Venezuela
enfrenta en escasos días un cambio de gobierno, pero no un simple cambio de
gobierno. Se trata de desterrar el camino al comunismo al cual tozudamente se
ha empeñado Hugo Chávez. Derrotado este, los grandes objetivos de un gobierno
de Capriles, parten de una redefinición del régimen económico, de sus reglas y
de la restauración de las libertades económicas conculcadas por un proceso
político convertido en una emboscada institucional dirigida pese al marco
formal democrático de manera autocrática para restringir y eliminar libertades económicas.
1. Recomposición del Estado de Derecho en lo
económico: protección derechos de propiedad.
En el orden
económico constitucional, habrá necesidades de reformas, sin embargo, estas
tomaran probablemente un periodo de tiempo mas largo que el periodo
constitucional, de todos modos el carro de las reformas debe ponerse en marcha,
un buen numero de ellas solo requería del concurso del Poder Legislativo. En
consecuencia una densa reforma legal debe ponerse en marcha, y el Presidente
electo, HCR, debe a todo evento liderar el proceso de reformas, solo el podrá
encabezar un camino de reformas en lo económico que elimine el carácter
punitivo que subyace al orden legal económico instituido en los últimos catorce
años.
En ese sentido
la reforma del régimen legal económico, de la economía política, es vital para
que las políticas económicas puedan rendir y colocar el país en una larga senda
de crecimiento sustentable. Así el poder legislativo debe adecuar el subyacente
legal de la economía hacia un régimen de libertases económicas, y actuar en
tándem con la acción de gobierno.
Es necesario
devolverle a Venezuela un estado de derecho donde se privilegie la igualdad de
todos ante las leyes y se eliminen los controles sobre la actividad económica,
los cuales han adosado en estructuras político-mercantiles privilegios basados
en la discriminación y control de precios, incluido el mercado cambiario, el
que administra CADIVI, administración del control cambiario que debe ser desmontada
a la brevedad.
Por lo tanto, la
eliminación del SITME, mecanismo que arbitra un ineficiente mercado de valores,
canje de bonos públicos denominados en bolívares y dólares, dirigido a obtener
divisas off shore operando en la más completa oscuridad y bajo la arbitrariedad
de la autoridad monetaria y el ministerio de finanzas que utilizan el mecanismo
a discreción entre gallos y media noche sin la controlabilidad y controlaría
requerida.
2. Relaciones económicas y financieras
internacionales
Este estado de
destrucción institucional y económica que encontrará el nuevo Presidente exige
una urgente adecuación y orden de las relaciones económicas y financieras
internacionales, especie de desaguadero y corrupción y compra de voluntades políticas y mercantiles
en la región y en el mundo sujeta a afinidades ideológicas y desligadas de
normalidad y racionalidad económica que ha corrido para financiar privilegios y
acuerdos mercantiles con el exterior se ha basado en el manejo a espaldas del publico de fondos,
sin la controlabilidad institucional requerida del llamado poder público.
• Centralización reservas
internacionales en el BCV
De esta manera,
la proliferación de fondos y sub-fondos y acuerdos financieros sin el control
previo de los poderes públicos, tanto por el gobierno (fisco) como por PDVSA
debe terminar; las divisas y otros activos financieros en moneda o valuta
internacional deben ser centralizadas en el BCV y el “excedente” enviarse
directamente al FEM, el cual bajo la administración del BCV actuaria como fondo
soberano para cuando lo requerirá el ciclo de negocios de la economía
nacional. Ello traería un ordenamiento
monetario y fiscal fuente de la persistente inflación de estos años de derroche
fiscal.
PDVSA volvería a
un esquema de disciplina financiera disponiendo de los fondos requeridos para
su actividad industrial y una urgente reforma de las leyes que rigen las
finanzas publicas para eliminar la prerrogativa fiscal de administrar fondos en
moneda internacional y dejar esas actividades al BCV, institución per excelence para administrar
las reservas internacionales.
