Ideas delirantes
¿Estoy loca? Esa fue mi pregunta a la psiquiatra. No, me respondió. Simplemente tus ideas son delirantes, descabelladas. Y soy escritora -le dije. Escribo y hago lo posible por cumplir todos mis deseos y sueños. Mire Angélica, mejor está callada -me respondió.
Por momentos me tutea, por momentos me trata de usted. No deliro.
Y callada voy, callada vengo. Hoy tengo la libertad de escribir la columna sin estar limitada a temas. Me planté algunos temas que vengo dando vueltas, el duelo, el delirio, las locas, las maltratadas y los golpeadores. Ideas delirantes. No, no me convencen, pero las vengo investigando en personas que me han escrito contándome. Escribo, gano dinero haciendo lo que me gusta y encima elijo temas. ¿Qué más puedo pedir a la vida?
Mis ideas son ordenadas y las plasmo en papel. Ya llevo escrito más de tres mil poemas. Y más de 300 cuentos.
Etimológicamente la palabra delirio viene del término latino "de-lirare" que significa salirse del surco al labrar la tierra. La palabra ha evolucionado para significar la creencia que se sale de la norma establecida socialmente.
En la actualidad pertenece a la psiquiatría en la forma de un síndrome delirante, definitorio junto a los síndromes alucinatorios y disociativos autistas de todas las psicosis.
Y busco en el diccionario de la RAE y me dice que es una confusión mental caracterizada por alucinaciones, reiteración de pensamientos absurdos e incoherencia.
Por ejemplo muchos dicen que Juan escribió el Apocalipsis en delirio pero Juan escribió el Apocalipsis para dar esperanza y consuelo a las comunidades cristianas que estaban siendo perseguidas de forma bastante salvaje por los romanos, en el habla de la caida del imperio y el triunfo de los cristianos. El texto cobra total sentido cuando analizas cada elemento dentro del contexto histórico adecuado y la simbología hebrea.
En aquella época los cristianos eran muy perseguidos, entonces las cartas dirigidas a los cristianos tenían que ser escritas en una forma que fuera entendida por ellos, pero no por sus perseguidores. Este es el caso del Apocalipsis, en aquel tiempo los cristianos entendían muy bien lo que decía, pero en este tiempo, como ha pasado tanto tiempo, batallamos más para comprenderla.
Pero no, no fue un delirio de San Juan.
Y mi escritura tampoco es escrita de manera delirante. La ordeno, la pienso, y la plasmo...
Beatriz Valerio