Red de publicación y opinión profesional
Política · Economía · Sociedad · Cultura · Ciencia · Tecnología ·
Últimas etiquetas:   Ética   ·   Dirección de Empresas   ·   Liderazgo   ·   Economía   ·   Escritores   ·   Periodismo   ·   Lectores   ·   Perú   ·   Adolescentes   ·   Redes Sociales



Chilenos Siglo XXI


Inicio > Ciudadanía
09/07/2013


1001 Visitas



¿Cómo piensa ese chileno que no milita en ningún partido político, nacido después de 1973  o después de 1990?  Pensemos en esos ciudadanos que tienen entre 18 y 40 años y conforman un electorado potencial de más de 4 millones de personas. Poder conocer este amplio grupo etario exige aproximarse a sus percepciones y preocupaciones. Cuando se dice que Chile ha cambiado, se acerca la lente a un complejo mosaico de realidades diferentes que es muy difícil predecir en su comportamiento cívico.




En la sociedad mediática vivimos en función de imágenes, aquello que no aparece en la televisión no existe. Con esta lógica actúa la política tradicional, proyectando los perfiles de los candidatos nominados por cúpulas partidarias centralistas, que pasan sin respeto por encima de los liderazgos territoriales. Candidatos a dedo, tratando de convencer al electorado, de adherir a sus propuestas, ofreciendo lo que calculan espera escuchar el cliente, ese ciudadano que es convertido en un consumidor. En esa dinámica perversa, estamos viviendo una democracia representativa imperfecta, donde no hay libre concurrencia, con un sistema electoral binominal que distorsiona las legítimas mayorías, asegurando que las coaliciones oficiales monopolicen y compartan el poder y que las minorías queden excluidas.





El descontento con el actual orden de cosas es articulado por el segmento más joven de la población. Es lo que vivimos con los adolescentes del 2006, los pingüinos, y ahora los líderes secundarios o universitarios en una movilización que canaliza otras demandas sociales, a partir de la crisis del sistema educacional.





Pero cuál es la realidad de la sociedad chilena. Si un 67% del electorado potencial no quiso participar en las primarias oficiales del 30 de junio, hay un universo de cerca 8 a 9 millones de ciudadanos cuya decisión no es previsible. Se ha hablado mucho de los díscolos, de los desencantados de la Concertación, de esos millones de personas independientes que más  allá de su distinto nivel de ingresos, tienen muchos parecidos, que quizás sean parte de esa caja negra que Pablo Longueira ha querido graficar como el “Centro Social”. Lo efectivo es que las etiquetas de izquierdas y derechas son superficiales e inválidas, ya que las personas son multidimensionales y no tienen ahora ese alineamiento doctrinario  que caracterizaba la política ideologizada del siglo pasado. Los políticos y los intelectuales de los partidos, pecan de simplistas cuando tienden a mirar la realidad al trasluz de su prisma ideológico y por eso se equivocan y se alejan de las preocupaciones de la gente de carne y hueso.





Las movilizaciones sociales han dado la imagen de que habría mayorías insatisfechas de manera integral con todo el sistema político y económico. Esa es la imagen, pero creo que es erróneo extrapolar sus planteamientos a toda la sociedad. Porque no son sectores mayoritarios los que quieren demoler el capitalismo y tirar todo por la borda, la sensación es que son mayoritarios los que buscan seguridad, ingresos y trabajos dignos, que no son anti nada, son pro familia y quieren ser felices. Los chilenos en su mayoría no son militantes políticos pero, como común denominador, quieren terminar con los abusos, la injusticia y la concentración de la riqueza. Son las personas del vecindario que quieren barrios seguros, sin drogadicción, con carabineros protegiendo los barrios, las familias y encerrando delincuentes.





