La antropología social como ciencia,
ha ido al ritmo de la dinámica humana, las formas, enfoques y métodos de ésta
disciplina han ido transformándose para no ser desfasada[1],
durante la última década por ejemplo, se han hecho más presentes los enfoques fenomenológicos,
hermenéuticos y etnometodológicos
dentro de la antropología, una antropología que aseguran muchos, va más allá de
la modernidad, llegando así a una etapa
de posmodernidad en este mismo campo de estudio. Ahora bien, existe un
arraigo y, un uso útil del método y las técnicas propias/tradicionales de la
antropología, metodología que permite al científico social un acercamiento a la
cosmovisión se una sociedad determinada. En conjunto la metodología tradicional
y las explicadas como posmodernas, dan paso a estudios acerca de los
sentimientos, la cosmovisión y el pensamiento humano de las sociedades
actuales.
Antropólogos de la época actual, se
atreven mencionar que el estructuralismo francés es “lo peor” que le pudo pasar
a la antropología social en cuanto a teorías,
pero desde una perspectiva de aplicación a la realidad, es una de las
corrientes que dan paso a nuevas
tendencias, a nuevos enfoques, pues desde que Lévy- Strauss plantea
que el análisis de las estructuras mentales[2] de
una sociedad, con ayuda e intervención de otras disciplinas o técnicas
auxiliares, es importante para el entendimiento e interpretación de la cultura,
es desde este momento en que la antropología se vuelve multidisciplinaria y no
se cierra a un lenguaje puramente etnográfico.
En este escrito se aborda un
análisis de la obra de Carlos Castaneda, Las
Enseñanzas de Don Juan, tomando en cuenta la calidad etnográfica, el papel
de la observación participante en un relato como éste, finalmente la función y
fronteras de las visiones emic y etic.
Vinculando la información con dos tendencias de la antropología contemporánea
como la hermenéutica y, la fenomenología.
Carlos Castaneda permanece viajando
al Estado de Sonora durante aproximadamente seis años, Las enseñanzas de don Juan, como diario de campo va fechado en
forma sincrónica de junio de 1961 a octubre
de 1965, donde se muestran los diálogos simultáneos con su informante
clave, don Juan. Diacrónicamente Castaneda
al decidir hacer una indagación sobre los usos del peyote, nunca imagino que su
participación tendría que ser tan vital para la obtención y comprensión de los
datos.
Si se ve a la etnografía como la
rama metodológica de la antropología social, se distingue claramente que
Castaneda utiliza su carácter descriptivo, bajo el uso de la observación
participante, los diálogos simultáneos, la repetición de los hechos, realiza también,
tipologías con base al trabajo de campo, para finalmente hacer un análisis estructural.
Al mismo tiempo, con la formación clásica de antropología que recibió Carlos Cataneda,
resultó imposible dar le una explicación e interpretación al fenómeno de
estudio y, de sus propias letras, menciona:
“Personalmente, como occidental, dichas
características me resultaron tan ajenas que me fue prácticamente imposible
explicarlas según mi propia vida cotidiana, y me vi forzado a concluir que
sería inútil cualquier intento de clasificar mis datos de campo en mis propios
términos.” (Castaneda 2001: 61- 62)
Así pues, comienza a plasmar la información con los mismos
términos y definiciones locales, que en este caso escucha de la voz de don Juan
como su informante. Luego entonces, el
autor tiene una participación importante frente al objetivo del uso de plantas
alucinógenas, dicha acción le permite percibir la cosmovisión de su principal
informante. Sin darse cuenta Castaneda comienza a “mirar-y-relatar”[3]
ejercicio practicado por una tendencia
que en las últimas décadas se ha visto involucrada dentro de la etnografía
descriptiva, es decir la etnometodología, cuyo objetivo principal es expresar
que existen conocimientos, precepciones y prácticas que pertenecen al sentido
común y prácticas cotidianas de una sociedad o individuo. O bien, “Los estudios etnometodológicos analizan las
actividades cotidianas como métodos que sus miembros usan para hacer que estas actividades sean
racionalmente-visibles-y-reportables-para-todos-los-efectos-´prácticos, es
decir <
Harold Garfinkel, explica que la etnometodología
corresponde a las manifestaciones que explican las actividades cotidianas
dentro de una sociedad, las cuales se deben registrar y estudiar desde “dentro”
del escenario. Aterrizando así en un análisis hermenéutico y fenomenológico[4]
desde dentro (combinando la observación y participación) es decir desde el
registro de los datos dentro de la experiencia para poder comprender el aspecto
espiritual e ideológico que se genera alrededor del uso de plantas
alucinógenas, Castaneda se ve sujeto a
ser aprendiz de don Juan y a consumir ciertas
plantas, después de consumir una variedad de dichas plantas, Castaneda vive la
experiencia emocional y espiritual, de no encontrar una razón “lógica
occidental” ante sus efectos:
“Don Juan, tas escuchar atentamente todo los
detalles, concluyó que yo sufría de pérdida del alma. Le dije que tenía estas
alucinaciones desde la vez que fumé los hongos, pero el insistió en que eran
cosa nueva. Dijo que antes yo tenía miedo y ´soñaba cosas sin sentido´, pero
que ahora estaba en verdad embrujado” (Castaneda 2001: 258).
