Cuando Otto Von
Bismarck, el canciller. Un ultra conservador encargado de los asuntos europeos desde
1860 hasta su destitución en 1890 por el Emperador Guillermo II. Pero considerado
fundador del imperio ALEMAN "INVENTO" el fondo de seguro social, ese que daría
la estatura actual de las potencias industrializadas. Sufrió el furioso ataque
de los reaccionarios afines a cualquier época. Bismarck, muy inteligente,
creo oportunamente el seguro social para, entre otras cosas, reducir la tensión reivindicadora que
daba al estatismo la exclusividad de resolver el problema de la injusticia social
en un mundo convulsionado por el genio filosófico de Augusto Comte y Carlos
Marx. De inmediato, Los dedos indicativos, y los apelativos de comunista y
socialista llenaron el espacio acústico del salón de los debates. Visionario, y
profundamente convencido de la urgencia de inyectar al futuro de Alemania y el mundo, un
sistema previsional que con anticipación le fortaleciera al largo plazo, al
mismo tiempo que marcara un paso gigante en los dilemas con el adversario. Salió al encuentro de sus críticos detractores,
con una frase memorable para el éxito del engendro pre-visional y cuya probable
redacción al castellano sonaría así;
"Llámenlo socialista o como quieran, a mí me da lo mismo”.
Así Alemania sería
el primer país en la historia universal en introducir un fondo de retiro,
completado con el anterior seguro de salud, y el posterior seguro de desempleo,
orgullo del sistema estatal de previsión germano. Con tal éxito, que Franklin Delano Roosevelt,
lo incluiría en el Keinesiano proyecto de sensacional recuperación económica de
la depresión mundial de 1929, el que llevaría a los Estados Unidos a ser la
primera potencia económica después de la segunda guerra mundial. Lo mismo hizo
el Reino Unido. La ironía, una iniciativa que brota consecuencias del tumultuoso
periodo de inestabilidad social generado por la revolución industrial del siglo
XIX. La que creo la mayor riqueza
empresarial de la cual se tenga precedentes en la memorial de la humanidad, pero
entendiblemente, donde aparece la mayor desigualdad y pobreza de la fuerza
laboral y sus familias.
Cuando los payasos del eufemismo y el malabarismo
semántico criollo disparan epítetos
comunistas a cualquier intento de oponerse al descarado saqueo del actual fondo
de los pensionados de Chile. No nos hablan del socialismo de una Alemania que
no necesita de ridículas encuestas de felicidad, ni de nadie que les diga que
están o estarán desarrollados “para el 2018”. Ni tampoco de una Norteamérica Obama-socialista
que mientras ustedes leen este barato intento de crear conciencia, debate una política
de aumento del salario mínimo, uno superior al actual de $ 7.25 la hora de un
trabajo seguro. Al mismo tiempo, que discute una rectificación de su política
migratoria que empareje los derechos de los trabajadores. Tampoco lo hacen de
una China Comunista, que produce
tecnología y bienestar en una atmósfera inédita de inestable novedosa pero mutual
interacción Comunismo-Capitalismo que por ahora produce la casi la totalidad de
la manufactura universal. NO nos hablan de eso porque están muy ocupados
robando, y harán cualquier cosa por seguir haciendo lo mismo. Prueba de eso, es que aun cuando en los
Estados Unidos que le diera cuestionable beca al actual Presidente de la
República y a su hermano, el "inventor" del sistema previsional lejos
del ESTADO en Harvard PARA LOS CUALES NADA EN LA VIDA ES GRATIS. José Piñera es
considerado equivalente a un insano "chanta internacional". En
nuestro país goza de cátedra universitaria y sigue lucrando con el aberrante y
cínico argumento de la "cuenta persona", a la que irónicamente, como todos lo están descubriendo ahora, el
único que no tiene acceso al fondo, ES
LA PERSONA.
Es sencillamente
absurdo que alguien permita a estos "gallos" seguir estafando al
país. Como es también, aceptar la conveniente idea que ellos son insólitamente,
la exclusiva alternativa del hombre y la mujer de trabajo, o la garantía de
seguridad de una jubilación digna que permita terminar en la tranquilidad financiera
una vida entera dedicada al empleo. La empresa
privada tiene probada influencia en el dinamismo de una sociedad que se desarrolla,
pero es probado también, que sin un aparato fiscalizador que la supervise y la
regule, con o sin comunismo o socialismo, es un viaje estremecedor y asegurado al
desencanto.
Vulgarizar el
porvenir de millones de chilenos con un gastado debate politizado y lleno de
mutuas recriminaciones destinadas desvergonzadamente a mantener el statu-quo,
nos arrastra cada vez más a una polarización de emblemático individualismo, el
que contradice la misma esencia del contrato social para un crecimiento armónico,
estable y duradero profetizado por Rousseau.
Lo contrario,
será un crecimiento a medias, donde los más pobres deban dar espacio en sus
hogares a hijos en edad de vivir independientes, y los ricos, obligados a
asegurar el porvenir de sus hijos en colegios de excepción y empresas
"familiares".
Luis.
De Otto Bismarck.
"La gente nunca mentira más que después de
una cacería, durante la guerra, y en periodo de elecciones"