¿De verdad pensaban que la entrevista de
Jesús Hermida al rey serviría para algo?. Todavía me sorprendo de la ingenuidad
generalizada que existe sobre el periodismo. Sobre todo el de hoy en día.
Más teniendo en cuenta
el entrevistador y el entrevistado. Y por cierto, perdonen que no me levante.
Nada más y nada menos
que Hermida y el representante de la monarquía española.
El primero, perfumado
con alcanfor desde hace años.
El segundo, un títere del
gobierno que nos cuesta el dinero.
Ríos de tinta han
corrido desde la famosa entrevista que no fue entrevista sino charla y no seré
yo quien aporte nada nuevo al respecto.
Sobre todo porque no hay
nada nuevo, a no ser el hecho de que TVE ya no es ni mucho menos lo que
esperábamos de esta lauredada cadena que ha caído en decadencia.
No por falta de buenos
profesionales, sino porque sus gestores y los hilos que los mueven, los han
arrinconado. Tanto es así que han desempolvado al caricaturizado Hermida - que
no dudo que en un pasado fuera la vanguardia del periodismo -, pero que a día
de hoy estaba guardado en un cofre como divo al que sacar de vez en cuando.
Lo más doloroso de los
efectos de lapesudoentrevista es que la ciudadanía sigue confiando
en eso llamado periodismo que ya no sabemos qué es lo que es o cómo
llamarle.
Los huecos que dejan al
periodismo real (y no me refiero al del rey), el de verdad, son cada vez más
pequeños, más simbólicos...como un caso del masallá digno de
un programa de Iker Jiménez.
Olvídense de la
objetividad, de querer saber con todas las de la ley, de la posibilidad de que
alguien pueda preguntar al decrépito Juan Carlos sobre sus elefantes y yerno
que tantos dolores de cabeza le está causando.
Olvídense... porque los
periodistas estamos intentando sobrevivir por encima de las empresas, de las
cabezas pensantes que nos gobiernan y sobre todo, por encima – al parecer – de
nuestras posibilidades.
Porque eso ha
desaparecido. El periodismo genuino prácticamente ha muerto. Y
aunque pueda parecer un mensaje de desesperanza no lo es. Sólo es un aviso, un
consejo si es que pueden considerarme digna de ofrecerlo. No se fíen de lo que
leen, de lo que escuchen, de los que les dicen que han oído algo aquí o allá...
Desde hace tiempo el
ciudadano debe hacerse un “automaster” para analizar lo que entra por
sus sentidos, comparar y digerir lo que no le cueste tragar. Y sobre todo
elegir. No aceptar la moralla que campa a sus anchas a cada milésima
de segundo que pasa.
Los periodistas podremos
poner de nuestra parte en un porcentaje determinado. Pero por desgracia, la
gran responsabilidad sobre lo que ustedes captan y dan como "bueno",
cada vez más, es sólo suya.
Busquen, comparen y si
encuentran algo mejor, cójanlo.
Nadie podrá criticarles.
Trabajito desde luego, tienen por delante.
Saber qué es verdad,
quien la dice y cómo le engañan.....es un peso que cada día contractura la
espalda de todos nosotros. No sólo de los que no son periodistas.