¡¡ El tiempo pasa
tan rápido!! - Es una de las frases cliché más esparcidas y traducidas en el
mundo entero. Hace solo 100 años un
viaje intercontinental se hacía incierto con los pies fríos y el corazón en la mano. Hace 500 la
totalidad de los seres vivos sobre la superficie del planeta ignoraban la
terrícola forma de una esfera. Hace
1000, solo unos pocos tenían noción de la existencia de las ciencias y la
filosofía de la antigua Grecia o del conocimiento clásico del vasto imperio romano. Que se mantuvo oculto hasta el Renacimiento en los oscuros archivos del Vaticano. Y finalmente , solo 2013 años atrás no había fundada sospecha de la fe cristiana, ni mucho menos, del todopoderoso imperio
político actual de la Iglesia Católica.
Esa es la primera
cosa que se debe dibujar en la mente, si uno espera cooperar con un grano de arena, en el
bienestar del próximo en nuestro fugaz
paso por la vida.
El tiempo - a
excepción del crucigrama inexplicable para el lego de Albert Einstein - es solo la dispareja y misteriosa relación
entre la individual y conocida existencia de la vida humana, y la ignorada del
universo. La intelectual físico astral tesis de Einstein, aun probada
científicamente desordena la concepción convencional del tiempo y del espacio, porque lo que ordinariamente todos los demás entendemos por separado gracias a
Newton , en la teoría de relatividad especial, Albert Einstein las reduce a una - Pero no se preocupe no abandonaremos
el curso del dialogo para discutir mecánica cuántica, primero porque no
puedo, y segundo, porque el tiempo que
por ahora nos importa, es el cronológico del entendimiento común, ese simplemente expresado en el dominio del reloj
y el calendario.
Pocas veces
cuando nos zambullimos en conversaciones informales, e incluso, en sofisticados
foros de opinión política televisados. Nos elevamos para observar desde arriba el origen de las problemáticas y la naturaleza de los conflictos sociales para así entenderlos, en la perspectiva panorámica del tiempo histórico. Identificar sus detonantes y sus ramificaciones. Entonces, imperdonablemente, tan
porfiada como insistentemente, nos vence
la tentación de "actualizar", simplificar y personificar la historia. Este fenómeno, nada de voluntario o
espontáneo, es conocido como demagógico.
La demagogia - entendiendo por ella la definición
enciclopédica que reza -
"estrategia utilizada para conseguir poder político, apelando a
prejuicios, emociones, miedos y esperanzas del público y ganar apoyo
popular, mediante el uso de la retórica y la propaganda." - Un buen y contundente ejemplo del poder
de la propaga-nda, es la cacareada
verborrea irresponsable que predico una masa incondicional por decadas, y repetida hasta el
cansancio por periodistas y derechistas es la categórica sentencia que dice - ideologías foráneas - dando la
manipulada sensación que el Marxismo
tiene origen extranjero, y que el Cristianismo o el Capitalismo surgieron en
algún rincón de Antofagasta o en los alrededores de Talcahuano.
Pero la saturación del inconsciente colectivo con
el anti-comunismo, no se
emplea para advertir a las nuevas generaciones del peligro de escoger una
dictadura estatal o el gobierno de los trabajadores, que por otro lado no es
cierto. Se utiliza como un justificativo del arresto, tortura y desaparición de
adversarios políticos que amenazan intereses y como única vía de protección de la aristocracia, y eso no es lo peor, se usa además,
y aquí mucha atención , para
explicar el Capitalismo como si fuera la alternativa de gobernabilidad
exclusiva para el futuro del género humano, aun con los descarados y permanentes fraudes
que azotan la masa de indefensos endeudados y atrapados consumidores.
Los mismos nombres y apellidos que en dictadura virulentos
expresaban su aversión por La Política y Los POLITICOS , hoy, y siempre, han vivido de salarios fiscales o beneficios
ilícitos originados en posiciones o conexiones POLITICAS , y sobre esto no cabe
discusión ni inteligente comentario.
Los mismos que se oponen al rol fiscalizador y
regulador social del Estado, evaden impuestos, cobran cheques por utilidades de
empresas esquilmadas al Estado y comen
hoy del mismo plato que uniformados activos o en retiro que disfrutan de un
sistema de salud gratis financiado por el estado, y reciben
salarios fiscales por llevar un uniforme que no conoce por más de un siglo,
otro enemigo a quien dispararle que no sea otro ciudadano, también chileno.
Son muchos los
que comulgan con ruedas de carretas, convencidos
que el actual saqueo constitucional del empresario chileno le concede un
bienestar que el comunismo les negó. En rigor Chile nunca fue un país comunista,
y la única vez que los comunistas formaron parte de una fuerza electoral
imprecisa que llevo un candidato a La Moneda, terminaron relegados, proscritos y asesinados. Aun en el gobierno de la Unidad Popular,
Allende fue elegido legítimamente pero con un 34% por ciento del voto popular
incluyendo solo un 5% o menos de militantes del Partido Comunista, legal aun en
Los Estados Unidos de Norteamérica.
El debate
ideológico hay que dejarlo para la historia y el tiempo, en el espacio, como en el fútbol o en los automóviles ,
debemos concentrarnos en lo que pasa ahora .
La revolución industrial condeno al
mundo a una rueda inevitable de consumismo que no tiene origen en el
Capitalismo ni en el Comunismo. En realidad son el fruto de la evolución y
el desarrollo de la inquieta y racional condición humana. El comunismo, el Capitalismo, y cualquier otra ideología doctrinaria o
filosófica, como el Ateísmo o el Cristianismo, solo sirven para argumentar la
mejor manera de convivir el consumismo. Y así, hasta que otra revolución
inyecte una vez más, el cíclico cambio de reglas para un juego en el que
participan desde siempre El Capital, el Hombre y el Trabajo. Lo de ahora en Chile no es Capitalismo,
Neo-liberalismo o derechismo, es solo una sinvergüenzura atroz que no tiene
precedentes ni justificación, mientras el tiempo....pasa !!