El 8N sigue haciendo ruido y no es sólo por las cacerolas.
Lo que menos se debe ejecutar al suceder este tipo de acontecimientos son
razonamientos simplistas que sigan ahondando una visión de antimonia, palabrita
clave para entender el humor social de Argentina en los últimos años. En una
aglomeración de tal tamaño; algunos dirán un millón de personas, con inflador
en mano; otros una tercera parte, minimizándolo de manera errónea, existió un
sinfín de requerimientos que pasaron por la re-reelección,
Otra tarea consiste en el desglosar sobre los latiguillos que se proclamaron en el 8N. No coincidimos con la queja sobre la libertad de expresión, incluyendo a la prensa. Una movilización de semejante grosor, mostrando su desagrado con el gobierno, se lleva a cabo en un contexto de libertad. En otro régimen, de naturaleza autoritaria, es imposible pensar en un acto multitudinario, como el que se desarrolló en la 9 de Julio y en distintos puntos del país. La utilización de términos erróneos desajusta y frivoliza la protesta. Expresión hay, libertad de prensa (empresa), también ocurre, más allá de los nubarrones que coloca el Grupo Clarín debajo del 7D. Resulta muy paradójico que se quejen de la ausencia de libertades diciéndolo en los diarios, radios, tele, redes sociales, etc. Hay que atacar los clichés que se repiten en los medios opositores y oficialistas. Es una función propia y particular, desenmarañar lo que se dice, lo que es realmente es y por sobre todo no repetir falsedades.
Se piensa en la inflación e inseguridad. Temas sensibles. ¿Cuándo un tema se vuelve sensible? Cuando no hay respuestas. La suba de
precios es real, tiene su arrastre desde hace 5 años y sigue escalando. Las
mediciones del INDEC hacen dar vergüenza ajena al más excéntrico, cifras
oficiales, repito oficiales, que no se trasladan a la calle, a lo que vive la
gente de a pie. No queremos meternos solamente en el microclima de
La inseguridad es otro cabo suelto. Diluido el peso de Nilda Garré, ya con su hermano Raúl fuera del Ministerio de Seguridad, todos los flashes apuntan a Sergio Berni, militar, el número 2 en los papeles pero el 1 en la acción, es el hombre que se ha ganado la confianza de Cristina. El argumento de que Buenos Aires es más seguro que San Pablo, Caracas o lo que fuese, con estadísticas en mano, que lleguemos a pensar que son ciertas, no deben trasladar el eje de la discusión: ¿Cómo hacer desde el Estado, y especialmente desde cada uno, para que haya más seguridad? No se explicita un plan, un programa a mediano plazo que sea sustentable políticamente y que pueda desarticular las distintas connivencias, policiales incluso y me animo a decir en gran medida. Todas son acciones de shock, volátiles, donde la prevención (y las soluciones) pasan a un segundo plano.
La re-reelección está enterrada, bien enterrada. Y no viene por la desubicación de algunos oficialistas de “Cristina eterna”, sino por el propio desgaste de la gestión que sufre CFK. El día después del 8N, tocó una palabra para su mandato: “temporal”. Hay que anotarse esas palabritas, quizás juntándolas haya un mensaje oculto. La Justicia, otro de los males argentinos, fluye por otros carriles que el Ejecutivo. Pongámonos formales, los poderes separados y el Judicial tiene un lastre que ya es hora de que se lo quite. No caigamos en la simpleza de que si liberan a un violador, el culpable es el Ejecutivo.
Pasó el 8N y dejó sus remanentes, dejó tantas cosas por analizar, desmenuzar, las preguntas siguen estando, el futuro tal vez las responda, y aquí sumamos un granito de arena para aclararlo o enturbiarlo un poco más. Quien sabe.