PDVSA producía en 1998
unos 3,3 millones de barriles/día, de eso se encargaba un personal capacitado,
millones de horas hombre especializados para atender las labores de una empresa
petrolera, aunque estatal, operaba bajo estándares de las corporaciones
petroleras internacionales. Hoy es apenas la sombra de aquello, produce un
millón de barriles menos, sus refinerías operan deficientemente, los accidentes
abundan, la exportación de refinados ha caído drásticamente, PDVSA importa hoy
crudos y derivados en volúmenes tales que se come su flujo de caja, afectando
también su contribución fiscal. Su situación financiera no puede ser
peor, el peso por servicio de una colosal deuda de 40.000 MM $ se come tanto el
capital como la contribución fiscal. Aunque esa deuda eventualmente pasara a
manos del gobierno –fisco, por ahora su servicio reduce el flujo de caja para
sostener niveles precarios de operatividad.
1. Recuperable?
En
agregado, la empresa, además de la descapitalización provocada por el gobierno,
también es consecuencia de la acción de grupos de intereses políticos y
mercantiles que se la comen desde adentro como un cáncer en metástasis. La
descapitalización ha afectado refinación, distribución, transporte e imagen,
convirtiéndola en una empresa preponderantemente exportadora de crudo y además
brazo financiero de una cruzada política en el mundo de un proceso político, un
salto atrás en la historia, contra natura y que coloco el petróleo como su
fuente financiera; en conjunto PDVSA esta en la ruta de un colapso. Hoy
es un ente público “ multitasking ”,
como una “botica” donde se consigue de todo con una dominame actividad fiscal.
En
la opinión pública se debaten, aunque no públicamente, algunas tesis sobre que
hacer con PDVSA en un gobierno democrático, cual es el costo a pagar por la
destrucción que el gobierno de Chávez hizo en PDVSA. Hay quienes opinan que no
hay remedio recuperarla dado el grado de destrucción, fundamentalmente por el
aniquilamiento de su capital humano y por la conversión en un ente fiscal
sujeto a bandolerismo, mafias y un enorme deterioro organizacional e industrial
que ha llevado al deterioro de equipos, refinerías, e infraestructura difícil de
recuperar, lo cual ha afectado su capacidad refinadora y que la convertido de
nuevo en una empresa preponderantemente exportadora de crudo. Otros hacen
esfuerzos por su recuperación, y se basan en consideraciones importantes, la
operadora en el viejo modelo era una empresa eficiente y de proyección
internacional. Ambas propuestas pivotean en un falso dilema, o lo uno o lo
otro. Un nuevo gobierno tiene que abandonar ese dilema, deberá buscar una
formula de costo beneficio que permita la recuperación de una industria
petrolera nacional incluida PDVSA, y pese a la descapitalización descrita y
bajo cualquier escenario, hay que escoger el camino de menor costo social.
2. Como se ha
“destruido” a PDVSA ?
La
PDVSA que se creó en 1975, no existe más; la Constitución 2000 y la LOH
cambiaron su sentido y operatividad como empresa del Estado, aunque aun
aparezca el S.A. en su nombre, PDVSA no funciona como una SA en sentido mercantil,
como lo hizo hasta el 2000. Ahora es simplemente un agente fiscal del gobierno,
cascaron fiscal, operadora de yacimientos petroleros fiscales en propiedad del
gobierno (fisco), con lo cual la presencia de PDVSA en la estructura fiscal del
gobierno, se sobrepone a la percepción aparente en el publico, de ser una
operadora petrolera. En otras palabras la estructura de incentivos sobre la
cual opera la empresa del Estado esta definida en la LOH en la transferencia de
la renta al Tesoro, administrada por la Junta Directiva y su Presidente, que a
la sazón es simultáneamente, Ministro de Energía.
La
relación en estas condiciones de agente y principal son diametralmente
distintas en relación a las conocidas contradicciones en intereses que se le
conoció al modelo fundado en 1975, el principio de subsidiariedad tampoco
existe, las decisiones en PDVSA las toma el gobierno como dueño del recurso que
en su nombre explota PDVSA. En esas condiciones, de la renta petrolera, el
gobierno le deja a PDVSA lo necesario para producir la misma cantidad de
petróleo que el periodo anterior; la política petrolera se funda sobre esa
lógica, no hay inversiones para incrementar la producción, y escasamente lo
requerido para sostener la producción, la dependencia en el precio del petróleo
ha ensalzado y enraizado el modelo rentista.