• Ordenamiento relaciones económicas
y financieras internacionales
El ordenamiento
de las relaciones económicas y financieras internacionales traería importante
ahorro internacional, al
restructurar acuerdos económicos y
mercantilistas cuyo objetivo central ha
sido la eliminación de la producción nacional en virtud de la agenda político
del actual gobierno de acabar con la producción privada nacional; el pabellón
criollo, debe ser criollo, en todo caso se importara lo que el mercado nacional
no puede ofrecer por razones económicas y de competitividad, pero jamás por
privilegios otorgados a empresas y grupos rentistas internacionales.
Como expresión
de estos privilegios operan una serie de convenios bilaterales y multilaterales
–sin la debida clausula de reciprocidad- con Brasil, Cuba, Argentina, Uruguay,
Nicaragua, Irán, Bielorrusia y otros. En ese sentido es fundamental el retorno
de PDVSA –como empresa multinacional- a los estándares institucionales públicos
y sobre todo bajo el ojo vigilante del dueño de ese recurso petrolero, los
venezolanos. Preferiblemente PDVSA volvería a las instituciones reguladoras
financieras de manera que se funde una empresa petrolera bajo la confianza
internacional de una empresa manejada con pulcritud.
• PDVSA internacional
De esta manera
PDVSA volvería a los mercados financieros internacionales para recuperar los
mecanismos tradicionales de flujo de fondos a precios y costos financieros de
bajo riesgo. El actual meno de las finanzas internacionales de PDVSA es opaco y
sujeto a mañas y corruptelas, como es del conocimiento público, lo cual ha
impuesto elevados costos financieros a la deuda de PDVSA en el mercado
internacional, la curva de rendimiento de la deuda de PDVSA promedia 9.75%,
algo inaudito para una empresa que controla exportaciones petroleras en 2
millones de dólares a un promedio de 100$ por barril.
Los acuerdos
petroleros con Cuba deben revisarse y redefinirlos como parte de la estrategia
nacional en materia económica y petrolera, el petróleo venezolano no se puede
otorgar al mercado internacional sobre condiciones de oscuridad y ninguna norma
de auditabilidad. El intercambio económico internacional se hará bajo las
normas del sistema financiero internacional de manera que la economía nacional
disponga de la información verídica en torno a costos y beneficios en el
intercambio, el petróleo se venderá pronto pago bajo las reglas del mercado
petrolero internacional pagadero a 30, 60, 90 días.
Los acuerdos
petroleros internacionales no tendrían que afectar la factura petrolera, estos
acuerdos se ejecutaría bajos las normas financieras internacionales, respeto de
los esquemas internacionales en juego y con la debida reciprocidad con
Venezuela por los países que conforman esos acuerdos de suministro petrolero.
Es así fundamental retirar del mercado la venta de petróleo por razones
ideológicas, prevalecerían las condiciones comerciales básicas, bilaterales,
multilaterales, dependiendo del caso, el acuerdo de San Jose, sigue siendo un
modelo ideal para comercializar el petróleo a países con los cuales Venezuela
acuerde facilidades financieras y económicas.
• Integración económica
internacional: CAN, MERCOSUR, otros
Venezuela debe
volver a sus esquemas de integración económica internacional tradicionales como
la CAN con sus socios económicos naturales con los cuales el intercambio
llegaba a los 8000 millones de dólares, las dos terceras partes en intercambio
comercial de empresas privadas venezolanas, y que tan positivo impacto produjo
en la balanza comercial impulsando las exportaciones distintas del petróleo. En
ese sentido el nuevo gobierno debe revisar los acuerdos firmados para el
ingreso al MERCOSUR en virtud del impacto negativo que esa asociación sin las
salvaguardas económicas básicas causaría a la producción industrial y
agroindustrial nacional.
3. La situación fiscal y monetaria que
Capriles hereda.
