. Hablé
con él porque estoy buscando impulsar un proyecto interesante con el
Gobierno del Distrito Federal, y comenzamos a platicar y a recordar
viejos tiempos juntos.
Ahora cada quien ha seguido su propio rumbo, sin
embargo, cuando discutíamos acerca de las oportunidades que pueden
surgir para colaborar con el Gobierno del DF me llamó la atención
poderosamente que siempre, esta entidad federativa queda un poco
relegada a segundo término cuando se habla de los "estados de la
república". Es cierto, el Distrito Federal no es un estado como tal,
pero es una de las 32 entidades federativas que tiene nuestro país.
En
lo personal creo y pienso que la Ciudad de México se ve un tanto
opacada quizá porque es la sede del Poder Ejecutivo, entonces, es algo
así como la "ciudad del Presidente". Además, en un país donde la
centralización es el "pan nuestro de todos los días", el Distrito
Federal concentra una cantidad importantísima de personas, de tomadores
de decisiones, de instituciones, de habitantes, etc. Creo que el
federalismo en México no se ha hecho una realidad plena, y el centro del
país sigue concentrando muchas cosas. Pero precisamente de eso mismo
quiero hablar: ¿cómo es posible que el Distrito Federal no tenga la
reforma política que se merece, cuando concentra prácticamente todo en
México? Justamente por ello es una urbe que ofrece mucho también. Cuando
hablé con mi amigo, en particular, nos enfocamos en el tema del
desarrollo económico del Distrito Federal. Me comentó sobre los planes
para que la ciudad crezca, la inversión se fortalezca, y al final del
día, todo ello redundará en mejores y más beneficios para todos sus
habitantes. Creo que el DF merece una mención especial por dichos
logros. De entrada, la Ciudad de México tiene más de 52 museos
en toda su área metropolitana. Esto quiere decir que cada fin de semana
se podría visitar un museo distinto sin repetir ninguno durante un año.
Pero además, es una ciudad que en materia de cultura, también ofrece una
variedad importante de recursos en el tema. La diversidad es también
una gran característica de la ciudad. Sin embargo, cuando se habla del
Distrito Federal, entonces estamos hablando de otra cosa que ya mencioné
anteriormente: la centralización extrema que existe en México. Al
menos, la centralización en algunos tópicos como el fiscal o el
político. Para nadie es un secreto que la mayoría de los recursos de los
estados provienen de fondos federales y bastante poco proviene de los
impuestos que recaudan ellos mismos. A esto hay que sumar también que
todas las sedes centrales de las secretarías de estado en el ámbito
federal están en el Distrito Federal, así como las múltiples oficinas
del Poder Legislativo o Judicial. Lo mismo sucede con las universidades.
Luego entonces, esto se convierte en la principal fortaleza de la
Ciudad de México, pero también está agotando los recursos de espacio de
que dispone. Esto nos lleva a pensar en otro problema: la movilidad en
la ciudad. Cada día se incrementa el número de personas y de automóviles
a los cuales hay que darles servicio. Es prácticamente imposible crecer
a estos ritmos. En resumidas cuentas, lo que trato de enfatizar
son dos cosas: la ciudad de México tiene enormes problemas que deben
resolverse en el largo y mediano plazo, pero al mismo tiempo, es una
metrópoli que ofrece mucho a sus habitantes. Debo reconocer el gran
esfuerzo del Gobierno del Distrito Federal para lidiar con estos retos, y
al mismo tiempo exhortar a quienes viven en ella a que cada día se haga
conciencia de los enormes problemas que tiene el DF. No toda la
responsabilidad debe y puede ser del gobierno, así que hay que empezar
por cosas sencillas: no usar tanto el automóvil, utilizar espacios
públicos, cuidar el agua, etc. Todas esas acciones - de la sociedad y el
gobierno - pueden garantizar la viabilidad del Valle de México. www.federicoling.com y @fedeling