3. El gasto
publico en expansión: movimiento perpetuo
Sin embargo, no todo queda
allí, ya que la naturaleza de la política fiscal se asienta en una expansión
del gasto público en movimiento perpetuo, en línea con el credo ideológico de
sustituir la actividad económica privada por un Estado dueño de empresas y
nomina, en conjunto con la proliferación de mecanismos redistributivos que
requieren un gasto publico creciente, solo restringido por la dinámica de los
precios del petróleo, cualquier otro mecanismo de racionalidad económica al
respecto ha sido eliminado. Los precios del petróleo en alza permiten al
gobierno cabalgar la renta y trasferir al Tesoro la mayor parte de la renta del
petróleo para pagar el creciente gasto público y como este tiene sentido
recurrente, el resultado es un fenómeno que asemeja una bola de nieve fiscal.
En
esas condiciones, los fondos requeridos por PDVSA para capitalizar su actividad
económica también son transferidos o por factura propia a pagar el gasto
fiscal. La opinión publica trata este fenómeno erróneamente como ineficiencias,
corrupción y mala gerencia; aunque de esto hay mucho, la razón de su
descapitalización es sustancial al régimen fiscal y a la naturaleza que la
Constitución 2000 le dio a la renta del petróleo. La lógica fiscal, que no
económica, base del “rentismo absoluto” establecido en la Constitución y en la
LOH considera a PDVSA un agente supletorio –ad hoc- del fisco, con obligaciones
fiscales como gasto publico, pero también para documentar pasivos, deuda, que
en los hechos, y a juzgar por el contenido de los prospectos de emisión, son
para ejecutar gasto social, una actividad netamente fiscal.
4. El fisco y el
deterioro de la organización industrial en PDVSA
Ambos
esquemas fiscales que cumple PDVSA generan una curiosa realidad económica y
financiera en la operadora: su descapitalización pese al crecimiento de los
precios; ello ha distorsionado su actividad industrial. El impacto directo se
mide en deterioro de la capacidad productiva, afectando las actividades básicas
de extracción, refinación, transporte, a tal punto, que la producción de
petróleo crudo y derivados es otro de los grandes secretos del gobierno; de
hecho, las auditorias de PDVSA no permiten derivar el volumen de producción.
Con
ese mismo modus operandi, tampoco se consolidan las estadísticas monetarias,
dado que el legislador anulo la obligación de PDVSA de vender al BCV la
totalidad de las divisas obtenidas por exportación de petróleo. Así, PDVSA y
eventualmente el fisco bajo esos incentivos alimentados por la opacidad y
carencia de controlabilidad y responsabilidad fiscal, mantienen depósitos en
los mercados financieros fuera de los condicionamientos fiscales y monetarios,
especies de fondos soberanos que no son regidos por leyes ni sus auditorias
cumplidas.
No
hay manera entonces que las cifras sobre producción que manejan los organismos
internacionales de países importadores e instituciones independientes, y hasta
la misma OPEP coincidan con los números que ofrece semanalmente el mismo
gobierno. Esas discrepancias han servido para introducir un protuberante
elemento de riesgo en la situación fiscal del país, afectando el costo por
financierito de PDVSA y la Republica, pagando los intereses mas
elevados que empresa petrolera alguna paga en los mercados
internacionales.
5. PDVSA es parte del
Fisco, y la renta es del Rey!
Como
se puede observar, la actividad económica de PDVSA es “fiscal”, como tal es
parte del fisco, del gobierno, y por ello ejerce funciones de agente del gasto
publico. PDVSA asume funciones del gobierno por mandato de este, sin que operen
contradicciones que desvíen los intereses del principal, en este caso el
gobierno. En el periodo en el cual PDVSA operaba como empresa del Estado, no se
encuentran este tipo de relaciones, dado que PDVSA operaba en la industria
petrolera con un rango de autonomía importante por no estar definida su acción
como fiscal.
Hoy
la razón político institucional de esa fusión de PDVSA y el fisco la
encontramos en el doble rol del mismo funcionario Presidente de PDVSA y
Ministro de Energía, y por ello sus niveles de eficiencia, capitalización y
economías como operadora industrial que extrae petróleo por cuenta propia y por
terceros, se deterioran por condiciones institucionales y organizativas
endógenas, particularmente cuando los mecanismos redistributivos fiscales
que fluyen vía gasto publico, demandan fondos para su ejecución. En otras
palabras de la acción fiscal del gasto público dependerá que la operadora
comporte con eficiencia o no. El deterioro visible en la “industria petrolera
nacional” tiene esas consideraciones institucionales que la opinión pública en
ocasiones no discierne sabiamente, la sabiduría popular no ayuda en este caso,
el tema político del petróleo es preponderante porque es el que genera la
guita.
