¿Por qué un
Civismo Responsable?
Alguien dijo alguna vez que la verdad histórica la imponen
los vencedores. Pero de aquel período, en que se rompió la convivencia
nacional, esa época de posiciones dogmáticas e intransables, aquellas
situaciones en las que se negaba la sal y el agua al gobierno de turno, esas
etapas propicias para la conspiración y la desestabilización de gobiernos
democráticamente electos, pasamos aceleradamente en los noventa a un proceso de
institucionalidad democrática, de desmovilización social, de despolitización,
de desencanto por la cosa pública, de desconfianza generalizada en la calidad
de los representantes elegidos. 25 años han transcurrido y se sintetizan hoy en
una gran abulia juvenil frente a la política, de un abstencionismo de más 5
millones de chilenos con derecho a voto.
Con ello, la legitimidad del sistema democrático flaquea, en
la medida que no hemos sido capaces los demócratas de evitar el desgaste de la
política, de transformar el sistema binominal que excluye las posiciones de minoría,
de superar el centralismo de la capital y de las cúpulas partidarias y de
cambiar esta democracia protegida con espacios efectivos de desconcentración
del poder. Estamos entrampados en un sistema que ha generado un círculo vicioso
de alto riesgo, en donde los partidos políticos han copado todo espacio de
participación ciudadana y la gente no tiene una participación real y es vista
como consumidores antes que como ciudadanos.
Frente a este imperio de lo político sobre lo social, las personas
hacen uso de su libre albedrío para dar poca importancia a la política, para
demostrar en cada encuesta la bajísima credibilidad que alcanzan los
representantes populares. Pero esa realidad de abstencionismo significa ceder
espacios precisamente a las élites que juegan a la alternancia cupular. Porque
los francotiradores políticos no llegan a conformar movimientos persistentes,
que ofrezcan una forma diferente de encarar la vida ciudadana. Se nota la
pérdida de un civismo responsable y activo, que sea capaz de inflamar de
entusiasmo a la comunidad nacional por la cosa pública. Graves episodios como
los del 27F o el 12Abril se han perdido como oportunidades de movilización
ciudadana para provocar un reencuentro de la sociedad civil con la clase política
para trabajar con unidad nacional en la reconstrucción. A los políticos les
interesa quedar en la retina y a los ciudadanos no le interesan los shows
mediáticos sino la eficacia de las medidas del gobierno. Por eso, la
democratización económica exige descentralizar el poder, dar espacios de
gestión a las regiones, detener el crecimiento suicida e irracional de
Santiago. Es necesario devolver el poder a las juntas vecinales y erradicar el
clientelismo caudillista que se ha dado por décadas en las poblaciones;
recuperar espacios para el cooperativismo, lograr una reforma previsional que
signifique que ese ahorro acumulado fluya hacia los sectores medios de la
economía y hacia las personas y deje de ser el dinero a costo cero para los
grupos financieros que concentran la riqueza y las diferentes áreas de la
economía. Que exista un civismo responsable ayudaría a distender las
explosiones violentistas y vandálicas que quieren destruirlo todo. La libertad
fue una ansiedad colectiva cuando se vivía en dictadura. Hoy la incertidumbre
se enfoca en ese miedo enorme a perder el empleo o a enfermar, esa sensación de
desprotección que dejan las inoperancias del Estado Subsidiario. Dar poder a la
ciudadanía significa generar contrapesos frente a los poderes institucionales y
los poderes fácticos corporativos, ya que de existir una conciencia cívica
colectiva, se podría exigir a los actores políticos y empresariales
transparencia y rendición de cuentas, con una fiscalización constante de la
ciudadanía, las redes sociales y la prensa libre.
Es éste el desafío
profundo de los demócratas: impulsar instrumentos de desconcentración del
poder, que de manera transparente alienten la colaboración público privada en
los espacios locales. Es un tema que no se puede acometer con clichés
ideológicos sino con una actitud transversal de máxima tolerancia, con amplitud
de criterio, colocando el acento en la acción colaborativa para la construcción
de soluciones.
Periodismo
Independiente, 22 de junio de 2014, Asamblea Cívica Regional @hnarbona y
@asambcivicaregi en Twitter.