Durante esta
ultima década, de elevados ingresos petroleros, el gasto publico ha crecido hasta componer matemáticamente
cerca de la mitad del PIB, ese crecimiento
se ha sentido mayormente en políticas redistributivas de reparto final
en programas asistenciales ligados a la
nueva estructura de incentivos
estructurados por la nueva constitución, y que fueron diseñados a lograr
una relación entre el Estado y el ciudadano, alimentada con esquemas
redistributivos de naturaleza populista en virtud del incentivo político
ideológico dominante.
Simultaneo a
ello se acusa una drástica reducción de la inversión en infraestructura de
servicios para atender la demanda educativa, de salud, de seguridad y
protección individual y de la propiedad,
de seguridad publica, de vialidad y servicios de electricidad , hidrológicas,
etc. Se aprecia curiosamente que el gasto público corriente ha coadyuvado la
descapitalización por caída y amortización de la infraestructura, así como el
deterioro y colapso de las empresas del conglomerado Guayana.
• Lo fiscal
Con un promedio
de 110 dólares el barril para los últimos dos años lo que representa un ingreso
fiscal petróleo alrededor del 16-18% en términos del PIB, cualquier
desequilibrio fiscal podría haber sido ajustado sin sacrificar el gasto
publico.
Pese al derroche
y al gasto sin fronteras de racionalidad económica o redistributivas, las
posibilidades fiscales sin embargo no muestran una situación apremiante, como
por ejemplo ocurrieron en las dos últimos cambios de gobierno, en 1989, de
Lusinchi a CAP; en 1993, de Velásquez a Caldera, y en 1999 de Caldera a Chávez
donde la situación fiscal mostraba un profundo deterioro, lo cual obligo a
fuertes devaluaciones en la tasa de cambio. En esta oportunidad la situación
fiscal es perfectamente manejable, solo median medidas de tipo administrativa y
económicas en el sentido de mejorar la eficiencia del gasto publico.
Una de ellas es
la reconsideración del Presupuesto del 2013 para sincerar el flujo de gastos e
ingresos y eliminar la discreción totalitaria aplicada por el gobierno de Chave
en cuanto al ingreso petrolero como fuente de ingresos fiscales mas allá de los
parámetros aprobados en el Presupuesto. La sinceración del Presupuesto es vital
para dotar a las gobernaciones y alcaldías con los fondos necesarios para su
funcionamiento. En otras palabras la
aplicación del principio de subsidiariedad.
• La deuda publica y de PDVSA
Las obligaciones
fiscales creadas por el endeudamiento publico –incluyendo la deuda de PDVSA-
hasta el momento no deberían poner en el peligro la estabilidad fiscal
requerida al comienzo de un nuevo gobierno. De hecho la deuda publica
documentada, la que esta denominada en dólares ocupa un 24% del PIB, una
magnitud perfectamente manejable desde una perspectiva fiscal en una economía
creciendo a un 4-5% en el 2013 y un barril de petróleo a 90 dólares.
Otros pasivos
–no documentados- como la deuda contingente emanada de las demandas a la cual
están sometidas la Republica y PDVSA (para los efectos el mismo ente) podrían
ser perfectamente renegociados, entre ellos el llamado crédito chino, la
modalidad de hipotecar petróleo a cambio de adelantos en la contribución
petrolera. La renegociación de acuerdos de suministro de petróleo y sus
finanzas colaterales contribuirían con el ingreso de PDVSA y el cual puede
dirigirse a su propia capitalización.
Es en ese
sentido importante que el nuevo gobierno considere una restructuración de la
curva de rendimientos de la deuda publica tanto de la Republica como de PDVSA,
dado que los mercados grises en los cuales esos títulos de deuda fueron
emitidos deben ser restructurados para abaratar y extender en el largo plazo
esas obligaciones tanto fiscales como de PDVSA.
