Los adictos y la salud
Ciudadanía | 23/03/2012
Los adictos y la salud
Lo queramos o no todos podemos ser adictos. Llevo una lucha de 12 largos años con mi hijo que va recuperándose de las drogas, cocaína, marihuana y otras tantas. He tomado una decisión el 15 de agosto de 2010 y he cortado de raíz este problema. Me he enfrentado a narcos, a quienes le vendían para su consumo y hasta he arriesgado mi integridad física. Lo hice porque él me ha pedido ayuda, indirectamente, o como sea me pidió ayuda, solo no podía salir de ese círculo y pudimos, salimos. ¿Denuncias? ¿Protección? ¿Existe eso en este diario vivir? Pero, qué difícil se me hace seguir fuerte y firme esta lucha contra quienes pagamos para que nos ayuden, como la obra social, el sistema de salud para adictos todo. Cada mes es una nueva aventura, cada mes es un nuevo drama. Conseguir que la obra social me cubra gastos, jamás. Bueno, sí, me cubre la psiquiatra, lo demás es pago de mi bolsillo. Las consultas no son gratis. Lucran con la desesperación y necesidad de un buen vivir. Los adictos no tienen lugar en este sistema. Los medicamentos que lo mantienen sobreviviendo por un motivo o por otros no hacen descuentos, tengo que pagar el 100% del medicamento, y mi niño hombre toma 11 pastillas por día mi hijo. Sra presidenta, sr Gobernador, Sra, Sr Dios nunca permita que uno de sus hijos caiga en este triste mundo de las drogas.
Jamás pedí ayuda a mi familia, solita luché con este terrible mundo que son los narcos y que son las obras sociales, hemos comido y comemos por semanas arroz y atún para que no le falte la medicación y la terapia médica psiquiátrica y psicológica, todo desde mi bolsillo, cada vez más magro.
Hoy estuve a punto de bajar los brazos, una voz, el Dios que me empuja, porque ni siquiera tuve ayuda con este tema de mi entorno que tanta solidaridad brindo, una palabra siquiera de ayuda hacia mi o mi hijo, NUNCA. Esa voz me dijo que tengo un gran don que es la palabra, que esa voz la haga escuchar. A padres, a quienes nos gobiernan, a quienes deben y tienen la obligación de cuidar nuestra integridad, física y social les exhorto que revean el tema de los adictos y la salud. ¿O les conviene tener drogones en la sociedad? O talvez sea la mejor excusa de la maldita inseguridad y pobreza que nos aflije. Hoy doy gracias de tener esta columna a disposición para inmiscuir mi vida real, mi realidad y hacerlos partícipes, lectores de este terrible flagelo que es la droga y la desprotección hacia quienes quieren salir de ella.
Beatriz Valerio
Escritora por la Paz