Sabedor inequívoco que después de 60 años de invertir 8 horas y mas a mi ocupación de arquitecto diarias y habiendo llegado el tan ansiado retiro, nunca buscado por mi pero que la vida en su predestino te conduce irremediablemente a él, fue así que empecé a sentirme injustamente como un perfecto inútil. Fiel al "genio y figura hasta la sepultura" me cuestione en buscar algo que me interesara y después de desechar algunas por inadecuadas y hasta inconvenientes a mis 81 años, opte por entregarme al mundo del arte y de la cibernética y algunos ratos, los menos, a la lectura.




