. Al usar la política se
debe hacer con ética, equilibrio, sabiduría y buen juicio. Usar la política es
conciliar con todos todo el tiempo, aceptar lo que la mayoría quiere y por ese camino
transitar. Algunos alegan con razón que la opinión de las mayorías no es la más
adecuada ni correcta siempre, pero debe aceptarse por consenso.
Tampoco podemos
afirmar que el uso común de la política es la justa ya que está apegada a la
ley y todas estas no cumplen con ese principio fundamental. Todas las leyes
están mal hechas, son injustas y jamás se aplican con el rigor que deben
hacerse. Huelga hablar de los violadores de la ley que en principio son los
mismos que las aplican sobre el lomo de los demás. Son simples pretextos
políticos para derribar la frontera entre el uso y abuso de la política.
Piénselo bien y vea su entorno.
Cada país tiene su
política, sus leyes que son el fundamento de esta y ningún país tiene las
mismas leyes. Lo que para uno es justo para otro no lo es. A eso me refiero
cuando afirmo que todas las leyes están mal hechas sencillamente porque están
hechas por el hombre y sus principios son malos. Sin embargo es lo único que se
tiene y se debe respetar. Para eso es la política como derivación de las leyes,
así mismo el abuso por razones técnicas de leguleyos que piensan que la
estupidez o buena fe de los viejos sabios que omiten en la protección de la
sociedad. Abogados muy buenos para usar la política usando la ley y otros abogados
abusando de la política para violar la ley.
La política se usa
para ser poderoso y cuando uno lo logra viene de inmediato el abuso. Pisando,
pasando a los demás, traicionando, mintiendo, matando, rechazando,
desconociendo a todos aquellos que conocen la verdad sobre uno y que resulta
más cómodo tenerlos lejos pero bien vigilados. Siendo poderosos estoy
refiriéndome al dinero público que cínicamente se apoderan de él justificando
su posesión como oportunidades de negocio. Debo puntualizar que el uso de la
política es solo para escalar hacia el abuso. Algunos se quedan en el camino
pues la ambición les gana y sobresale la verdadera mala intención. De todo esto
hay casos excepcionales dignos.
Una práctica muy
común del abuso de la política es el llamado juego sucio. Se hacen paradigmas
trágicos que pueden sonar inteligentes pero solo se trata de trampear inocentes
aspirantes para después dejarlos solos en las amplias salas de espera del
triunfo. Esto se hace so pretexto de que lo que pasan por esta rendija luego
traicionan a los padrinos clavándoles verdades de peso y de pesos aunque sean
falsas. Verdades que son mentiras y mentiras que parezcan verdades. Juego de
espejos, base de falsedades, paraíso de huecos. Por eso es muy difícil entender
a los sesudos analistas cuando hablan de la política. Cuando sabios maestros de
la ley recurren hasta la religión con tal de quedar bien ante un auditorio que
entre menos entienda es mejor.
La política está
íntimamente relacionada con la religión y como de esta se deriva un uso
discrecional de las creencias, automáticamente se lleva al abuso. El mismo
camino lleva la política en su uso y abuso pero no porque la religión sea buena
o sea mala, sino porque el hombre en su imperfección, así la práctica
culturalmente. Es pues una conclusión elemental que todo tiene un origen y así
es la praxis en el uso y abuso.