Arranco con preguntas:
¿Una sola persona puede sostener en exclusividad un proyecto político? Y si
llegase a ser así, ¿No demuestra la fragilidad del mismo? ¿Qué sustentabilidad
presenta entonces? Año 2013, año de elecciones legislativas, año en que el
kirchnerismo probará fuerzas electorales con la oposición, un sufragio que
puede otorgarle las bancas suficientes para promover una reforma de
Esta idea de eternidad,
un sendero peligroso, porque hablamos de personas, de carne y hueso, que pueden
sufrir cualquier tipo de inconveniente, como le pasa a cualquier hombre de a
pie, a vos, a mí. El caso de Venezuela nos choca en las narices, Chávez, como
cualquier hijo de vecino, tiene cáncer y todo un país en vilo en torno a su
salud y por sobre todo teniendo en cuenta el futuro de su partido, todo estaba
previsto para que a Chávez no le pase nada, y le pasó. ¿Y ahora? Que sólo una
persona pueda ser cabeza de un proyecto político habla pésimo del proyecto
político en sí, lo reduce en forma considerable, lo vuelve pasajero, volátil,
insulso. Retomo algunos dichos del presidente uruguayo José Mujica, quien en
declaraciones a una entrevista realizada por la periodista María Esther Gillio
que terminó siendo un libro finalmente llamado "Pepe Mujica, de tupamaro a Presidente", manifestaba que “En política hay que reproducirse como se reproducen los yuyos. El amor, en política, es cuidar que otros queden levantando las banderas. El mejor dirigente no es el que hace más, es el que deja un barra que lo suplanta con ventaja". El Frente
Amplio uruguayo es un buen ejemplo latinoamericano para mostrar, con sus
imperfecciones y todo, que las tiene, pero que al no haber reelección
permitida, la renovación de nombres aparece como algo necesario, lo torna más
democrático y no por eso se pierde eficacia en las urnas. El Frente ha ganado
con soltura en las dos últimas elecciones, primero con Tabaré Vázquez, luego
con Mujica, después decidirá dentro del partido quién será el candidato a
presidente para la próxima elección. La sucesión de nombres no cambió la
eficacia electoral, finalmente son las políticas económicas y sociales las que
marcan el ánimo de la gente, son las que ganan cuando se cuentan los votos, más allá de
quién esté.
Algo cierto, que
también remarca una cualidad que pocos líderes cuentan, el de la humildad, el
de circunscribir que la existencia de uno conlleva un tiempo histórico
determinado, o dicho en criollo, que hay que saber cuando retirarse, cuando
dejar el legado a nuevas generaciones que oxigenen los ideales por los cuales
un partido político se proyecta a la sociedad. Que eso no los empequeñece, al
contrario, agiganta su imagen, pero la pérdida de poder y privilegios, sus
consecuencias, ya es tema de diván o abogados, según la mirilla en que se lo
observe.
Cristina, heredera de
los términos de Néstor, en obsesionarse por la gestión, en el día a día, deberá ver con lejanía el 2015, quizás aguardará
los comicios este año, aunque parece distante, debido a lo desgastante de la
vida presidencial, a una modificación de