Pobre alternativa pero Eleccion.
Política Nacional | 16/11/2013
Analizar tres décadas de historia social de Chile, nunca ha sido tan sencillo. No hay cambios, bueno ninguno significativo. Uno que haya modificado el fondo del reglamento con etiqueta constitucional que fija la basé jurídica que nos rige desde 1980.
Hemos sobrevivido practicando un juego a ratos ridículo, porque todo el mundo cree que es un juego político, lo que es en realidad uno exclusivamente financiero. Este ha reemplazado gobernar por comercializar el simple existir de millones y millones de chilenos.
Para mantener este impopular status quo, entre otros, se han explotado todos los recursos gramaticales disponibles, y con una batería de eufemismos, sumados a un desfile permanente de malabarismos semánticos inyectados por los medios, mantienen un anti diálogo de superficialidades que extiende y extiende , la imposición de este disparate constitucional ambiguo que nos divide.
Nos divide, no entre gente de derecha o gente de izquierda, no, porque en general el hombre y la mujer de oficio o profesional en Chile, como en el mundo entero, no entiende ni quiere entender otra cosa que no sea la justicia de lo que le pagan. Tampoco, nos divide entre ricos y pobres, porque la educación que es históricamente dispareja, aún no es tan dañina como para impedir que numerosas excepciones encuentren el camino al éxito o la felicidad, eso, y el hecho que muchos de los que votan simplemente ya no entienden la diferencia. finalmente, no nos divide por la "clase" porque gracias a la manipulación propagandística , todo el mundo resulta feliz de auto definirse pomposamente , clase media.
Desde luego tampoco nos divide entre marxistas o anti marxistas, no porque
Primero eso no ocurre hoy en Rusia ni en la China, países que si han sido marxistas. Y segundo; porque si ese fuera el caso, el nombre del candidato en estas elecciones, tendría ningún sentido, bastaría con la filiación política y entonces, la propaganda tampoco tendría sentido,  Ni siquiera nos divide entre gente que compra todo a crédito y la que lo hace todo al contado. En realidad nos divide simplemente, entre quienes "sienten" que están todo muy bien,  y los que quieren que así nos "sintamos todos".
Para llegar a esto donde todos son más o menos malos, se han re definido los significados de un montón de convenciones. Inyectando así,  la artificial sensación en la población, que los problemas sociales o desaparecen o se resuelven solos. Por ejemplo se escogió GENTE. Adjetivo clásico de cultivado, para reemplazar PUEBLO, un vocablo enciclopédico que define universalmente a los que no pertenecen a la elite. Se escogió gobierno militar en lugar de; gobierno de gorilas, y está bien, todos entendemos que por gorila se puede entender bestias, y eso por supuesto claro puede parecer ofensivo. Se prefirió tercera edad, adultos mayores, o envejecientes, en reemplazo del cálido y poético, "mi querido viejo". Se escogió también el siútico situación de calle, por indigente, y se desplazó el "pobre" por el rebuscado de vulnerable, sin decir frente al ataque de quien o de quienes el pobre quedo tan indefenso.
Es muy difícil con este carnaval mediático de frivolidades, alcanzar consenso serio en aquello que nos permita mantener lo bueno, sacudirnos de lo malo, que es mucho más. La única vía pacífica de solución, ( VÍA , ósea camino a; ) es una redacción constitucional que termine con esta payasada ultra conservadora, que nos impone la voluntad del dueño del fundo. Esta corrección es la que parece haber tomado ya demasiado tiempo. Tanto que sus consecuencias aparecen hoy como el origen de los problemas.
Los que acumulan riquezas propias sólo del estado en el pasado, lo hacen a costa de las NECESIDADES de una nación que consume maniatada constitucionalmente. Para esto han montado un vocabulario bizarro, que tuerce la raíz del debate en un permanente y sistemático anti diálogo gobernado por los medios, los que en forma permanente, con noticieros muy raros que están llenos de reportajes extranjeros o triviales dilemas callejeros no contienen otras noticias que las deportivas. (Cosa que permite por supuesto, que lo que debió saber todo el mundo hace 20 años, sorprenda hoy como imágenes prohibidas)
Encima de todo, darle a los simpatizantes del "modelo" oportunidad de preguntar muy seriamente ,   ¿ y por cual constitución vamos a cambiar la de "1980" ?  Equivale a darle derecho a preguntar al secuestrador , ¿ adónde llevarán una vez liberada la víctima ? Es así de estúpido.
Lo mismo es lo insólito de un sistema electoral matemáticamente mañoso, que da el 50 o más por ciento de los parlamentarios en el congreso, a unos 'gallos' que no sacan en una elección por décadas, más del 17 % caso de Jaime Guzmán , o 32 % como máximo, en un par selecto del resto. Este absurdo binomio, (bi-nominal) es idéntico a la sola idea de aceptar jugar "siempre" contra argentina, contando por dos los goles que hacen ellos y sólo por uno los que hacen los nuestros.
Nadie en este país quiere otro distinto. Insistir en escenarios comunistas, obsoletos desde la caída del muro de Berlín , es tan ridículo como atacar la Iglesia por la inquisición o la degeneración de curas enfermos u oportunistas. Trasladar además el debate por desigualdad y el constante abuso, a lo que ocurre en Venezuela con Maduro, es lo mismo que pedir a una mujer aceptar la infidelidad del marido, porque gana más y no amarra a su esposa  como lo hace el vecino.
Se trivializa el clamor popular o se crean montajes para exagerar lo "ilegal" de sus "inoportunas" demandas. La verdad, es que sin cambiar la constitución, tenemos un esquema económico de pulpería privada rígido, donde el que preside el país solo reina, pero no quiere ni puede gobernarlo.
Se logró desprestigiar la imperiosa gestión del Estado, como así mismo la capacidad de las empresas públicas. El martilleo constante perforo hasta el instinto social del hombre y la mujer común, a proteger su libertad de escoger y los obligo a conformarse. Los convenció que el capitalismo es lo contrario del comunismo y no el complemento que uno ve en el resto del mundo. Los convenció además que comparativamente están mejores, que parecer es suficiente, y que los objetos, no sólo comunes a los que tienen los coreanos o los chinos, los convierten en uno.
Esta mansedumbre es un error. Nadie que no se Ossandon, teme a la sublevación. Por eso los congresistas consanguíneos y de probeta que duermen o no asisten, reciben esa obscenidad de salarios sin hacer ni entender mucho para que se va al parlamento. Se desprestigió el rol del Estado para administrar recursos públicos, pero se le llena de gloria a las fuerzas armadas o de orden público, que no son otras cosas que instituciones del estado con empleados del fisco.
Todo es un cambalache. Todo está destinado a extender por la razón lo que se impuso por la fuerza. Este segmento algún día olvidado de nuestra historia como nación polarizada, nos detiene. No hay en realidad en la historia de la civilización humana, otro camino de ajuste sin derramar sangre, que el que ofrece desde los griegos, la actividad política. Pero no puede existir una actividad política trasparente, mientras las reglas de gobernabilidad no sean democráticas, y las elecciones sigan este ridículo circo del elegir al menos malo o al dos por uno. Pero el presidente se elige por el voto directo me dirán los eunucos como ha sido su costumbre, si, pero en un ajuste a derecho, somos una nación regida por tres poderes, donde el presidente conforme esta legislación es incidental y puede hacer poco o nada sin la aprobación de este parlamento ilegítimo, y los groseros quórum destinados a eternizar la dictadura del más rico.

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