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Más inversión privada en turismo, no es suficiente.


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03/07/2013

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El día de ayer en una ceremonia para el propósito celebrada en la Residencia Oficial de Los Pinos, el Presidente de la Republica Enrique Peña Nieto, dio a conocer un nuevo paquete de inversiones privadas en el sector turístico.


Estamos hablando entre otras de la que llevara a cabo el Grupo Apple Leisure por más de seiscientos millones de dólares, para como se dijo en el evento, aumentar su capacidad ya instalada.

La suma corresponde a proyectos en Jalisco, Baja California Sur y Quintana Roo, en el caso de nuestro Estado en la Riviera Maya y Cancún, donde este grupo ya tiene presencia e importantes activos.

Sin lugar a dudas es un anuncio que trasciende, ante el hecho de que existe una posibilidad real y latente de la irrupción de una nueva crisis económica mundial, asunto del que ya hemos platicado en semanas anteriores, toda vez que las señales al respecto son contundentes.

Lo es porque México descendió en la lista de los diez primeros, en el ranking que mide a los países con mayor captación de visitantes en el mundo y porque la lentitud en el ejercicio del presupuesto federal ha propiciado la falta de obras de infraestructura pública para el sector.

Precisamente tomando en cuenta estos antecedentes, independientemente de otros factores que inciden negativamente en el desarrollo turístico nacional e internacional, sin omitir el aspecto de la competencia por los mercados, la apuesta del grupo Apple Leisure es digna del mayor reconocimiento.

Pero siendo realistas, es un esfuerzo individual de empresarios dispuestos a arriesgar capital, en condiciones que no son actualmente las mejores y aun así mantienen una dinámica de inversión.

Asunto que por obligación debe llevar a la reflexión del entorno, considerando primero que el propio Presidente de la Republica es quien personalmente da a conocer la noticia.

Porque no se trato de un anuncio de inversión pública como le correspondería, lo que en términos llanos significa sustituir una expectativa, es decir que al realizar el, dicho anuncio, de alguna manera aprovecha la coyuntura.

Tradicionalmente los Presidentes de la Republica en sus apariciones públicas, se limitan a pronunciarse en relación a lo que su gobierno realiza, en pocas ocasiones como esta, se utiliza esa presencia para este tipo de actos.

Porque se puede entender que al aprovechar este anuncio, se quiera generar una imagen de que el gobierno está haciendo cosas, aunque en este caso solo podría considerase en el aspecto promocional nada mas, de tal suerte que el merito es cuestionable y podría parecer que saluda con sombrero ajeno.

Esta inversión privada no depende del gobierno sino de sus propias estrategias y recursos, no viene acompañada de un paquete de subsidios,  obras o acciones gubernamentales.

En su discurso el Presidente Peña Nieto, se limito a enumerar los trazos generales de su plan de gobierno en materia turística, que son enunciativos, no hubo pues compromisos de inversión federal.

Hay buenas intenciones pero eso no es suficiente, el sector turístico requiere de un verdadero impulso, más aun cuando el sexenio pasado estuvo materialmente en el abandono deliberadamente.

A pesar del desinterés de la administración pasada, la fortaleza del sector y el esfuerzo de sus actores logro mantener una dinámica positiva, pero hay que decirlo, eso fue a contra corriente.

Siempre habrá que felicitar el esfuerzo privado, más aun en este caso en la parte que nos corresponde, porque parte importante de esa inversión se va a destinar a Quintana Roo.

Pero eso no es suficiente, al gobierno le corresponde hacer un mayor esfuerzo en apoyo de la actividad, no solo porque es su obligación, sino porque el turismo ha comprobado fehacientemente su potencial, el beneficio que reporta para la economía, que en nuestro caso es la principal fuente de sustento.

Visto así, aun y cuando la ceremonia se realizo con todo el bombo y platillo que acompaña al protocolo presidencial, lo que se anuncio fue solamente eso, una inversión privada importante.

De tal suerte que no puede considerase como ya apuntábamos anteriormente como un logro gubernamental, si acaso lo único que se puede atribuir a favor de la administración, es hablar de que propicia un clima favorable para la inversión.

Ese es un punto que naturalmente también puede discutirse, sin embargo no se trata tampoco de establecer juicios determinantes, para ello hay que esperar más tiempo.

Tampoco puede verse como la inercia o la consecución de una planificación o un programa oficial, no porque se trate de un aspecto circunstancial, sino porque se deriva de otras circunstancias.

El turismo tiene que dejar de ser un aspecto secundario de la estrategia gubernamental, hacer de lado el discurso señalativo para dar paso a un verdadero programa de operación, que contemple acciones y tiempos específicos que puedan ser medibles.

De otra forma las condiciones van a seguir siendo las mismas, lo que por supuesto es una grave omisión, que representa un enorme riesgo para la actividad, misma que se ha logrado mantener en base a sus propios esfuerzos.

Al gobierno ciertamente le corresponde fomentar un clima positivo para el desarrollo de la inversión, en cualquier rama de la actividad económica, eso supone un amplio catalogo de acciones.

Específicamente hablando de turismo, estas tienen que orientarse en materia de promoción, pero sobre todo y ahí está el fondo del asunto, en inversiones públicas para mejorar la infraestructura.

Porque la infraestructura es la base desde donde se desarrolla el potencial turístico, un apartado que no puede ser, ni es responsabilidad de los empresarios, pero que sin embargo es absolutamente necesaria para crear las condiciones que consoliden los destinos.

Partiendo de esa base, sin limitar que la influencia gubernamental solo se relacione con la infraestructura, es muy poco lo que hasta ahora la nueva administración ha hecho en su primer semestre.

Es desde ese punto de vista desde donde se tiene que medir intención y eficiencia, porque las inversiones privadas seguramente van a seguir desarrollándose, pero eso no es suficiente. Y por supuesto no son atribuibles al gobierno.

 

twitter@vazquezhandall

Etiquetas:   Turismo   ·   Estrategia de inversión

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