. No con un partido político
– dice -, sino con una plataforma, y junto a Federico Mayor Zaragoza. Es su
intención, al parecer, salvarnos de la casta política a la que él siempre
prestó sus servicios, y librarnos de la politización de la Justicia, a la que él
volvió directamente desde el segundo puesto de la candidatura del PSOE por
Madrid, justo debajo de Felipe González.
Denuncia que los jueces
están sometidos al poder político. Sí, sí, ¡él, precisamente!
Lo preocupante es que puede
tener suerte. Tradicionalmente, las elecciones europeas se han aprovechado para
castigar a la casta política mayoritaria. Esta vez volverá a ser así, y muy
posiblemente con una contundencia inusitada y justificada. Al partido que
gobierna, porque ha hecho exactamente todo lo contrario de lo que prometió. Y
al partido que gobernó, por ser responsable de dejar a España en una situación
verdaderamente lamentable, con más de cinco millones de parados y una deuda de
casi un billón de euros.
Digamos que es la mejor
oportunidad en la Historia de que un individuo como él, político, ex juez, y
prevaricador por sentencia firme, pille asiento en Bruselas. Asiento, sueldo, y
prebendas asociadas. Sin olvidar un elegante membrete con el que enviar
nuevamente misivas a su querido Emilio.