El
pivote o razonamiento económico del gobierno que administra la operatividad de
la industria petrolera desde una perspectiva fiscal y no económica, ha impuesto
un colosal peso financiero sobre las finanzas de PDVSA, pese a que en el hecho
(y en el derecho) este peso en realidad cae sobre las finanzas publicas, la
grasa que paga el fisco, es la misma que paga la carga financiera de PDVSA.
6. Colapsará PDVSA/fisco si el
precio del petróleo cae por debajo de 60 $?
Con
esta introducción podemos comprender de manera mas sistemática, las razones del
deterioro de la industria petrolera nacional, el constante alza en los precios
del petróleo que rompe el umbral del equilibrio en los balances tanto de PDVSA
como del gobierno (fisco) ha impedido que PDVSA sufra un colapso definitivo que
impacte negativamente el ingreso fiscal. Un precio de 80 dólares/barril , -un
30% mayor que el precio de equilibrio computado en la Ley de Presupuesto de 60
dólares/barril- podría considerarse el punto de equilibrio que soportaría esa
frágil balanza de la renta petrolera y el las cargas financieras y otras
obligaciones fiscales tanto de PDVSA como del gobierno, expresadas en
expansión/contracción del gasto publico y en el peso financiero que afecte el
flujo de ingreso fiscal, tanto de la renta petrolera para servir la deuda
consolidad entre PDVSA y el gobierno.
En
resumen, pese a los problemas de manejo, gerencia y administración, la
descapitalización de PDVSA tiene un subyacente fiscal, empotrado en las normas
constitucionales y legales que definen al petróleo y su renta como una especie
de ingreso natural – y
divino como en el caso de los modelos petroleros islámicos- del
fisco.
7. Que hacer entonces con PDVSA
?
Venezuela
tiene petróleo para crear varias empresas similares a la PDVSA del viejo modelo
rentista del hibrido, ese petróleo subyace en la Faja del Orinoco, hay
que explotarlo, procesarlo, mejorarlo y enviarlo a los mercados
internacionales, a un precio de 60 dólares en los mercados , producir petróleo
allí es un buen negocio. Pero hay un detalle, ese petróleo no lo puede producir
PDVSA, necesita financiamiento, tecnología y capital humano y asociados; es decir,
empresas petroleras nacionales e internacionales privadas, hasta ahora la Faja
ha servido para que el gobierno sostenga en la mayor parte de esos proyectos
asociaciones con otras nomenclaturas políticas ideológicamente afines de otros
países amigos aliados políticos, que eventualmente sirvan de cascaron para
cubrir ineficiencias y, corrupciones. Para ello, la Constitución y la LOH,
especie de traje a la medida del caudillo y su vasta clientela, les colocaron a
los venezolanos una chaqueta de fuerza, para aislarlos del petróleo como activo
generador de riqueza.
En
conjunto bajo un curioso (inter)nacionalismo petrolero, ideológicamente
enmascarado, fue puesto al servicio de grupos de intereses políticos,
mercantiles y rent-seekers diversos, que operando como clientes de los
privilegios generados por la nomenclatura que gobierna, partido e instituciones
de gobierno, utilizan el flujo de caja de PDVSA para cultivar clientela fiscal,
derroche, ineficiencia y mala asignación de recursos, ya no como consecuencia
no intencionada, sino como proyecto político-fiscal.
Que
podría hacer un gobierno democrático frente a esas realidades fiscales y
financieras del gobierno y PDVSA? En principio, arriar con lo que existe,
y someter a PDVSA a una restructuración dirigida a limpiar sus estados
financieros y balances, además de buscar soluciones que le incrementen
eficiencia, lo cual desde luego permitirá sincerar la contribución fiscal de la
empresa multitasking que
también produce petróleo. Pero hay una conditio
sine qua non, el gobierno entrante debe comprender que cada dólar
que se requiera para recapitalizar a PDVSA para que una nueva gerencia mejore
eficiencia y economías, es un dólar que el gobierno no tendrá para cubrir sus
“necesidades” fiscales. La alternativa no es un dilema, estos no tienen
solución óptima, habrá que andar caminos de la mano del menor Costo Social,
entendido este como la suma de los costos pagados por los venezolanos para no
disfrutar racionalmente las economías del petróleo, el marco de este análisis
es el Teorema del Costo Social de Coase. Mis propuestas en el próximo artículo.