El destino del
hombre común estará sujeto como ha sido desde que existe la institución social
de la raza humana, por grupos de poder, cuyo denominador común es el intelecto.
Instituciones clubes cofradías grupos, hermandades, compañías o fraternidades,
son divisiones inherentes al impulso sedentario de la estructura social de la
humanidad.
Hay en la historia,
infinitos ejemplos de pueblos cuya existencia ha sido intrascendente, o efímera
por falta de un mecanismo civilizador o, porque su cultura, fue destruida por el brazo
armado del ejército invasor. Dentro de estos últimos, no hay pocos donde parte
de la conquista no incluyera una "higiene" de la cultura anterior.
El tiempo ha sido
permanente enemigo del hombre. Su deseo de trascender lo ha llevado a la
acumulación de riqueza, la concentración de poder, pero como todo lo que sube
tiene que bajar, hemos visto, pasar civilización después de civilización. Esto
es lo que ha motivado desde el principio, la fundación de sociedades más o
menos secretas destinadas a transmitir códigos evolucionados del conocimiento
y el comportamiento humano. Una herencia
que les permita trascender e influir el mundo que les rodea y el que les sobrevivirá.
La Iglesia
Católica, es probablemente una de esas organizaciones, menos misteriosas que
los templarios, los rosacruces, lo humanistas del renacimiento, los masones, el
movimiento sionista, pero una institución, cuyo eje de auto conservación, reside precisamente en una actitud ultra conservadora,
y en la capacidad POLITICA y FINANCIERA de mantenerse por encima de una
cuestión de mera superstición o de Fe.
Hoy tanto la
iglesia como la civilización ven ante sí, un desafío revolucionario, la
vorágine tecnológica de las comunicaciones ha empoderado generaciones de jóvenes en el mundo entero, ellos expresan
y comparten con relativa libertad, instantáneo, el contexto actual de sus
tribulaciones. El pasado que termina aquí, incluía la dificultad para combatir
efectivamente contra las tiranías, las que ejercitaban su imposición con la
inyección de ignorancia, temor y subdivisión, ese fue el freno a las
sublevaciones.
Esto no será
posible en el futuro, y tanto los que sostienen el poder político, o el espiritual, saben que deberán ajustar los
mecanismos de interacción, que deberán responder por un mayor número de sus acciones,
y más que nada, prepararse para una aceleración insospechada en el pasado, para satisfacer las nuevas generaciones con
ciclos menos prolongados de injusticias, y algo más que rimbombantes
declaraciones.
El Papa Francisco
primero, es tal vez una potente señal de esa nueva realidad. Es la consecuencia
que brota lógica del descontento universal de una juventud indignada por el
abuso sistemático e impune del pasado. La Iglesia Católica, tiene un impacto en
la dirección del actual progreso civilizador del Occidente, el que desborda, el
exclusivo alcance de la fe. Su influencia ha determinado el ángulo de muchos
cambios y ha sido obstáculo de justicia,
esa no es la iglesia que puede permanecer entre nosotros. Ellos en la curia,
recibieron el mensaje de una juventud que entiende la civilización con Dios,
aun sin la obediencia a la jerarquía o regulación de la religión, saben también
que, poco a poco se desafiara, el mito de un Juan pablo II. Muy cerca de los
humildes pero rodeado por su propia voluntad con el OPUS DEI, y LOS LEGIONARIOS
DE CRISTO. Congregaciones polémicas a la hora de la justicia social y la
transparencia.
Luis Alberto Moya
R.
PD. Francisco I,
fue durante la dictadura militar, Jorge Mario Bergoglio, un joven provincial
jesuita, sin internet, ni apoyo del vaticano.
Comentarios
Prof. Elena Arcaus (Menafra) de Labadie
Mercedes, Soriano, Uruguay
(laica franciscana)