pensando, ingenuos somos, que existía un mañana.
No olvidemos, pese a que campan a
sus anchas sin castigo a sus fechorías, quiénes son los verdaderos culpables de
que en poco tiempo destruyeran una España que no reconoce ni la madre que la
parió, como en su día dijo un sinvergüenza llamado Alfonso Guerra. Malditos
sean que lo consiguieron estos malhechores de siempre que siguen los postulados de un criminal Pablo Iglesias ¿Qué esperar de las alimañas?Pablo Iglesias, fundador del PSOE, lacra histórica de sinvergüenzas disimulados en democracia, decía:“Para aquellos que no hayan estudiado bien estas cuestiones, aunque
muchos lo sabrán, diré que el partido que yo aquí represento aspira a
concluir con los antagonismos sociales,... esta aspiración lleva
consigo la supresión de la magistratura, la supresión de la iglesia, la
supresión del ejercito y la supresión de otras instituciones
necesarias para este régimen de insolidaridad y antagonismo... Este
partido... está en la legalidad mientras la legalidad le permita
adquirir lo que necesita; fuera de la legalidad,... cuando ella no le
permita realizar sus aspiraciones…”Así nos fue a todos.