La casa del miedo
Ciudadanía | 25/09/2012
Buscando información y haciendo conecciones para unir datos, me encontré con la casa del miedo. Así la llamaba mi madre, hablando con ella me cuenta que ella fue a vivir a Concepción a los 10 años y esta casa siempre le i
nspiró miedo. Le pregunté el porqué no me supo explicar. Esta casa era paso obligado para ir a la casa de mi abuelo materno, hoy habitando mis padres y yo pasé siempre curiosa y sigilosa queriendo saber qué encerraba aquella casa. Curiosa como lo he sido siempre, muchas veces asomé mis ojos por las rendijas buscando saber algo más. Y en este viaje he encontrado datos muy valiosos.
Hoy volví a la casa, acompañada de Miguel, mi eterno compañero de caprichos y mis investigaciones tipo el agente 86 moderno. Es una casa lúgubre, llena de tela de arañas, digamos tenebrosa, abandonada.
Quiero saber sus secretos y el miedo de mi madre, el que me transmitió a mí, hoy a mis 48 años descubro que fue la casa de los masones más importantes de la Argentina. Y fue la búsqueda de datos del Dr Francisco Martin Reibel que me llevó allí y descubro este misterio el de la Logia Washington a la que he llegado por datos del libro del Profesor Oscar Urquiza Almandoz, quien fuera uno de mis profesores en el Colegio Justo José de Urquiza y que tan agradablemente me pusiera en mis manos la Sra de la Librería Blanc que me viera crecer y a quien voy a saludar cada vez que paso por la librería. Reunidos libros, diarios, voy haciendo conecciones con lo que será mi escritura de investigación estos meses.
Beatriz Valerio
Hoy volví a la casa, acompañada de Miguel, mi eterno compañero de caprichos y mis investigaciones tipo el agente 86 moderno. Es una casa lúgubre, llena de tela de arañas, digamos tenebrosa, abandonada.
Quiero saber sus secretos y el miedo de mi madre, el que me transmitió a mí, hoy a mis 48 años descubro que fue la casa de los masones más importantes de la Argentina. Y fue la búsqueda de datos del Dr Francisco Martin Reibel que me llevó allí y descubro este misterio el de la Logia Washington a la que he llegado por datos del libro del Profesor Oscar Urquiza Almandoz, quien fuera uno de mis profesores en el Colegio Justo José de Urquiza y que tan agradablemente me pusiera en mis manos la Sra de la Librería Blanc que me viera crecer y a quien voy a saludar cada vez que paso por la librería. Reunidos libros, diarios, voy haciendo conecciones con lo que será mi escritura de investigación estos meses.
Beatriz Valerio