En general, la gran mayoría de los chilenos tiene aspiraciones marcadas hacia la propiedad privada, hacia la casa propia, hacia una educación que les permita mejorar, una educación al alcance y de calidad, chilenos que pagan sus deudas y sus impuestos y por ello se embroncan cuando ven colusiones de farmacias, estafas en la Polar, call centers que roban con impunidad, condonaciones a los grandes grupos o autorizaciones de autoridades corruptas que destruyen el medio ambiente y la calidad de vida; chilenos que quieren salud, alimentos sanos que no traigan transgénicos y que, al menos, vengan etiquetados como tales y no disfrazados por publicidad engañosa.





Los chilenos del Siglo XXI se mueven en sus vidas con un marcado individualismo que los empuja a competir para progresar económicamente, están informados de lo que pasa en el mundo y, a pesar de querer cambiar todo lo malo y corrupto del modelo, sienten que en los últimos diez años las cosas a nivel personal han cambiado para mejor. Esa misma población quiere más tiempo para estar con su pareja, con la familia, quieren poder tener más hijos, pero les estresa no poder darles una oportunidad real de educación de calidad; les preocupa vivir en su familia en barrios donde los hijos tengan seguridad en sus colegios y en los barrios y para ello quisieran generar ciudades a escala humana. En general, una gran mayoría de los chilenos tiene un ánimo de desencanto, pero, al mismo tiempo, aprecia vivir en un país que ofrece espacios para emprender y ser libre, con tolerancia y diversidad. En general, el chileno es una persona de trabajo, que apuesta al esfuerzo antes que al asistencialismo, al emprendimiento antes que al resentimiento, chilenos que demuestran capacidad de solidaridad cuando sufren en sus localidades la ocupación por el delito y la droga, estigmatizados por vivir en barrios populares, activos para dignificar sus barrios.





¿Sabía Ud. que un 60% de los chilenos, considerando distintos aspectos de su vida,  se siente feliz, que un 28% se siente medianamente feliz y que apenas un 12% se siente infeliz? ¿Cuáles son los elementos que más preocupan y que forman parte de la sensación de felicidad? En orden de importancia, a los chilenos les interesa primeramente la relación con la familia, luego, la relación de pareja; seguidamente la salud física y mental, el tiempo libre y la seguridad ciudadana.





Vivimos en un país muy tecnológico, donde hay más celulares que habitantes, con una conectividad a Internet que lo ubica en el lugar 19 en el uso de Twitter. Menos personas se declaran felices en Santiago, más lo hacen en regiones y en esta línea de análisis, 1 de cada 5 chilenos se siente estresado.





Quise plantear este tema, mirando desde esta tribuna independiente la realidad actual de Chile. Para la aventura exploratoria he tomado como referencia estudios que han segmentado y caracterizado a la población chilena, como Chilescopio y Chile 3D.  Dejo el tema para que se converse en familia y en las redes sociales.





Periodismo Independiente, 09 Julio 2013. @hnarbona en Twitter.







Una mirada libre a nuestro entorno



Publicado por Periodismo Independiente, Tribuna ciudadana en 00:29 



Etiquetas: Alternativas.Chile 3DChilescopiociudadaníacivilidad,DemocraciaJóvenespolíticapresidencialessociedadcribe aquí tu artículo

Etiquetas:   Elecciones   ·   Incertidumbre

Compartir
Tu nombre:

E-mail amigo:
Enviar
PDF

0 comentarios  Deja tu comentario




Los más leídos de los últimos 5 días

Comienza
a leer


Un espacio que invita a la actualidad e información
 

Publica tus artículos


Queremos ser tus consejeros y tu casa editorial

Una comunidad de expertos


Rodéate de los mejores y comienza a influir
 

Ayudamos a tu negocio


El lugar y el momento adecuado donde debes estar
Secciones
18298 publicaciones
4646 usuarios
Columnas destacadas
Los más leídos
Mapa web
Categorías
Política
Economía
Sociedad
Cultura
Ciencia
Tecnología
Conócenos
Quiénes somos
Cómo publicar en Reeditor
Contacto
Síguenos


reeditor.com © 2014  ·  Todos los derechos reservados  ·  Términos y condiciones  ·  Políticas de privacidad  ·  Diseño web sitelicon.com  ·  Únete ahora