• Redimensionamiento administrativo
de PDVSA como agente fiscal
Ello traerá en
consecuencia el redimensionamiento de
PDVSA como empresa petrolera, porque la reconsideración del Presupuesto
trasferirá los fondos que PDVSA actualmente utiliza como agente suplementario del gasto publico a ser
transferidos tanto a la administración central como a la administración
descentralizada, sin menoscabo a quienes serian los naturales beneficiarios de
esa actividad fiscal ejecutada por PDVSA. Y en particular en lo referente al
“gasto fiscal” que ejecuta PDVSA como parte del mecanismo de financiamiento de
las misiones.
Es en este
sentido fundamental transferir al fisco esas obligaciones “fiscales” de PDVSA
para conciliar las cuentas fiscales y PDVSA se dedique a lo suyo, y el fisco
pueda atender esas operaciones realizadas por PDVSA sin menoscabo de quienes
reciben esas transferencias. El ingreso fiscal petrolero en los próximos años
permite crear una barrera macroeconómica que impida el tipo de ajuste fiscal,
en términos de crecimiento de la deuda pública para compensar la demanda por
gasto publico.
• Lo cambiario: no devaluar. Una devaluación es un palo en la rueda!
Consecuencialmente,
no habría necesidad de ajustar el tipo de cambio, como en pasillos se le
sugiere al nuevo gobierno, para generar recursos fiscales a punta del impuesto
inflacionario y así pagar por la supuesta sobrevaluación del tipo de cambio:
devaluando el bolívar. En cabeza del
tesoro, habría una posición de activos financieros líquidos internacionales en
los 45.000 Millones de dólares, los cuales, junto a otros fondos en moneda
extranjera deben ser centralizados de inmediato en el BCV y con ello llevar el
volumen de reservas internacionales a niveles mas holgados.
La transferencia
de esos activos líquidos en divisas reducirían drásticamente el desequilibrio
monetario creado en los últimos tres años, cuando el gobierno sin pudor ninguno
decidió utilizar al BCV como caja, financiando monetariamente sus necesidades
fiscales, fenómeno que ha impuesto la presión inflacionaria que la gente siente
en los mercados, y que el mismo BCV mide ineficientemente en virtud del
depredado sistema de formación de precios.
Es importante
considerar que la perversión de precios relativos, obedece a la estructura de
costos del dólar en un mercado cambiario que solo opera por razonamiento vía
CADIVI, asistido por dos modalidades financieras, el llamado dólar SITME que es
una operación en divisas off shore, -no es un mercado cambiario- y un precio por un “dólar de sombra” cuyo impacto en costos se ejecuta a través de
un mecanismo que depreda los precios de bienes no transables , aunque también
de bienes transables que se ofrecen en el mercado a precios muy encima del
precio pagado off shore por un dólar.
• Desmontaje del control de cambio
El debate sobre
que hacer con el control de cambio el bolívar en una próxima administración,
fluye sobre conocidos prejuicios dilemáticos en torno al sentido del régimen
cambiario, el control y desde luego la fijación del tipo de cambio. Así, la
cuestión cambiaria, o la convertibilidad del bolívar, vuelve a sentarse sobre
el prejuicio montado en el mal utilizado concepto de la “sobrevaluación” del
tipo de cambio. El razonamiento emana en el sentido que el precio del bolívar
se ha desviado de su precio real, lo cual implica que el dólar estaría
abaratándose frente al bolívar; puesto en términos del precio del dólar, el
bolívar estaría, comprando más dólares.
En realidad hay
otros factores mas importantes que tienen que ver con severos costos de
transacción que han disminuido la capacidad de exportar de la empresa
venezolana, de ellos el debilitamiento de los derechos de propiedad, contenido
en la fuerza de la Ley en el control de cambio, aparece como la variable que
explica claramente la caída de la inversión y la descapitalización de la
empresa privada nacional. En este sentido, el entrante gobierno de Capriles no
tendría necesidad de devaluar el bolívar como se sugiere en medios de ese
silente debate sobre que hacer con el régimen cambiario.