Castaneda, se convence de la realidad
planteada o del “estado de realidad no ordinaria” por don Juan, posterior mente
después de un largo tiempo y actividades realizadas por don Juan Matus, y las
visiones de Calos Castaneda:
“…Creía realmente que él no había actuado
para crear un efecto dramático, sino que alguien lo había suplantado para hacerme
daño o matarme” (Castaneda 2001: 266).
La visión emic dentro de esta obra
cobra entonces importancia, ya que se entiende que este tipo se visión (emic)
el momento en que el investigador se implanta en la sociedad y trata de
percibir los fenómenos desde dentro, o bien se entiende que “cuando el etnógrafo se transforma en un
<
El papel de la observación
participante es fundamental y vital durante el periodo de investigación, pues
ésta determina la profundidad en los datos, así como su entendimiento e
interpretación, por ejemplo durante los primeros escritos, del diario de campo,
se vislumbra que el autor se preocupa por dar una interpretación “occidental” a
términos que no logra comprender, y al paso de su estancia en campo logra
desprenderse de una conceptualización que él al inicio ve fundamental. Tal como
es el concepto de “brujos” y “diableros”, que logra entender después bajo la
experiencia propia y la información que le otorga don Juan.
Las
enseñanzas de don Juan, desde la perspectiva del autor, son un análisis
estructural sobre el chamanismo y el conocimiento del hombre frente al uso de plantas alucinógenas al norte de México. Al
mismo tiempo se distinguen rasgos de etnometodología, la cual en la época en
que fue escrita dicha obra, aún no se conformaba como un enfoque de estudio
totalmente justificado.
Es importante mencionar que los
estudios fenomenológicos, hermenéuticos y etnometodológicos “No formulan remedios para la acción
práctica, como si fuera posible descubrir que la acción práctica es mejor o
peor a como la presenta la gente. Tampoco busca argumentos humanísticos y no
alientan ni se entretienen en indulgentes discusiones teóricas” (Garfinkel
2006: 2). Es decir, que estos enfoques o métodos de investigación
cualitativa, deben ser puramente descriptivos, ya que el investigador no puede
juzgar si los sentimientos y espiritualidad de las personas existen o no, así
mismo, la descripción deberá complementarse con la observación participante
para escribir o interpretar el hecho desde la experiencia en campo.
[1]
No, solo para no ser desfasada, sino que como ciencia que tiene como objeto
de estudio al hombre como creador de
cultura su tarea es comprender e interpretar
las nuevas manifestaciones culturales, las cuales se van transformando
día a día.
[2]
Esta propuesta genera también la búsqueda de una razón de ser a cualquier hecho
social.
[3]
Concepto/ acción propuesto por Harold Garfinkel 2006.
[4]
Puede entenderse como un método de análisis basado en las ciencias y
entendimiento del espíritu y el sentimiento.
Comentarios
•Aguirre Basto, Ángel, (1997), Etnografía: Métodología cualitativa en investigación sociocultural, Colombia, Alfaomega.
•Castaneda, Carlos, (2001), Las Enseñanzas de don Juan, México, D.F., FCE.
•Garfinkel, Harold, (2006) Estudios en etnometodología, México, UNAM. Centro de Investigaciones Interdisciplinarias en Ciencias y Humanidades.
•Aguirre Basto, Ángel, (1997), Etnografía: Métodología cualitativa en investigación sociocultural, Colombia, Alfaomega.
•Castaneda, Carlos, (2001), Las Enseñanzas de don Juan, México, D.F., FCE.
•Garfinkel, Harold, (2006) Estudios en etnometodología, México, UNAM. Centro de Investigaciones Interdisciplinarias en Ciencias y Humanidades.