No busquen a Botana ni a Vigil. Los próceres
uruguayos del periodismo que hicieron historia en ambas márgenes del Plata ya
no existen y, si bien hicieron escuela, mucho dista del magnífico momento del
periodismo de aquéllos años.
Ahora resulta ser que los temas que la prensa trata
en sus páginas centrales son blanco fácil del análisis extremo de autoridades
Ejecutivas. Así fue como la cuestión de la ex Pluna y sus fallidos intentos por
rematarla y todos los rebotes en el Banco República, en la Asociación de
Rematadores, en el Banco Central, en el “señor de la derecha” y en los buques
aéreos, fueron cuestionados como algo que “no existe”.
Textualmente el Presidente de la República dijo que
“Es probable que menos del 1% de la gente viaje con cierta regularidad en
aviones. Es un problema que no existe para la inmensa mayoría de la gente,
salvo alguna vez en alguna circunstancia y no más.”
Sin dudas, para quienes analizan la realidad, es
probable que el hecho de informar tenga que ver con lo que interesa a la mayor
cantidad de gente posible. Este concepto, que figura en la tapa del libro de
cualquier estudiante de primer año de comunicación social, implica cambios
sustanciales desde que la globalización y los medios digitales se han impuesto
ante los ojos del lector, televidente o escucha. El concepto de “noticia” ha
cambiado notablemente. Si alguna vez lo que era noticia se relacionaba a la
llegada, el impacto, la masividad y la influencia que un medio tenía, hoy es
noticia lo que la gente NO SABE o que HA OLVIDADO.
Partiendo de esta base ya no es necesario poner en
titulares que la inflación pesa en la bolsa del supermercado, la noticia está
en que para que un tema se instale en la sociedad y “exista” se lo debe
informar, darlo a conocer. Si acaso sólo el uno por ciento de los uruguayos
alguna vez volamos en asientos de Pluna no poca acidez produce saber que ahora
tenemos TODOS una deuda pública con 136 millones de dólares más. Los ciudadanos
no pueden OLVIDAR que las repercusiones de las administraciones erradas o
falaces, pasadas y presentes son consecuencia directa en el crecimiento del
país.
El concepto de “noticia” ha cambiado. Lo debemos
saber los periodistas y los pueblos. Lo que no ha cambiado es la fuerza que los
medios de comunicación pueden tener sobre el concepto que los ciudadanos se
formen sobre sus gobernantes. He ahí semejante responsabilidad que, si
respetamos el oficio, debemos replantearnos cada día.
Nadie quiere la chapa de Botana ni la ganancia de Vigil ni que por la calle le griten “Saporiti”. Queremos respetar el primer mandamiento del periodismo: “andá, mirá y contá”. Lo demás es papeleta electoral.-
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