Peleadores



Es la nueva moda en Santiago de Cuba. En un pomo de boca ancha, se colocan dos pececitos color vino (azul, púrpura…), de esos que llaman peleadores. A su alrededor se reúnen decenas de niños, jóvenes y adultos. No se espera mucho, pronto esos peces, celosos de su territorio, se enredan en una lucha feroz que casi siempre termina con uno de los contendientes contra el fondo del envase. Muerto. Como los peces son mudos (según dicen), la pelea tiene lugar en silencio. Los únicos sonidos provienen del público. A veces, en un tono abiertamente salvaje.