Hay una buena
cantidad de medidas para desmontar el control de cambio, me refiero a la
administración del régimen, de manera de permitir el acceso libre y garantizar
la convertibilidad del bolívar. Previo a ello hay que poner la casa fiscal en
orden y devolverle al BCV la independencia requerida para que cumpla sus objetivos
de inflación y estabilidad monetaria, es decir, para blindar la balanza de
pagos en una economía que no debiera tener –dado el volumen de dividas que
produce- controles ni racionamiento, ello es un atentado a los derechos de
propiedad y la democracia es consustancial al régimen e libertades económicas.
Además hay que
eliminar todas las restricciones políticas e institucionales en decenas de
leyes y decretos que han amarrado y descapitalizado al sector privado
venezolano para que pueda invertir y producir, es decir, lo que llamamos un
shock de oferta para que el productor venezolano se rencuentre nuevamente con
el mercado local y pueda ser nuevamente el sector creador de empleo mas
dinámico de la economía venezolana
• Lo monetario: Un régimen bimetálico
con cuentas en dólares y bolívares
En primer lugar
corregir las distorsiones fiscales y monetarias que medran entre fondos
soberanos, FONDEN, etc., instituciones financieras publicas, el Tesoro (Min
Finanzas) y el BCV en ese sentido, devolver la liquidez internacional (divisas)
en esos fondos e instituciones financieras, incluido el Tesoro al BCV, así se
elevara el volumen de reservas internacionales requerido para proteger cada
bolívar en circulación. Por cierto un régimen similar le ha dado muy buenos
resultados en Brasil, Perú, Chile donde el publico puede obtener dólares desde
cualquier cajero automático de cualquier banco. Vean ese ejemplo, pero además
esos regímenes bimetálicos son los que existen naturalmente en el mundo
desarrollado que se sincroniza por lo general en tres monedas: el dólar, el
euro, el yen, y en camino el renmimbi.
En segundo
lugar, autorizar al BCV a que elabore el régimen de circulación monetaria de la
divisa internacional, es decir, aperturas de cuentas en divisas en la banca
nacional y establecer un régimen monetario que permita contabilidad esos fondos
en cuentas en la banca como parte de la liquidez internacional en poder el BCV.
En tercer lugar
reordenar el gasto publico para que la economía retorne a un grado de
controlabilidad y auditabilidad, es decir, el respeto a las reglas fiscales, de
manera que los organismos y empresas que hacen actividad fiscal distinta a su
natural actividad económica y financiera transfieran al gobierno central de las
coordenadas del gasto publico, el caso de PDVSA. De esta manera, el gobierno
central transferirá las obligaciones ad-hoc del gasto público a sus entes
naturales, la administración descentralizada, es decir, el respeto a la norma
de subsidiariedad que permita un uso racional e inteligente de los fondos
públicos.
Con ese arreglo
fiscal y monetario, el gobierno podría establecer el timming para el desmontaje
cambiario y regresar a la libre convertibilidad. Una moneda libremente
convertible, no podrá ser devaluada, el mercado apreciara o depreciara de
acuerdo a que el gobierno y el BCV cumplan sus funciones debidamente. Un país
no se desarrolla con una moneda en constante depreciación, una moneda fuerte
significa que la inflación ha sido alienada del régimen económico, que los
ciudadanos tienen confianza en su moneda y su país para invertir y ahorrar y
que la economía es capaz de aprovechar eficientemente sus ventajas comparativas
y competitivas.
• La devaluación y el riesgo de una
colosal contracción de la economía
Tal cual como en
ocasiones anteriores una devaluación “innecesaria” por razones fiscales y
monetarias, ni por retraso en ajustarse al ritmo de la inflación, llevaría a
una innecesaria contracción de la economía, sin ningún beneficio económico o
social a cambio. Nada nuevo en la economía venezolana de los últimos treinta
anos. La devaluación de 1983 trajo una contracción severa, lo mismo ocurrió en
1989, en 1996, en 1998, en 2001; las razones las mismas, un cambio brusco de
precios cae sobre la demanda contrayendo el poder de compra del bolívar, lo
cual induce simultáneamente una caída en la producción y en el empleo.
