La descristianización en las familias
El aumento del egoísmo, de la poca paciencia, de la incomprensión muestra el aumento de problemas familiares.
La pérdida de las prácticas religiosas ha ido perdiendo la figura de Cristo.
Todos los seres humanos estamos expuestos a un tipo de creencia religiosa, conforme a las costumbres y tradiciones de las que cada uno está empapado y rodeado. Pero estas costumbres, y estas tradiciones se van ensuciando de vivir una libre disposición de su propio cuerpo, y así, la aceptación del aborto, la clonación, la eutanasia entre otros. Y es así como estos valores de familia se van perdiendo. Es hoy que cada familia, cada mamá, cada papá vaya planteándose en casa para y por qué queremos educar a nuestros niños en la Fé cristiana.
Es en el seno de nuestro hogar que debemos revalorar nuestro cristocentrismo. Es Cristo nuestro guía. Es Cristo quién nos ama. Dios te ama, Dios me ama. Tengo y debo vivir los valores que él me enseña.
Tenemos que ser nosotros los primeros catequistas de nuestros hijos, como lo han sido nuestros abuelos de nuestros padres. En la década del 50 del siglo pasado era más fácil ser católico. Hoy ser católico no es fácil.
A pesar del movimiento internacional por borrar el nombre de Dios y todo lo que tenga que ver con el cristianismo, tanto de escuelas como de edificios públicos muchos laicos se han unido para revalorar ese nombre que quien tiene un encuentro sabrá que sólo El es su salvador.
Este proceso progresivo de descristianización y de pérdida de los valores humanos esenciales es preocupante.
Gran parte de los hombres de hoy en día, no encuentra en la evangelización ese llamado, ese primer llamado, ese kerigma de saber que Dios es Amor, que Dios está cerca, que el Reino de Dios está próximo.
Y no lo encuentra porque nuestros kerigmas no son los que necesita, ese es nuestro error. Como laica, como practicante y activa debo y tengo la obligación de llevar la Buena Noticia a Todos, sí, así como mayúsculas. Es necesario que ese encuentro se realice para que puedan conocer las maravillas de Jesús y así poder poner a Cristo como centro de familias, como centro de padre e hijo. De esta manera volver a los valores, a las tradiciones que se fueron transmitiendo en nuestros antepasados.
Tu familia es importante. Es importante que hoy estés aquí acompañando a tu niño iniciando la catequesis, pero también es importante que te plantes cómo está tu encuentro con el Señor. ¿Está cerca? ¿Está lejos?
Como mamá, como papá tengo el deber de sembrar valores y nada mejor que hacerlos en familia. Es ella quién será nuestro mejor refugio. Y será Cristo nuestro centro familiar. Volver a los valores. Volver a Cristo.
Beatriz Valerio