La insólita renuncia de
Longueira es tan ridícula, que aun conociendo su peculiar estilo, dejo perplejo
a moros y a cristianos.
La curiosa explicacion que
justifica su resignación, tiene bien ganada la compasión inmerecida que se
observa, pero al mismo tiempo, crea un desorden próximo al caos al interior de
una alianza vacía, pero llena de cínico y poderoso caudillismo.
La acción implacable del
tiempo empezo ha descubrir los pies de barro, del monumento erigido en
rededor de la personalidad de un caudillo. Convencidos que el caos
generado con un bloqueo opositor y financiado por la CIA, permitiría liderar por siempre, sin la necesidad de una idea, o un plan de crecimiento parejo. Depositaron en la idealizada
figura de un oportunista Pinochet, todo el capital político e ideológico, el que por inmaterial, no se mata ni se muere por decreto.
Hoy ricos y envejecidos, los
ungidos por la varilla mágica de Chacarillas, no tienen más argumentos, ni una
generación de liderazgo que los reemplace. Con el paso del tiempo, su
corrupto egocentrismo supero, su contagioso fanatismo. Al otro lado, una
Concertación cada vez más disminuida observa confundida el circo en que los
convierte, su calculada moderación en temas relevantes, como así mismo, su
completa ausencia de la arena política estructural, lo que desde luego define, el escenario en la que despierta todos los días de su vida la masa consumidora indefensa.
El conflicto que
PERIODICAMENTE explota la prensa, es superficial e intrascendente. El verdadero
dilema NO esta en los pasillos del congreso o en la Moneda, está en los
asardinados pasillos del metro, o en las desesperantes líneas donde la gente
espera para pagar inmorales y exageradas multas. No existe por ahora una
atmósfera que proporcione confianza. El descrédito de los operadores POLITICOS
ha llegado a un punto de completo escepticismo. El dinamismo que asegure un borrador de "cosas por hacer", no se ve con claridad por ningún lado.
Si uno separa el discurso
de algunos candidatos, de la impresión que ellos nos han dejado, se puede abrigar
esperanzas que no estamos estancados por ignorancia. Que nuestros peores enemigos son la ambición, la incongluencia y la inexplicable indiferencia.
Alguien que pudo ser mi
conciencia, me dijo una vez," Chile es un país donde las personas tienen más
educación que plata." . Hoy el problema, es que solo una fracción de la
población en estricto rigor, en realidad tiene ambas.
Longueira no es una
persona, es una indicación que las riendas del superior interés de la Patria no han estado en las manos de los mejores. Escalona, Andrade y otros que hacen
noticia por lo que dicen, y no por lo que hacen en favor de la mayoría
asalariada, flotan en una marea de espuma inmovil esterilizante. No se puede seguir eligiendo a posiciones de liderazgo, a
individuos, basado en lo que unos dicen que no cumplen, o en lo que otros
hacen, que no sirve.
La bajada que debe
preocuparnos, es la de Cristian Warnken, porque con el, o lo que el representa,
se aumenta la neblina. Nos despedimos de los signos de inteligencia simbólicos
de cualquier experimento socio político y cultural, en la lucha del hombre por
su bienestar.
Los verdaderos enemigos
del futuro del "Modelo" son el tiempo y el endeudamiento.
Este cataclismo que se ve
en uno y otro lado en materia de confianza ciudadana, confirma la urgencia por
redefinir la globalidad del sistema y no insistir en soluciones de naturaleza
temporal. De lo contrario, solo resta depender del inevitable colapso de una
economía desabrochada de la capacidad del que la puede financiar, en lo
domestico, y de la ruleta China que fabrica todo, en lo internacional.