En otras
palabras los movimientos típico en la economía venezolana cuando los gobiernos
por razones fiscales imponen un ajuste en el tipo de cambio. En el pasado, sin
embargo, algunas de esas medidas de ajuste de precios de bienes y servicios por
ajuste en la tasa de cambio ocurrieron por enormes desequilibrios fiscales y de
balanza de pagos, esa no es la situación a la fecha de hoy.
En liquidez
internacional, el gobierno, los fondos
soberanos diversos y el BCV cuentan con volúmenes cercanos a los 70 mil
millones de dólares USA, por reducción, la situación fiscal tampoco es
miserable, después de todo un precio del petróleo en 100 dólares el barril, que
implica un ingreso fiscal petrolero del 15-17% en términos del PIB durante los
últimos dos años, significa un importante ingreso, al cual hay que dotarlo de
eficiencia en el gasto, eliminar el derroche notorio observado en estos anos, y el respeto a reglas básicas de
endeudamiento publico, traería las razones fiscales para evitar un impacto
contractivo en la economía por una devaluación impuesta por razones de tipo
fiscal, como ocurrieron en el pasado.
4. En la economía política
En resumen, el
marco macroeconómico no es fatal, es ampliamente manejable, los grandes
problemas están en la economía política, un Estado que ha crecido mas de dos
veces y que ha triplicado su nomina en estos anos de revolución, tendrá que
ponerse a dieta, y para ello hay privatizar en primer lugar los bancos, algunos
de ellos se pueden convertir en cajas ce a ahorro rentables en manos del
público y llevarlos al mercado de capitales, abrir el capital a los venezolanos
de a pie, abandonar la liga de los
países donde las comunicaciones están en manos del Estado/gobierno.
Lo mismo con la
CANTV, el Estado no esta allí para dar servicios telefónicos y
comunicacionales; revivir el monopolio de CANTV deterioró y disminuyo la
inversión en telecomunicaciones, además de crear otra agencia clientelar para
dar empleos. Venezuela ocupa el lugar penúltimo en el mundo por el ancho de su
banda, inclusive detrás de Corea y Cuba, y en América Latina Bolivia y Ecuador
tienen sistemas de comunicación por intranet más rápidos. Capriles al ser electo debe acabar el monopolio
de comunicaciones de CANTV para que el sector privado invierta y se pueda
superar el rezago de 10 anos que Venezuela tiene en ese mercado de las
telecomunicaciones.
Hay que
regresarle a sus antiguos dueños, además de privatizar la propiedad que en el agro y en la agroindustria hoy posee el Estado y
el gobierno venezolano, esto es de Perogrullo, y desde luego no tiene
argumentos impulsar al Estado como productor como lo han expuesto públicamente
algunos allegados a la campana de Capriles.
Otro tanto con
las empresas en Guayana que deben ser retornadas al sector privado. Lo mismo
con el sector inmobiliario y de construcción de vivienda, por décadas el sector
privado venezolano ha sido mas eficiente en la producción de viviendas, ese
sector debe volver a manos de los inversionistas privados, al mismo tiempo que
el gobierno sea el líder una reforma para la creación del mercado hipotecario
secundario que permita mayor cantidad de flujos de capital y ahorro para
adquirir viviendas.
La reactivación
del mercado de capitales requiere de la derogación de la Ley de Valores y de
una nueva legislación para que retornen los capitales y pequeños inversionistas
tengan donde adquirir capital para sus empresas. Venezuela nunca alcanzara un
estadio de desarrollo sustentable cuando el Estado sea dueño de todos los
activos rentables, la historia lo confirma. La lista no termina acá.