Impresiones desde Irán (Presentación y Día 1)

[Un amigo iraní afincado en España ha vuelto al país del que tuvo que exiliarse tras la revolución islámica. Asuntos familiares le devuelven a la tierra de los ayatolás y de Ahmadineyad, y desde allí me envía sus impresiones, que, con el disfrute de su permiso, reproduzco en este blog a título personal y con cierto retardo para evitarle al protagonista cualquier tipo de complicación:]

 

. Asuntos familiares le devuelven a la tierra de los ayatolás y de Ahmadineyad, y desde allí me envía sus impresiones, que, con el disfrute de su permiso, reproduzco en este blog a título personal y con cierto retardo para evitarle al protagonista cualquier tipo de complicación:]

"Joaquín, no tengo ningún inconveniente en que relates la historia. No hablaré de la miseria de un régimen político podrido ni de las atrocidades que ocurren, ni de los presos políticos ni de las vejaciones, torturas, violaciones de los derechos humanos ni de nada parecido, a no ser que lo presencie o lo sufra en mis propias carnes. De lo que sí que puedo hablar es de la resistencia de toda una generación de jóvenes, que constituyen el 80% de la población y han nacido en una época post revolución. Que anhelan la libertad y lo simbolizan en gestos tan sencillos como para las mujeres llevar maquillaje o descubrir aunque sea un mechón de su cabello. Porque, aun a pesar del yugo constante de este régimen nefasto, han aprendido a disfrutar de la vida"

Día 1

"Aquí estoy por fin en la tierra de mis antepasados. Sólo llevo un dia y estoy maravillado por la tenacidad con que la juventud hace caso omiso de las normas y reglas que gobiernan este país. Anoche cenamos en una zona al norte de la ciudad [Teherán], tan al norte que hasta hacía frío [por su proximidad a los elevados Montes Alburz], en un restaurante que parecía sacado de una película paradisiaca, en la margen de un río, lleno (lunes es mitad de semana [en el calendario musulmán]), que ya no me acordaba de cómo era un restaurante lleno en España, a rebosar de gente de todas las edades, paisanas y muchas forasteras, algunas albergadas en cabañas individuales, y todo el mundo cenando un kebab exquisito. Luego paseamos por los alrededores y había una gran cantidad de teterías, de estilo tradicional, con chicas guapísimas (y chicos también) disfrutando de una noche otoñal. Y ninguno vomitando por haberse puesto hasta las cejas de botellón. Me río del chador y del velo, que por aquí se lleva (de aquella manera) con tanta elegancia que parece Cibeles. Mañana voy al sur de la capital y debo ponerme en contacto con organismos oficiales, pero ese será ya otro cantar".

Día 2

UNETE



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