....La pase mal ;
En mi infancia, el
jardinero, mecía el columpio hasta que se me daba la gana. Mi casa era un potrero, rara vez me topaba con alguien, excepto por el
arquitecto que de vez en cuando se encontraba con el inspector municipal pa’eso
que nunca entendí del tapiao’ de las ventanas y el DFL2.. Había piscina,
cascada, proyector mural de películas, Jacuzzi y cuánto hay de salones, uno
para la treadmill, otro para el sauna, el banco de ejercicios y las pesas, la
mesa de pool, y en un rincón apartado, un bar de auténticos bambú, repleto de
licores. De comedor principal, un sin número alineado de sillas y una
inmensa mesa lejísimo de la ventana. Biblioteca con escala, un estar, otro
estar más chico con el piano y el Tele de pantalla grande, comedor de diario tipo pulman con
vista distante al portón de la entrada, un montón de baños, patio circular y
fuente de acceso con un camino de piedras con inclinación y curva hacia la
calle. Habían dormitorios por todos lados, uno Master y otro de empleadas, que
en realidad siempre fueron dos, pero uno se usaba para doblar la ropa y pa’ que
la Berta les pasara la plancha. En mi colegio, no era distinto, un despliegue
de empleados que por supuesto rara vez sabíamos nombres. Auditórium, gimnasio,
sala de piano, montón de computadores, laboratorio de idiomas, varias
piscinas y un estadio. Buses, cafeterías, sala de lockers, duchas, salas de
clases equipadas con enormes pantallas y powerpoint. En la casa el paco amigo era un coronel, y su esposa, la psiquiatra de mi
hermano. Se comía de todo, la Manuela que llego primero que yo , estaba con mi
abuela antes de vivir los próximos diez y seis años sirviendo en mi casa donde
cocinaba como contratada. A ella eso de las vacaciones no le gustaban,
especialmente cuando a mi mama se le ocurría que fuera ayudar a La Rocas, la
casa del abuelo, o a nuestra casa en el Sur, a la orilla del lago, a pocos
kilómetros de Puerto Varas.
Fue una infancia muy difícil -
mi papa poco pasaba en la casa. Mi mama
decidía donde ir y rara vez yo podía estar solo en la casa un fin de semana. Me
sentía un poco abandonado, la verdad mi casa fue todo el tiempo, mi dormitorio,
ahí era donde yo pasaba el día y hasta comía y así todo pasaba rápido..
...Que hasta cuando te
pones eso, porque no vas y te compras un par de esquíes de tu altura, ya
ninguno de esos en el refugio te sirven de nada. Y las clases de piano, el
remo, el personal “trainer”’ las de inglés - Deja la prácticas
de tiro y ven con nosotros al campeonato de tenis, …ufff no había tiempo para
nada - LO PASE MAL - de repente me escape, y eso sí, nadie se daba cuanta
si yo estaba.
...Y llego la Universidad. Mi papa me dijo; "es distinto, conocerás gente diversa, se te abrirán los ojos,
te tentaran con nuevas ideas, y no necesitaras nunca más, ni el uniforme, ni
apoderado". No fue así, excepto por lo del apoderado, todo el mundo se vestía
con lo mismo, de la diversidad se veía claro que mi papa estuvo en la
universidad en la pre historia, ahí todos eran del Tabancura, del Manquehue ,
nada de Rancagua, Pto. Montt , o de la Granja, no se mezclaban, ahí estaban
otra vez, la Piti, el Cacho, Luis Felipe y su prima hermana, en fin. Tal vez lo
único distinto fue el par de paros, lo que le daba al calendario académico
cierta revolucionaria pero incomoda irregularidad, y bueno también, los feroces
reclamos de mi papa, por los putos tacos que se armaban pa’ volver a la casa.
Si hasta alguien le puso un volante con la cara de la Camila una vez en la
ventana del 4x4, chuchas, casi le dio un ataque. Yo no veía jamás la
plaza Italia, y si quedaba un tiempito, bueno nos dábamos un arrancadita pa’l
bote en la casita de la playa.
Ahora COMPRENDO porque
tanto resentimiento, la gente no se sacrifica, trabajan poco, mal, o no trabaja.sencillamente no se lo gana, quieren que se lo
den todo, no quieren pagar por nada. Han tenido la oportunidad de estudiar,
pero prefieren protestar, tomarse el colegio, marchar en las calles, destruir
la vía pública, generar millones en gasto por los destrozos al estado, atacar
la fuerza policial que intenta poner orden e imponer LA LEY por largas horas en
días de trabajo, rara vez en carreteros fines de semana. Alteran la paz
social, y la tranquilidad ciudadana. Queman buses, lanzan piedras como en
los tiempos bíblicos y no se dan cuenta que la culpa es de ellos, que no
desfilan pacíficamente, bien identificados y organizadamente, si en realidad a
ellos los desagradecidos violentistas, nadie les ha hecho nada.
Mi abuelo que sabe que
yo no cacho’ me dice, esto es re’poco, y agrega que cuando él tenía la fábrica,
hasta huelgas le hacían, y exigían menos trabajo, vacaciones, respeto, baños, hora de colacion, calefacción y por supuesto siempre mucho más plata. Pero eso se
acabó, sonríe mi Tata, los pusimos en su sitio por revoltosos y extremistas,
son un estorbo, si estos gallos no entienden con palabras me insiste con
infinita y serena ternura, hay que pararlos a balas, el gobierno ha sido muy
blando, y con eso termina porque la voz ya no le sale, el muy pobre se INDIGNA,
el conoce muy bien esta lacra que es una comunista amenaza.
Cacho.
(Luis Alberto Moya R.)