.
Es una cuestión de perspectiva, que implica el surgimiento y
posicionamiento de quienes en adelante serán las figuras políticas del Estado,
los que simplemente ocuparan espacios de relleno en el cumplimiento de una
asignación y los que aun en la desventaja, mantendrán vigencia y perspectiva de
futuro.
Finalmente los que fracasaron rotundamente y lo perdieron
todo, espacio, influencia y oportunidad, como sucede claramente con los
hermanos Alicia y Julián Ricalde y Gregorio Sánchez.
En principio el gran ganador es el Gobernador Roberto Borge,
sin lugar a dudas la operación política conducida personalmente por el, se
refleja en los números que son arrasadores y no dejan oportunidad al revire.
Roberto Borge se convierte en el gobernador priista de
Quintana Roo, más exitoso en función de los resultados electorales, entendiendo
las condiciones actuales y el clima de apertura política y alternancia nacional.
Antes se ganaba todo por descontando, desde el gobierno de
Mario Villanueva Madrid, ningún mandatario quintanarroense pudo lograr tener todos
los municipios y escaños al congreso, que además ahora son mas.
El resultado le otorga el más amplio margen de maniobra, un
control absoluto del congreso y las alcaldías, sumado al que ya tenía en las
delegaciones federales, de tal suerte que mas allá del privilegio de su
posición, es hoy quien concentra todo el poder en el Estado.
Por supuesto que el resultado aun y cuando no era
prioritario para la Presidencia de la Republica, mas ocupada en mantener vivo
el Pacto por México, le da al Gobernador una dimensión de mayor influencia ante
el poder central.
Los saldos de la jornada lo convierten por encima de la
definición por descontado, en el único interlocutor político ante el gobierno
federal, de tal suerte que será solo él, quien tenga el privilegio de proponer
y definir las siguientes candidaturas de su partido en los próximos procesos
por venir.
Ahora bien hablando de quienes obtuvieron las alcaldías, los
que realmente trascienden son Paul Carrillo, Agapito Magaña y Mauricio Góngora,
los dos primeros porque ambos recuperan sus municipios de manos de sus rivales.
En el caso de Carrillo y Góngora porque por el tamaño e
importancia de sus ayuntamientos, se convierten decíamos en las nuevas figuras
políticas de la entidad.
En ambos casos, dada la envergadura de su encargo,
naturalmente tienen que ser vistos como las cartas fuertes del priismo para la
próxima sucesión, aunque no sean los únicos porque el Diputado Federal Raymundo
King también está en esa lista.
Nos referimos a ellos, porque dentro del grupo de
funcionarios públicos, los que están ocupando cargos en las administraciones
federal y estatal, no hay mucha tela de donde cortar.
Los otros alcaldes simple y llanamente se encargaran de
administrar, porque no tienen mayor potencial ya sea por su propia personalidad,
o por el tamaño de sus demarcaciones.
En ese grupo esta Eduardo Espinosa Abuxapqui, quien aun
ganando recibió la votación más baja para un alcalde de la capital del estado,
signo inequívoco de que su victoria fue de partido y no personal.
Además de que tendrá que lidiar con un municipio en
bancarrota, Abuxapqui ya vio pasar sus mejores momentos, en los que por su
ambición dilapido alianzas que ya no podrá restaurar, su magro capital político
no le alcanzara más que para transitar en la ignominia.
En el caso de los Diputados, sobresale y por mucho José Luis
Toledo, que como candidato fue quien recibió proporcionalmente el mayor
porcentaje de votación de todos los contendientes incluso a las alcaldías.
Situación que confirma la base de popularidad que lo
acompaño en la campaña y que justifica plenamente el hecho de considerarlo como
una figura política local trascendente.
Chanito Toledo tiene ahora además de las características
necesarias, un trascendente apoyo popular que lo hace desde ahora el virtual
único aspirante a la candidatura para la próxima presidencia municipal de
Solidaridad, eso claro si es que el Gobernador no lo incluye en la lista por la
sucesión mayor, lo cual no se puede descartar.
Claro que no todos los que alcanzaron la diputación tendrán
la misma dimensión, porque muchos de ellos solo serán parte de un contingente
uniforme, sin el mayor distingo.
De algunos de ellos como Remberto Estrada, Arlet Molgora,
Maritza Medina y Mario Machuca por ejemplo, no hay nada que esperar, mientras
que de Maribel Villegas ahora como priista temporal, seguramente si tendremos
noticias.
Villegas solo le es fiel a su ambición, por tanto la Cámara
de Diputados solo será una plataforma desde donde impulsarla, nada más, como
sucederá también con algunos panistas y perredistas que llegaran por la vía
plurinominal.
Finalmente como señalábamos al principio, los grandes
perdedores de la contienda, que para ellos no fue una batalla sino la guerra
completa, son los hermanos Ricalde y Gregorio Sánchez, quienes materialmente lo
perdieron todo.
Los Ricalde el poder, el dinero y la influencia partidista,
Sánchez Martínez el último resquicio de su vanidad, en su caso la última
oportunidad política, toda vez que ya con la realidad a cuestas, su peso
especifico desapareció por completo.
Porque aquí el asunto es que si cualquiera de los tres, lo
cual no se puede descartar, intentaran retornar al proceso político, el costo
de las facturas pendientes no les dejara poder hacer gran cosa.
Los tres dilapidaron el capital político que en su momento
pudieron amasar, hoy este llego a su fecha de caducidad y por ende, no se puede
ni se les debe considerar para efectos de la reconstrucción de sus partidos.
Se volvieron material de desecho a causa de sus propios
errores, una ambición desmedida combinada con una cerrazón, producto de la
arrogancia y la falta de talento político.
Visto así, el grupo de figuras políticas con todo y el gran
número de actores que participa, se reduce considerablemente a unos cuantos,
que primero por posición y segundo por expectativa, serán los elementos a
seguir y juzgar, por lo que bien valdrá la pena dedicarles a ellos la siguiente
entrega de este espacio la próxima semana.
twitter@vazquezhandall